¿Puede una autora del siglo XIX ayudarnos a vivir mejor en 2025? Carla Gracia cree que sí. En Cambia tu vida con Jane Austen (Aguilar, 2025) lee a la popular autora no como reliquia literaria, sino como una mujer que ya buscaba lo que seguimos persiguiendo: autenticidad, libertad y un lugar propio lejos del ruido. Gracia ha vivido en tres países, se formó en comunicación, ética y escritura creativa, dirigió programas de radio, trabajó en empresas multinacionales y, un día, decidió dar la vuelta al mundo para escuchar una intuición: quería escribir. Años después, tras retirarse a la montaña para terminar su primera novela, vuelve con Cambia tu vida con Jane Austen.
El libro comienza con la idea de la búsqueda insaciable de la felicidad. ¿Qué te llevó a convertir esa búsqueda personal en un diálogo con Jane Austen?
Las protagonistas de las novelas de Jane Austen son insaciables. No se conforman con lo que la sociedad, su familia o su entorno disponen para ellas. Supongo que yo soy igual. No tenía suficiente con un trabajo fijo y socialmente considerado, ni con quedar bien y que pareciera que tenía una familia perfecta. Mi hijo, con su autismo, no me lo permitía; pero yo, tampoco. Necesitaba buscar la autenticidad. Jane Austen lo hizo y puso en juego su vida, su seguridad económica y su futuro y el de su familia. En sus libros encontré la inspiración que ya había percibido de pequeña, pero esta vez con plena conciencia. Fue como abrir un diálogo íntimo con ella: cada novela, cada párrafo, era una respuesta a mis propias preguntas. Dispuesta a perderlo todo, solo podía ganarlo todo: mi vida.
Afirmas que el mundo está hecho de la vida íntima. ¿Por qué crees que Austen, hablando de cosas aparentemente pequeñas y cotidianas, toca verdades universales tan grandes?
Los autores masculinos que publicaban entonces hablaban de grandes ideas, de épica, de historia, de conquistas. En resumen, del tener, del poseer, del representar para otros. Jane Austen nos enseña que, por grandes ideas que tengamos en la cabeza o que persigamos, la vida está hecha de los pequeños momentos del día a día. Un café con una amiga que te necesita; llevar a tu hijo al médico y poder abrazarlo; desmontarte ante una hermana cuando no puedes más; confesar el amor. Los grandes nombres de la política, del mundo empresarial o del arte también están hechos de estos momentos. Su vida es, igualmente, ese padre que no les quiso lo suficiente; esa hermana que murió antes de tiempo; ese gran amor al que aún recuerdan. Demos valor a esa vida íntima, alejémonos de aquello que acumulamos y, en realidad, obtendremos muchísimo más. La vida íntima es el verdadero escenario donde se juega lo universal.
También mencionas la desconexión actual con nuestro ritmo humano del tiempo. ¿Qué puede enseñarnos Austen para vivir más despacio, con autenticidad y con sentido?
Jane Austen se salvó de la industrialización más profunda; vivió justo en el momento en que el tiempo aún lo marcaban las horas de sol y de noche, las estaciones, y ese sentir interno de esperar, de sostener la vida. En nuestra sociedad, el ritmo de vida es desorbitado a causa de la cantidad de estímulos a los que nos hemos acostumbrado. Necesitamos que cada momento se llene de algo, que nos llegue algún impacto que nos indique que estamos vivos. Buscamos constantemente llenar el vacío del no hacer nada. Pero es en el no hacer nada donde encontramos cosas.
Durante los dos años que estuve con depresión a causa del trastorno de mi hijo, encontré alivio en actividades muy sencillas: pintar (aunque no se me diera bien), pasear sin rumbo, contemplar las hojas de los árboles bailar. ¿Era una pérdida de tiempo? Yo creo que no. Ese espacio interior liberó mi creatividad, mi capacidad de sostenerme y de ser fuerte por mí misma. Curiosamente, en esos dos años escribí más que en toda mi vida. Este libro es un buen ejemplo de ello. Austen también supo observar la vida en lo sencillo, y en esa mirada encontré un espejo.
¿Qué paralelismos encuentras entre los dilemas de los personajes de Jane Austen y los retos a los que nos enfrentamos hoy en pleno siglo XXI?
Aunque por suerte en muchos ámbitos hemos avanzado y hoy en día en nuestra sociedad las familias no conducen a sus hijas a matrimonios no deseados, aún existen muchos paralelismos con los conflictos profundos de los personajes de Jane Austen.
Las mujeres seguimos teniendo que decidir sobre la dicotomía libertad versus seguridad a la hora de casarnos o de separarnos. También seguimos cargando con la mayor parte del cuidado de los niños y ancianos, lo que reduce nuestras oportunidades de crecer profesionalmente y, por tanto, de alcanzar una independencia económica plena.
Por otro lado, seguimos valorando a las mujeres que hacen lo que se espera de ellas y tachamos de terribles a aquellas que se salen del patrón. Si Jane Austen levantara la cabeza y viera el mundo de vanidades que hemos construido a través de las redes sociales, se volvería a la tumba pensando que vivió en un tiempo mejor y que estamos locos. La sociedad de ahora es como el Bath que ella odiaba: interés, superficialidad y vanidad. Y, aun así, como sus heroínas, seguimos buscando espacios de autenticidad y libertad.
Si tuvieras que escoger una sola lección vital de Jane Austen que transformó tu propia vida, ¿cuál sería y por qué?
Creo que sería su pasión. Aunque su familia intentó suavizar su imagen, fue una mujer con carácter que no sabía querer a medias ni tener una vida a medias. Yo me escondía para no ser demasiado, para no ser juzgada. Pero me di cuenta de que era inútil y una pena, pues estaba ocultando un poder maravilloso: la bondad de espíritu y la autenticidad. Decido vivir mi vida tal y como soy, con pleno derecho y libertad, y con todas las consecuencias, que, según Jane Austen, siempre son buenas. Como ella escribió en Sense and Sensibility: “There is no charm equal to tenderness of heart”. Y vivir con esa entrega, sin medias tintas, es la mayor lección que me regaló.
Y, finalmente, si un lector termina tu libro y decide quedarse con una sola acción concreta para cambiar su vida, ¿cuál te gustaría que fuera?
Que empiece por aquello que más le duela. Todos necesitamos inspiración en momentos de nuestra vida para poder seguir nuestro camino, para no desviarnos, para encontrarnos. Que esa inspiración la encuentren en estas páginas es un regalo para mí, pero también para toda la humanidad. Necesitamos más gente consciente en un sistema que pretende velarnos para que no nos podamos rebelar.

Dos siglos y medio después de su nacimiento, podemos ver con claridad cómo Jane Austen es una figura genuina de la historia de la literatura. Y no solo por ser la autora de clásicos tan vigentes como Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad, sino porque su propia vida fue tan única que es una inspiración para el mundo de hoy, en el que tratamos de encontrar nuestro propio camino en medio del caos.
De la mano de Carla Gracia, doctora en escritura creativa por la Universidad de Bath, ciudad donde residió Jane Austen, este delicioso y apasionante texto desgrana diecisiete temas fijándose en su andadura y su obra, para extraer valores y enseñanzas que te harán reflexionar sobre tu día a día.






