EL RITUAL DEL BAÑO COMO UN ANTÍDOTO AL ESTRÉS FAMILIAR

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Mientras el mundo aún bosteza y se estira, madres y padres ya navegamos tempestades, y lo raro es salir ilesos. Nos enfrentamos a una presión continua: las responsabilidades y preocupaciones diarias nos caen como una pesada losa, avanzando en modo alerta y activando el piloto automático para intentar cumplir con la exigencia y la velocidad. Así surge el estrés, como una consecuencia que las demandas del ambiente imponen al organismo. Se trata de una respuesta natural de nuestro cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes, pero cuando se vuelve constante o excesiva puede afectar a nuestra salud, sintiendo ansiedad, fatiga o irritabilidad. Entonces sucede: miramos al mundo con una hostilidad inmerecida. 

¿Tiempo largo o tiempo ancho?

Recientemente, descubrí una reflexión que decía: que «quizás lo interesante no sea intentar alargar nuestra vida, sino ensancharla». Y es cierto: estamos enfocados en alargar nuestra vida porque queremos hacer muchas cosas que nos interesan, tenemos fijación por la cantidad. Sin embargo, esto es una utopía y quizás sea más realista y saludable ensancharla y admirar la calidad de nuestro presente. Observar alrededor con gratitud y apreciar nuestra extraordinaria normalidad, cultivar y conservar nuestros vínculos, aprender y saborear más cada momento. 

Ser madres y padres es una gran oportunidad para apreciar lo cotidiano como protector de nuestra salud mental y para ver el potencial en lugar del obstáculo. La escritora y poeta Maggie Smith, en su libro Podrías hacer de esto algo bonito, escribía: «La vida es corta, pero no se lo cuento a mis hijos. La vida es corta y yo he acortado la mía de mil maneras deliciosas y desatinadas que no le contaré a mis hijos. (…) Yo procuro venderles el mundo, un agente inmobiliario decente, hasta el peor cuchitril te lo enseña elogiando sus buenos cimientos: Esto podría ser bonito, ¿a que sí? Podrías hacer de esto algo bonito».

 

el ritual del baño

 

La hora del baño: cuidar para cuidarnos

En medio del ajetreo diario, el momento del baño puede convertirse en un oasis de intimidad y conexión para toda la familia. Este sencillo ritual, más allá de cumplir con el aseo necesario, tiene el potencial de transformarse en un remanso de paz mediante una experiencia sensorial rica y reposada tanto para los más pequeños como para los adultos.

El agua tibia tiene un efecto calmante y relajante sobre los músculos y las articulaciones, especialmente beneficioso para niños más activos o aquellos que estén aprendiendo a gatear o caminar. La hora del baño proporciona una sensación de seguridad para nuestras criaturas, quienes prosperan en entornos predecibles, ya que les ayuda a comprender el mundo que los rodea y a desarrollar la confianza que necesitan.

Pero este hábito también puede convertirse en un templo de atención plena para madres y padres, pudiendo aprovechar este entorno para bajar el ritmo, escuchar y mimar nuestro interior. Aprender a parar, sentir y observar cómo sus criaturas exploran sus propias sensaciones, con curiosidad y deleite. La ciencia ya ha demostrado el poder de la conexión física y emocional entre padres e hijos, manifestando una significativa sincronía biológica. Cuando somos capaces de autorregularnos y respirar de una forma más pausada, también mejora la variabilidad del ciclo cardíaco de las criaturas. Nuestros corazones están conectados y qué bonito pensarlo así, como una invitación a aprovechar esta oportunidad diaria para marcar un compás ralentizado y disfrutar de esta mágica unión.

El baño proporciona una experiencia multisensorial por excelencia: el chapoteo del agua, las burbujas estallando suavemente, e incluso una música amable de fondo, pueden crear una atmósfera sonora envolvente y serena. El contacto físico a través de la piel libera oxitocina, que ayuda a reducir el estrés y promueve sentimientos de quietud y satisfacción, mejorando el bienestar emocional.

A medida que los niños crecen, la costumbre del baño también irá evolucionando. Para los bebés, lo importante está en el vínculo continuo con sus progenitores; en este medio, nos podemos ayudar para ello de las texturas suaves y jabonosas de geles-champú y lociones cuidadosamente elegidas, en las sensaciones reconfortantes del agua cálida, en los nuevos aromas naturales de efectos calmantes. Para los niños pequeños, puede ser un momento de ilusión e imaginación, de fabricar sombreros con espuma, jugar con el tapón sonajero dosificador, convertir los frascos vacíos en barcos o crear pompas de jabón. Con esta nueva percepción del hábito, probablemente las tensiones del día comiencen a disolverse y cada baño juntos se convierta en el recordatorio de que, aunque el mundo exterior continúa girando, existe un lugar en la intimidad donde librarse del estrés. 

Es recomendable reconquistar la costumbre con una mirada más amable hacia la familia y sus exigencias. Es interesante reconocer las pequeñas victorias, no dejar de lado el humor, poder retomar la consciencia ante los rituales sencillos que nos permitan disfrutar del vínculo con nuestros hijos. Tal artesanía incluye desde reconectar con el propósito más básico de nuestra maternidad/paternidad, hasta reconocer lo valioso de lo cotidiano para detener la inercia y mirar lento a nuestras manos, a las suyas; de ser capaces de engañar al tiempo con miradas, sonrisas, juegos, y canciones, de construir recuerdos de infancia duraderos y positivos, acompañados de agua caliente, espuma, esponjas de colores, sonidos divertidos y vapores con olor a lavanda y manzanilla.

 

Gel-champú 2en1 Manzanilla y Lavanda&Lechuga de Ricitos de Oro

Las dos líneas de gel-champú 2en1 Manzanilla y Lavanda & Lechuga de Ricitos de Oro han sido reconocidos por segundo año consecutivo por su eficacia, textura y aromas en los Premios Victoria de la Belleza. Este galardón es el único en España basado exclusivamente en las valoraciones de los consumidores, que se obtienen mediante una prueba ciega del producto.

Línea de Manzanilla: Su formulación, enriquecida con extracto de manzanilla, es ideal para cuidar el cabello y la piel del bebé. La manzanilla aporta brillo, suavidad y ayuda a mantener el tono natural del cabello.

Línea de lavanda & Lechuga: Combina las propiedades calmantes de la lavanda con los nutrientes de la lechuga para ofrecer un cuidado completo y delicado, siendo la combinación perfecta para que el niño disfrute de un sueño largo y profundo.

Ambas líneas comparten características comunes: fórmulas hipoalergénicas, testadas dermatológicamente y están elaboradas a base de ingredientes naturales y aromas únicos. Además, están diseñadas para facilitar el baño, siendo fáciles de enjuagar y sin provocar lágrimas. El tapón sonajero dosificador abre-fácil de sus envases hace del baño un momento de juego, sensorial y divertido ideal para reforzar el vínculo familiar, convirtiéndolo en el momento especial del día. 

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Alicia Martos acompaña y cuida de la maternidad en todas sus formas. Licenciada en psicología, está especializada en salud mental perinatal, narrativa y escritura terapéutica.

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