© Carol Renaux

Actriz, divulgadora perinatal y creadora de El Refugi de les Mares, Andrea Ros (Terrassa, 1993) ha convertido su propia experiencia como madre en una plataforma de aprendizaje y transformación. A través de su pódcast La vida secreta de las madres —junto a su amiga, la psicóloga perinatal  Paola Roig— y su cuenta @madremente, ha abierto un espacio de conversación necesario sobre la crianza, el parto y el papel de las madres en la sociedad.

Como actriz, no dejamos de disfrutar de su interpretación en Cuarentena, el premiado cortometraje de la directora Celia de Molina. En la actualidad, está rodando Karateka, biopic en el que interpretará a la campeona olímpica Sandra Sánchez. El Refugi de les Mares, su último emprendimiento, es un centro de acompañamiento a la maternidad en Barcelona que ofrece el primer coworking para trabajar en presencia de sus criaturas, además de múltiples actividades de acompañamiento, talleres y otros servicios. Con su segundo libro, Comadres: El secreto era estar juntas (Destino, 2025), Andrea pone en el centro la importancia del apoyo entre mujeres y la necesidad de repensar la maternidad como un acto colectivo. En esta obra, aborda la experiencia materna y el reto político de devolver a las mujeres la autonomía en sus procesos sexuales y reproductivos. Combina teoría y análisis sobre la situación actual de las madres en España con sus propias vivencias y aprendizajes adquiridos al acompañar a otras mujeres. Temas como el parto, la violencia obstétrica, el amor incondicional, el deseo materno y la importancia de la comunidad entre madres son centrales en el libro. En esta entrevista, hablamos con ella sobre la maternidad como experiencia política, su experiencia personal —es madre de dos, de siete y cinco años— y el poder de la comunidad.

 

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Ha sufrido cambios significativos?

Antes era actriz, ahora sigo siéndolo. Simplemente ahora creo que ya no me importa tanto como me importaba antes mi trabajo. Lo que ha pasado a raíz de mi maternidad es que ahora tengo más de un trabajo: antes era solo actriz y ahora soy más cosas. De hecho, creo que soy sobre todo las otras cosas; actriz, al final, es algo que soy cuando me dan trabajo de actriz, pero el resto del tiempo soy más divulgadora que actriz. Divulgadora es algo que no puedo dejar de ser, lo soy todo el tiempo. Desde que me acuesto, por la noche, estoy pensando en cosas. A veces, me despierto por la mañana y le digo a mi chico: «He pensado que…» y me dice: «Pero, ¿cuándo?». El cambio más importante ha sido que mi trabajo anterior, de repente, se ha vuelto menos importante y han aparecido otros horizontes.

Ya en la portada de Comadres desvelas de que el secreto era estar juntas. ¿Qué experiencias te han llevado a esta conclusión y a la creación de El Refugi de les Mares?

Pues ver lo que me ha pasado al estar con otras mujeres. Yo todo lo que sé de maternidad lo he aprendido de otras mujeres. Me he dado cuenta de que el secreto para estar bien era estar con otras mujeres. El secreto para entender era estar con otras mujeres. El secreto para todo era estar con otras mujeres. En escuchar cómo otras lo hacían, como otras lo pensaban. Yo siempre pongo este ejemplo: fui madre a destiempo en relación a Laura Baena, por ejemplo. Cuando yo tenía mi primer bebé muy pequeño, era una fan de la crianza respetuosa. Leía a Laura y pensaba «Ay, pero ¿qué le pasa, que que se quiere fugar todo el rato?». Cuando fui avanzando en mi maternidad y sintiendo todas esas cosas de las que hablaba, pensé: «Qué suerte que Laura lo dijo antes». Qué suerte que no me lo encontré por sorpresa. Ahí está la clave: en que otra siempre lo dijo antes que tú y, si tienes la suerte de escucharla, vas a ser más feliz.

Abordas temás como la violencia obstétrica o la falta matronas, que es un problema acuciante en el sistema de salud. ¿Qué cambios consideras esenciales para mejorar la atención a las madres en este país?

Como decías, la ampliación de las plazas para tener más matronas, pero también hace falta que el personal sanitario esté formado en lactancia y en salud mental, porque si la gente que está en la trinchera más cerca de las madres no sabe cómo atenderlas, tenemos un problema muy grave. Se habla mucho de la violencia obstétrica y muy poco de la violencia que se vive en planta, porque cuando tenemos a personal sanitario que no tiene ni puñetera idea de lactancia, se cometen negligencias que tienen un impacto muy grande en la salud mental de las mujeres.

 

Andrea Ros, durante la entrevista © Carol Renaux

 

La ternura  es un concepto que atraviesa todo el libro. ¿Cómo definirías la ternura a la ternura?

Yo creo que la ternura es la base de la vida, en general. Lo que pasa es que a mí me la ha traído la maternidad. Yo creo que en la ternura está la escucha genuina, el ver a la otra como un como un ser importante, en mirar a la infancia de otra manera. La ternura nos trae la calma, nos trae la pausa. No todo tiene que ser rápido, no todo tiene que resolverse, que es algo que pasa en la maternidad: una criatura tiene una rabieta y lo que queremos es resolverla, que cese. Cuando la ternura entra —y con la ternura quiero decir también la pausa y la calma— y miras y escuchas, de repente todo se vuelve mucho más fácil. La ternura es la clave para mirarnos con más respeto entre todas, y ver que las decisiones que tomamos como madres vienen condicionadas por muchísimas cosas de nuestra de nuestra intimidad y que no podemos juzgarnos por eso. Cuando dejas que la ternura sea tu filtro, ves a la otra como alguien que merece ser escuchado y respetado por sus decisiones, comprendes lo que la ha llevado a tomar decisiones que igual están en contra de lo que tú decides.

En tu experiencia acompañando a otras madres, ¿cuáles son los desafíos más comunes que observas que enfrentan y cómo pueden las redes que se tejen alrededor contribuir a superarlos?

La soledad, básicamente, es lo que atraviesa a todas y cada una de las mujeres. Algunas por falta de red, otras por falta de corresponsabilidad en la pareja y otras que tienen todo eso y siguen sintiéndose solas. A veces, tener gente a tu alrededor no te hace sentir menos sola, porque lo que necesitas es gente que hable tu mismo idioma, tu mismo lenguaje. Ahí es donde entran las comadres: tú puedes estar rodeada de tu madre, de tu suegra, de mucha familia que viene a verte y sentirte más sola que nada porque ninguna de estas personas está hablando tu idioma. Entre comadres nos comprendemos. Hay algo como casi infantil, como estas amistades adolescentes. Es un «¿Eres madre? Ay, yo también», hay un vínculo, una estructura en la que podemos construir algo.

¿Cómo equilibras todas tus facetas profesionales y tu vida?

Con ansiedad y con mucha corresponsabilidad por parte de mi pareja, por supuesto.

¿Qué esperás que las lectoras se lleven a leer Comadres? ¿Cómo te gustaría que impactara en su percepción de la maternidad y la sororidad?

Me gustaría mucho que el libro ayudara a las madres a flexibilizarse. Ser madres más flexibles nos hace ser madres más felices. Estamos muy encorsetadas en la teoría. Hemos leído a grandes autores que son maravillosos. Yo le debo mi vida a Carlos González, por ejemplo, pero no solo podemos leer a alguien porque sepa mucho sobre teoría. Como Carlos, existen otros tantos fantásticos divulgadores y divulgadoras, pero no podemos solo aferrarnos a la teoría como si eso fuera algo que, si llevamos a cabo en nuestra vida, nos va a hacer felices, porque eso es intelectualizar la experiencia materna y sale mal en todos los casos. La teoría tiene que ser un lugar al que volver, pero no puede ser nuestra cárcel. Me gustaría que las mujeres entendieran que ellas ya sabían todo eso antes de leer todos esos libros,  que haya un poco de vuelta al instinto también.

Y si pudieras dar un consejo a una madre que se siente sola, aislada o abrumada, ¿qué le dirías, basándote en las experiencias que que llevas tantos años ya acumulando?

Le diría que busque a mujeres con las que hablar, que las mujeres están en todas partes: en el parque, en la escuelita de nuestros hijos; a veces, son las maestras de nuestros hijos, mujeres que están ahí esperando para vincularse con nosotras. Lo más probable es que tengas una mujer al lado que necesita tanto como tú ese vínculo. Me gustaría que las mujeres entendieran que este miedo que tienen a sentir que son las únicas o que están locas es mentira. Si rompemos esa barrera y empezamos a hablar con las demás, el movimiento es imparable. 

El Refugi está funcionando genial, La vida secreta de las madres es un éxito…  Mirando hacia el futuro, ¿qué proyectos tienes en mente?

Siento que soy fatal haciendo hojas de cálculo, pero fantástica organizando mi vida. Tengo tiempo para todo porque no todo sucede al mismo tiempo. El podcast sale cada semana, pero no lo grabamos cada semana; está grabado hace meses. Eso es lo que nos ayuda a conciliar, pero en el futuro yo quiero seguir impulsando proyectos que mejoren la vida de las madres. Me gustaría seguir afianzando El Refugi de les Mares, me gustaría seguir luchando para que sea un espacio que sea subvencionado, que las mujeres no tengan que pagar por esos servicios. Me encantaría poder seguir abriendo estos espacios y que no tenga que ser poniendo en juego mis ahorros, sino que sea responsabilidad de los organismos estatales.

 

 

«Después de casi una década de maternidad y de cinco años acompañando a madres, vuelvo a escribir para hablar con más profundidad sobre la experiencia materna y el reto político que tenemos por delante para devolverles a las mujeres la autonomía en sus procesos sexuales y reproductivos. En Comadres abordo toda la teoría y el análisis que soy capaz de aportar de la situación actual de las madres en España. Pero también mis vivencias como madre, mi sentir más íntimo y todo lo que he descubierto y aprendido junto a centenares de mujeres. Hablo de parto, de violencia obstétrica, de amor incondicional, de deseo materno, de comadres, de otras formas de hacer, de ternura, de neurociencia y del conocimiento empírico que me ha proporcionado el acompañamiento a tantas mujeres en El Refugi de les Mares. Todo lo que hay que saber sobre maternidad lo saben las madres. Dedicarme a escucharlas durante estos años me permite hoy dar voz a todo lo compartido con ellas», Andrea Ros.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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