© Sebastián Arpesella

CAMILA FABBRI Y LAS CERTEZAS

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Todos piensan que ser la reina del baile es genial, menos Camila Fabbri (Buenos Aires, 1989). Escritora y dramaturga, ha publicado recientemente La reina del baile (Anagrama, 2023), un relato protagonizado por Paulina, una mujer inmersa en una crisis vital que despierta, tras sufrir un accidente, en su coche volcado. Junto a ella, un perro y una joven. La única certeza del momento es que han sobrevivido. 

Escritora y directora de cine y teatro, Fabbri colabora en diversos medios culturales y literarios. En 2015 publicó Los accidentes, su primer libro de relatos, reeditado en 2017 en España y Latinoamérica. El día que apagaron la luz (2021) fue su primera novela de no ficción y Estamos a salvo (2022) su segundo libro de relatos. En 2021 fue seleccionada por Granta como uno de los 25 mejores narradores en español menores de 35 años. La película Clara se pierde en el bosque (2023), su debut como guionista y directora audiovisual, fue estrenada en competencia en la sección Horizontes latinos de la 71.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Con La reina del baile ha resultado finalista del Premio Herralde de novela.

La reina del baile es una novela, pero bien podría ser una película. El lenguaje cinematográfico, el de las imágenes, se cuela en esta ficción como quien pasea por la casa de su infancia. También resulta muy sencillo imaginar la cara de Paulina, como sorprendida, como pasmada. Como si su vida fuera un vagón de metro y ella estuviera de pie, a unos pocos metros, mirando sin fijarse cómo pasa por delante de su cuerpo. Paulina echa la vista atrás en el relato y, en su distancia, en el caparazón de estupefacción desde el que escucha, observa y vive, la rodean un novio que entra y sale como el agua que se escurre por una rendija; una compañera de trabajo que hace del engañarse a sí misma una forma de habitar el mundo y Gallardo, un perro que no es suyo, pero que sí lo es.

Con Maite, su compañera y ¿amiga?, y con Gallardo, inicia un viaje rumbo a la costa sur, a la localidad natal de Maite. Un viaje que se antoja poco apetecible y que las enfrentará a sus soledades, a las violencias tantas veces toleradas, al aturdimiento y, por fin, también a la esperanza. Allí conocerán a la reina del baile en su pretendido momento de felicidad que alentará, también, una huida inesperada. Esta historia es un brindis contra el optimismo obligatorio sin perder la esperanza: no olvidemos que comienza con un accidente de tráfico del que, si no ilesos, todos salen vivos.

¿Cuál es el germen de esta historia? ¿Cómo fue el proceso de escritura?<

No hay nada en concreto, en realidad. Escribí el grueso de la novela en 2019 y fui trabajándola en los años que siguieron: por momentos la abandoné, por momentos la retomé… Fue un proceso bastante largo y desprolijo en un punto, no fue siempre hacia adelante. Escribí sola la novela, no la fui tutoreando o tallereando. Comenzó como un cuento largo que se fue extendiendo.

Eres cineasta, dramaturga y escritora. Realmente tu novela genera imágenes, tiene un poso cinematográfico maravilloso. ¿Crees que tus lenguajes se comunican y se retroalimentan?

Muy probablemente: es muy interesante que una persona que lea la novela pueda encontrarse con otros registros más sonoros o visuales. Yo miro mucho cine, leo mucho. Me gusta la disciplina del cine, estar al tanto de los estrenos, seguir la carrera de cineastas que me interesan mucho. Si eso se vuelca en la literatura y la literatura también le puede dar al cine que yo puedo llegar a realizar, en ese sentido es importante, como esos especialistas que se van formando durante los años y no se quedan solamente con una cosa.

 

No voy a mentir: disfruto mucho más las tramas inventadas y los cuerpos que están lejos que lo que pasa en la verdadera intimidad, en mi propio domicilio, con mis brazos y mis piernas en acción. Los videos son un imán candente y naranja. 

 

Los personajes que forman parte de tu novela, sobre todo los femeninos, tienen pocas o ninguna certeza en la vida, acaso solo que están vivas. ¿Crees que, en algún momento, tenemos certezas? ¿Crees que las certezas llegan con la edad o ni siquiera?

Tal cual: son personajes que no tienen certezas. Sí creo que la falta de certezas preocupa mucho más en determinada edad, con la pérdida de la juventud más extrema (me refiero entre la adolescencia y los veinte). A los treinta ya hay algo que una va abandonando y hay preguntas que hay que atender o resolver. Las certezas se ponen más en crisis en ese momento y la novela apunta a ese momento de la vida. Probablemente en ningún momento de la vida hay certezas estrictas, pero en algunos momentos en los que eso es más preocupantes que en otros.

Paulina parece habitar su realidad desapegada de ella, como si la frialdad fuese un escudo para el sufrimiento. Es así, incluso cuando se plantea ser madre. ¿Cómo valoras la maternidad como tema literario?

Como lectora puedo responder que es un tema que me interesa y, al menos, en mi novela es un tema que se va colando. Por decantación, mi novela termina hablando de ese tema, pero no apunta meramente a eso. También me interesa el tema cuando se va colando en otras circunstancias, cuando aparece en el tamiz de temas. Siempre creo que es un tema más femenino que masculino: sin duda son temas muy íntimos de la feminidad, del cuerpo, del paso de tiempo, que la mayoría de las veces son contados por mujeres con ese nivel de desparpajo, de crudeza.

 

—Te odio con toda mi alma, pero un poco me gusta tu maldad, Paulina. Hacés la direferencia —me dice Maite, resignada y con los ojos ya mojados.

Le digo que esa no es mi maldad, que es una especie de extrema conciencia. Que muchas personas confunden realismo con pesimismo. Que los pesimistas se arrugan más rápido pero están preparados para el fin del mundo con respeto y musculatura.

 

La violencia sobre las mujeres también se cruza en este relato de una forma muy natural, formando parte del paisaje que estamos acostumbradas a ver. ¿Crees que hay esperanza, que estamos en un momento de cambio, o es todo una ilusión?

No tengo muy claro si es un momento distinto o es una ilusión. Sí pienso que hubo muchos avances, que hay muchas cosas que se pueden ver desde otros lugares que, quizá, diez años atrás no se veían. Sin duda, hay algo sobre lo que se echó luz. Pero no estoy segura de que determinados actos violentos hayan dejado de suceder: lo que cambió es el foco que se puso sobre determinadas situaciones.

Otro de los temas del libro es el deseo. Por un lado, el estereotipado de Maite, que se engaña continuamente a sí misma. Por otro, el deseo de Lara, que es la huida de un núcleo familiar pernicioso y abusivo. Y, por último, el deseo sexual y materno de Paulina. ¿Crees que cambia la imagen y el relato del deseo desde que las mujeres comienzan a escribirlo, a darle forma fuera de la mirada masculina tradicional?

Me parece muy interesante que haya personajes femeninos muy deseantes. El deseo va tomando muchas formas y me parece que quizá va de la mano de la pregunta anterior: ese atravesamiento que tiene que ver con la maternidad, con el deseo sexual, tiene que ser contado por una mujer —y con esto no quiero decir que no haya hombres que no lo puedan contar o no lo hagan muy bien, por ejemplo, Almodóvar, sin ir más lejos—. Sin duda, son temas que están apareciendo mucho más en la música, la literatura o el cine: mujeres que hablan de desear, de querer intimidad, esa especie de florecimientos a toda edad. Hay algo de esa zona más extrema que aparece en ciertas obras artísticas y, probablemente, tenga que ver con este movimiento actual que busca visibilizar estos temas. Me interesa mucho ese nivel de verdad como escritora y como lectora.

Una mujer despierta en un auto volcado en plena avenida nocturna. Hay humo y olor a combustible. Apenas siente sus piernas, el alumbrado público que entra desde afuera y los vidrios incrustados en su espalda. Descubre que ella es la conductora y, al instante, oye una voz dulce y delicada que la nombra.

En el asiento de atrás viajan también una joven de quince años y un perro. La mujer no recuerda quiénes son, ni qué están haciendo ahí. Lo único certero es que están vivos.
La historia comienza cuando volvemos al pasado, ahí donde la narradora, Paulina, todavía está ilesa. Se separa de su pareja y emprende un viaje en su Peugeot 307 hacia la costa sur con Maite, su compañera de oficina, y con Gallardo, su perro. Una novela perturbadora, envolvente y esperanzada. Un libro que asalta al lector con la inusitada fuerza de su prosa, sencilla y directa solo en apariencia. Una narración que nos habla de traumas, realidades y deseos.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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