CELIA DE MOLINA: UNA CUARENTENA EN SIETE MINUTOS DE CINE

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Celia de Molina (Linares, 1983) se define en sus redes como “andaluza, feminista y mamarracha, todo por vocación”. También utiliza un neologismo para hablar de su trabajo como “Diguitriz”, esto es: directora, guionista y actriz. Además de todo esto, es madre de dos hijos: un niño de siete años y una niña de uno. Y también se pasea por la radio. Todo lo hace Celia con dos cosas en la vida: perspectiva de género y sentido del humor. Creadora de la serie El Antivlog, ha trabajado como guionista en proyectos como Invisible (Disney+) o Todo es mentira (Cuatro), entre otros.

A Celia la antecede una sonrisa que parece no quebrarse nunca, incluso en los momentos más incómodos: si lo es ella la que sonríe, es quien la provoca. Su experiencia como madre añade una nueva capa a su forma de estar, de actuar, de pensar y de crear en el mundo. El último ejemplo: su corto, Cuarentena, protagonizado por la actriz y activista feminista Andrea Ros y con la colaboración de su hermana, la también actriz Natalia de Molina. Producido por Malvalanda, fue presentado en el Festival de Málaga y ya ha ganado premios como el Dama Cortos 2023, el Premio del Público Frame Film Festival, el Premio al Mejor Corto Undercurt del Festival Fascourt, el Premio Mujeres por la Igualdad en la Muestra de Cortometrajes Helena Cortesina o la Mención Especial Jurado Festival de Cine Comedia en Cuenca – Cortos 2024, entre otros.

Sentada en una mesa de una cafetería, una madre recién salida de su cuarentena bebe un batido y come un apetitoso croissant delante de su amiga. Verborreica y fresca, parece una niña con zapatos nuevos frente a una atracción de feria o una atleta a pie de pista deseando que comience su carrera. Siete minutos son suficientes para dar buena cuenta de la ambivalencia y los claroscuros de los primeros compases de la maternidad.

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Sufrió cambios significativos?

Antes de ser madre ponía todos mis esfuerzos en ser actriz. Después de ser madre, el cambio fue abismal en todos los sentidos. El mundo casting se redujo considerablemente: no me llamaban ni para probarme. Supe que, en algunos casos, al saber que estaba recién parida, directamente decidían no hacerme pruebas. Lo pasé muy mal, fue muy duro. Sin embargo, descubrí mi pasión por contar historias a través de la escritura. Fue a raíz del nacimiento de mi hijo que descubrí que lo que realmente me hacía feliz era escribir y dirigir mis propias historias. Y ahora, con el paso del tiempo, creo que aquello que en su momento fue tan duro sirvió para encontrarme a mí misma y darme cuenta de qué es lo que realmente yo quería hacer.

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

Para mí, lo mejor es el amor que sientes, sin duda. La energía y el amor que me mueve hacia mis hijos me ayuda a mirar la vida con mucha paz y llena de amor. Relativizar todo lo demás. Los hijos te enseñan a vivir en el aquí y ahora. Además, es muy bonito probar la felicidad a través de las experiencias de otras personas.

Lo peor es el miedo. Yo he sentido cómo mis miedos se han multiplicado en muchos aspectos: la enfermedad, la vida, la muerte… Desde que tengo hijos pensar en estas cosas suele ser terrorífico.

¿Cómo surgió y de dónde la idea de Cuarentena?

Cuarentena nace en un día de necesidad de soltar aquello por lo que había pasado y, sin embargo, nadie me había contado. Yo recuerdo ir al parto de mi hijo pensando que aquello iba a ser precioso, hermoso, que mi cuerpo sabía, que la musiquita me ayudaría a sentir las contracciones y yo solo tenía que escucharme… tenía una idea idealizada del parto. Me había bebido mil libros y programas que me hablaban de que todo dependía de mí y que yo podía. El shock fue tremendo. El parto de mi hijo tuvo muchas complicaciones y fue de una violencia increíble. Sufrí muchísimo y me costó mucho tiempo salir del trauma. De hecho, he tardado seis años en volver a quedarme embarazada y sé que mucha de esta pausa entre uno y otro es por el terror que experimentaba al recordar el parto de mi hijo.

 

Andrea Ros es Marina en “Cuarentena”

 

¿Seguimos en el silencio sobre las “cosas de las mujeres” o crees que ya hemos avanzado, aunque sea un poquito, en la visibilización de nuestras experiencias?

Se ha avanzado muchísimo y en muy poco tiempo. La diferencia en tan solo siete años es enorme. Hay muchas divulgadoras en redes, activistas, revistas… La información es poder y ahora puedes encontrar muchas fuentes donde encontrar relatos de todo tipo. Aun así, todavía queda mucho que contar y que hacer. Las experiencias de las mujeres en muchos casos siguen siendo vistas como cosas que pertenecen a la intimidad y no. Hay mucho de lo considerado “íntimo” que no lo debería ser. Lo personal es político y aquí las mujeres tenemos mucho que luchar aún por relatarnos y ser escuchadas.

¿Qué te sorprendió conocer en tu experiencia personal durante tu embarazo y tu cuarentena? ¿Y qué te hubiera gustado saber de antemano?

Descubrí un cuerpo al que no conocía, del que nadie me había hablado en su profundidad. Mi cuerpo era un templo al que nunca había sentido y visto realmente. Descubrí cómo eran mis pechos por dentro… esto puede parecer una tontería, pero no lo es. Yo vi cómo eran mis mamas con 35 años. Hasta entonces solo había estudiado y visto el cuerpo humano a través de un maniquí masculino. Me habría gustado haber escuchado más a otras madres, haber conocido mejor mi cuerpo, haber podido compartir más experiencias maternas cercanas… Sentí que la información y el conocimiento me llegaban en cascada y no estaba preparada, nada me había preparado para aquello: todo lo contrario.

¿Tenías claro que querías a la actriz y activista Andrea Ros como protagonista de tu corto?

Absolutamente. La admiro desde hace muchísimos años. Necesitaba una actriz que fuera capaz de sostener el texto con ritmo, sin cortes, y que entendiera a la perfección mi relato. Andrea era perfecta, no solo por lo bárbara que es como actriz, sino porque además es una de las activistas sobre maternidad más importantes de este país. Era perfecta, sí.

¿Qué significa, para ti, la presencia de tu hermana?

Muchísimo. Que esté ahí es superespecial. Es mi primer cortometraje como directora y guionista y Natalia es una de las personas más relevantes de mi vida. Hemos soñado y soñamos tanto juntas… Es muy especial verla ahí y sé que para ella estar ahí también lo es.

Tu corto ya ha recibido multitud de elogios y reconocimientos. ¿Cómo te sientes? ¿Qué esperas de Cuarentena?

La verdad es que el recorrido está siendo impresionante, lo cual me enorgullece muchísimo. Llevo años escuchando que las cosas que escribo (siempre relacionadas con mujer, maternidad, machismo) no interesan, y ver que el corto va así es una demostración de que sí que interesa. Además, hace poco supimos que había entrado en la shortlist de los cortometrajes candidatos a los Goya 2025. Esto sí que sería un sueño: ¡conseguir una nominación con un corto sobre partos, vaginas y desgarros me parece lo más! Ojalá estemos entre los nominados.

¿Qué viene después de esta Cuarentena?

Ahora mismo estoy con dos proyectos, uno es un largo que será mi ópera prima. Una comedia gamberra y feminista sobre lo que se considera universal y lo que no. Se llama No soy universal y también tiene mucho que ver con la maternidad, con lo normativo y con cómo todo aquello que nos dicen que interesa o que es universal tiene poco o nada que ver con la realidad de las mujeres. El otro proyecto es un cortometraje que se llama Juanita ambientado en los años 90 y que trata de una niña de 9 años que ve cada día con impotencia cómo los niños juegan en el patio del colegio mientras ella, y el resto de niñas, son obligadas a jugar bajo el porche.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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