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TRAS LA FACHADA DEL BIENESTAR: CÓMO OPERAN LAS SECTAS HOY EN DÍA

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No se esconden tras cuentas cerradas en redes sociales; sus reuniones, a simple vista, podrían parecer seminarios de salud; sus reclutadores no destacan entre la multitud ni inician conversaciones. Las sectas modernas avanzan con la tecnología y afinan sus métodos para pasar desapercibidas el mayor tiempo posible.

Hace unas semanas, en Argentina, fue detenido el fundador de la secta totalitaria “Ashram Shambala”, también conocida como “Escuela de Diosas” y “Academia de Ciencias Ocultas”. Esta secta surgió en los años 90 en Rusia y existió durante 20 años, practicando “enseñanzas” que mezclaban yoga, religiones, chamanismo y diversas prácticas meditativas. En realidad, esta organización representaba una jerarquía totalitaria y cruel, que incluía violencia física y psicológica, así como manipulaciones con los bienes de sus seguidores. El fundador fue internado en un hospital psiquiátrico en 1999, del cual escapó; luego, en 2010, fue encarcelado durante aproximadamente 10 años. Tras su liberación, nada le impidió retomar sus actividades. Esta vez, su detención fue posible gracias a la vigilancia de médicos argentinos que notaron el comportamiento extraño de una paciente embarazada y desnutrida, acompañada por mujeres que no le permitían hablar con los médicos. Los médicos alertaron a la policía, que logró localizar al fundador. Una de las características más impactantes de esta secta era su jerarquía alimentaria: los rangos más bajos solo podían comer las sobras de los niveles superiores. Otra característica era la participación de mujeres en orgías con el fundador, a quien también debían entregar todos sus bienes.

Existe el estereotipo de que las sectas atraen a personas solitarias, crédulas y con poca formación. Al leer sobre las características de esta secta, parece una locura que alguien en su sano juicio pueda involucrarse en una organización tan aterradora. Sin embargo, las víctimas de estos cultos suelen ser personas educadas, con una vida normal, familia, amigos y estabilidad económica. Observar los hechos desde fuera, sin los mecanismos de manipulación de una secta, no se parece en nada a la perspectiva de quien está dentro. Dado que estas organizaciones aún existen en todo el mundo y sus fundadores, incluso con antecedentes penales y cierta notoriedad mediática, logran reclutar nuevos seguidores, es importante recordar los mecanismos principales que pueden llevar a una persona al peligro y las reglas de seguridad para protegerse a sí mismo y a sus seres queridos.

Para comenzar, recordemos las definiciones que puede tener la palabra “secta”. La RAE, en su segunda acepción, la define como: “Comunidad cerrada, de carácter espiritual, guiada por un líder que ejerce un poder carismático sobre sus adeptos”. El diccionario de María Moliner ofrece una definición aún más completa: “Secta (del lat. ‘secta’) f. Doctrina enseñada por un maestro y seguida por sus adeptos. Particularmente, la doctrina y el conjunto de sus adeptos. (desp.) Doctrina considerada errónea, o que se aparta de la tradicional u oficial. Particularmente, la que se considera alienante o destructiva para sus adeptos. Conjunto de los adeptos de una secta”. En primer lugar, las sectas intentan ocultar su similitud con estas definiciones. Pueden disfrazarse de seminarios y webinars sobre desarrollo personal, descubrimiento de la feminidad o sexualidad, medicina alternativa e incluso desarrollo empresarial. Sin duda, cada comunidad destructiva tendrá sus propias características, pero su estructura y mecanismos son, en esencia, los mismos, y pueden enumerarse. Muchos de estos signos coinciden con los mecanismos de los abusadores.

1. Líder con superioridad indiscutible y acceso restringido.

A menudo, el líder tiene una historia: comenzó como una persona común —trabajaba en una fábrica, conducía un autobús, vendía billetes de lotería— y luego fue “iluminado”, convirtiéndose en al menos un profeta. Parece fácil detectar el engaño. Pero ahora imaginemos que no se trata de un hombre delgado, con el pelo sucio y mirada ausente, sino de un carismático empresario, impecablemente vestido, en un coche lujoso, autor de libros que se venden en la entrada. Habla de secretos del éxito y de ingresos pasivos. En las primeras filas de su seminario están sus seguidores exitosos, que también comparten sus historias. No, no te pedirá que inviertas en una pirámide financiera ni que le entregues todo tu dinero de inmediato. Su objetivo es encantarte, ocultar tesis dudosas bajo verdades indiscutibles. Pero sí intentará convencerte de que solo a su lado puedes acceder a ciertos secretos, mejorar tu situación, bienestar o salud. Hoy en día, estas sectas pueden incluso tener documentos legales y sitios web oficiales de acceso abierto. Por ejemplo, la secta Evol, que fue expuesta en 2024 en Zaragoza. La policía descubrió que el líder de la secta, bajo la apariencia de actividades legales, realizaba diversos talleres y retiros espirituales donde los participantes eran sometidos a manipulación mental.

2. Jerarquía.

El líder siempre tiene un séquito compuesto por los adeptos más experimentados. Generalmente, los más cercanos son cómplices que fingen ser los seguidores más fervientes. Estas personas juzgarán a la víctima por hacer preguntas inapropiadas o por dudar; también acusarán a otros participantes de falta de fe o entusiasmo. En la mencionada secta Ashram Shambala, esta jerarquía era bastante estricta y estaba relacionada con la comida: primero comía el fundador y sus allegados, luego las sobras se pasaban a los niveles inferiores. Por ello, todas las mujeres que ingresaban a esta secta estaban gravemente desnutridas y casi sin cabello.

3. Convencimiento de la víctima sobre su excepcionalidad.

Para atrapar a la víctima, es necesario ofrecerle algo que, por alguna razón, no obtiene en su vida cotidiana. A menudo, el liderazgo de las sectas utiliza elementos inmateriales como un aura fuerte, habilidades extrasensoriales, capacidades curativas, entre otros. Frecuentemente, los cómplices del fundador refuerzan estas creencias afirman que se cumplen las predicciones o que sanan de enfermedades inexistentes.

 

En algún momento, tras casi tres años, finalmente “me gané el derecho” a ser sanadora, y me permitieron practicar con otros miembros, especialmente con los recién llegados. Creía firmemente que de mis manos salía una energía benéfica, y que realmente curaba a la gente. Llegó un hombre que tenía el brazo paralizado. Después de una sesión conmigo, empezó a mover los dedos. Solo más tarde entendí que él había sido un infiltrado.
Creía estar ayudando. Creía tener un don. Incluso intenté curar a mi propio hijo de una neumonía. Menos mal que, justo a tiempo, vino mi amiga —con la que para entonces ya estábamos peleadas y, tras un gran esc
ándalo, me obligó a llevarlo al hospital. Casi llegamos tarde. Ese momento fue el que me salvó.

Anna (nombre ficticio)

Otro de los temas favoritos para manipular: la sexualidad. Al inicio, las víctimas son introducidas en lo que se presenta como una especie de “liberación sexual”. Luego, se les acostumbra a la idea de que la poligamia o incluso las orgías son lo más natural del mundo. Finalmente, se les hace creer que son “elegidas”, y que, como recompensa, recibirán el más alto honor: una relación sexual con el líder de la secta. Al llegar a la mitad del proceso, muchas víctimas ya están tan desorientadas que después apenas pueden recordar lo que pasó en adelante.

4. Separación de los seres queridos.

Por supuesto, ninguna secta puede dominar completamente a alguien mientras haya familiares o amigos atentos del otro lado. La idea de la “excepcionalidad” muchas veces se utiliza para explicar que los “no iniciados” simplemente no pueden ver la verdad o que sienten celos de los dones especiales de la víctima. Poco a poco, la secta va aislando a la persona de su mundo anterior. Una de las herramientas más efectivas es lo que llaman “indulgencia”: en las reuniones, cualquier acción del adepto se valida y se considera correcta, sin importar cuál sea. En algunas sectas incluso se convence a las víctimas de que sus amigos o familiares son representantes del mal, o que están realizando rituales oscuros en su contra. Se les dice que la comunidad de la secta, mediante sus esfuerzos colectivos, anula dichos efectos. El mensaje central es: el mundo exterior es hostil, solo aquí estarás seguro. Hoy en día, cuando casi todo el mundo tiene redes sociales, no es difícil encontrar información sobre los seres queridos de alguien. Una vez que la tienen, distorsionarla y usarla en su contra es aún más fácil.

 

Una mujer, con la que apenas había cruzado palabra un par de veces en reuniones generales, se me acercó y me dijo que había visto a un hombre, y la voz del Creador —así llamábamos al líder— le había dicho que era mi marido. Me mostró una foto, y sí, era él. Me dijo que lo había visto con otra mujer, que me estaba engañando. No tenía más fotos, pero describió a una de mis amigas. Me quedé en shock y le creí al instante.
Había una norma: nada de lo que se decía en las reuniones podía compartirse con los “no iniciados”. Si lo hacías, perdías tu poder, ya que el Creador sabía todo lo que hacíamos, día y noche. Podía meterse en nuestras cabezas, ver a través de nuestros ojos y hablarnos desde dentro.
Así que me recomendaron pedir el divorcio. Al principio no quería. Solo observaba a mi marido en silencio, y me parecía que lo disimulaba a la perfección. . Luego otros miembros dijeron que habían tenido visiones: que él quería quitarme mi parte del negocio, o incluso hacerme daño. Algunos vieron en sus visiones que mi amiga y mi esposo tenían relaciones sexuales y se burlaban de mí.
Después de todo eso, me ofrecieron un abogado “de confianza” de la comunidad.
Al final perdí tanto a mi marido como mi parte del patrimonio —que fue a parar al Creador.
Hoy no entiendo cómo pude creer en todo eso. Pero en ese momento estaba convencida de que estaba haciendo lo correcto y protegiéndome.

Sonia (nombre ficticio)

 

5. Distorsión de la realidad.
Este es uno de los mecanismos más peligrosos, porque es extremadamente difícil de detectar desde dentro. La distorsión no ocurre de golpe: es un proceso gradual y constante. Si lo medimos en porcentajes, al principio se recibe un 95% de información real y solo un 5% manipulada. Pero con el tiempo, la proporción se invierte hasta que el 100% de la realidad del adepto está basada en la distorsión. Para ello, se utiliza todo tipo de presión psicológica: se juega con los miedos, la inseguridad, los traumas, la soledad… y, por supuesto, con el dolor.

 

A mi padre le diagnosticaron cáncer de estómago. Más tarde nos dijeron que era inoperable. Una amiga me recomendó un centro de ayuda. Ella misma no sabía exactamente qué era, solo lo había oído mencionar. Yo estaba destrozada. Mi padre y yo éramos muy unidos. Así que fui. Al principio me pareció extraño que no hubiera mucha gente con diagnósticos similares. Luego me hablaron de un medicamento completamente seguro que ayudaba a todos. Nos daban una bebida y recitaban algo parecido a oraciones, pero en un idioma que no comprendía. Fue todo muy gradual. Al comienzo hablaban de aceptación, luego de lucha mediante la fe. Finalmente, dijeron que los analgésicos impedían la curación, que había que dejarlos. Los primeros días, mi padre sufría horrores. Luego el dolor desapareció. Yo creí en el poder del tratamiento, de la bebida. Tal vez eran narcóticos o los mismos analgésicos, no lo sé. Mi estado emocional fluctuaba entre el terror y la euforia. Tres semanas después, mi padre murió. Me dijeron que no hiciéramos un funeral, sino una celebración: que solo había muerto su cuerpo físico. No recuerdo bien esa etapa. Soy bióloga de formación, y no entiendo cómo pude caer en algo así. Aún no puedo perdonarme del todo. Quién sabe cuántas semanas o meses más podríamos haber tenido juntos si no hubiera renunciado a los tratamientos. No salí por mí misma —la secta fue desmantelada, y recibí mucha ayuda psicológica después—.

Lidia (nombre ficticio)

 

6. La ilusión de la puerta abierta.
Muchas sectas mantienen a sus miembros con la ilusión de que pueden irse en cualquier momento. Que no hay presión, ni coacción. Esto se parece mucho al comportamiento de un abusador. Pero esa puerta abierta solo se señala cuando la víctima ya está tan atrapada que, incluso si sale, volverá.

Estos son solo algunos de los signos más comunes para identificar una secta. Desgraciadamente, muchas veces estos signos no son útiles para las propias víctimas, sino para sus familiares, que intentan entender lo que ocurre y ayudar.

¿Cómo saber si alguien ha caído en una secta?

  • Cambios en su forma de hablar. Puede repetir a menudo frases o ideas que antes no tenía.
  • Cambio en la alimentación (dietas extrañas, bebidas dudosas), en el estilo de vestir (las sectas destructivas aún usan símbolos discretos), aparición de rituales inusuales (por ejemplo, decir ciertas palabras antes de comer o beber algo).

Lo más importante: no discutas ni acuses. Haz preguntas sutiles para entender qué ha cambiado en su vida. Averigua si tiene nuevos amigos, un nuevo grupo, un club. Nunca lo confrontes directamente. Recoge toda la información posible y busca ayuda profesional.

 

¿Dónde acudir en busca de ayuda en España?

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Yulia Emelianova es periodista, guionista y escritora, apasionada tanto por crear sus propias historias como por analizar las ajenas. Autora de relatos en el artbook "A Room of One’s Own" y de relatos cortos en Wattpad (@aftermidnightprose). Ama el arte en todas sus formas, desde las galerías hasta las pasarelas, y considera que la cultura y el estilo no son solo una cuestión de estética, sino también la arquitectura interior de cada persona. En sus textos, busca no solo reflexionar sobre la cultura, sino también contribuir a su creación.

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