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CRISTINA OÑORO: “SIN HISTORIA Y MEMORIA, LAS MUJERES SEGUIREMOS HABITANDO EN SILENCIO”

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Hay libros que funcionan como linternas. Que apuntan hacia un rincón polvoriento del pasado y lo iluminan con la luz cálida de la pregunta. En el jardín de las americanas (Taurus, 2025), de Cristina Oñoro, es uno de esos libros: un ensayo narrativo que recupera la historia de una alianza transatlántica de mujeres que, a finales del siglo XIX, se empeñaron en algo tan revolucionario como que las chicas pudieran ir a la universidad. Americanas protestantes, maestras feministas, pioneras españolas: una constelación de nombres, cartas, gestos y jardines compartidos que tejieron, entre Boston y Madrid, una genealogía de lucha y saberes transmitidos entre mujeres.

En sus páginas, la profesora y escritora Cristina Oñoro (Madrid, 1979) reconstruye también la historia de dos instituciones clave en la educación femenina en España: el International Institute for Girls in Spain, fundado por la misionera norteamericana Alice Gulick a finales del siglo XIX, y la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu entre 1915 y 1936, vinculada a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y a la Institución Libre de Enseñanza. Ambas compartieron edificios, ideales y una misma ambición: abrir caminos de conocimiento para las mujeres.

Desde los archivos de Harvard hasta los cajones de sus propias abuelas, Cristina viaja por paisajes, bibliotecas y memorias, combinando la investigación rigurosa con una voz literaria que interroga los márgenes de la historia. Hablamos con ella sobre archivos que laten, maternidad e investigación, silencios que gritan y la necesidad urgente de contar lo que fue para entender lo que (todavía) es.

¿Cuál es el germen de En el jardín de las americanas? ¿Qué encontraste en ese archivo perdido que dio el pistoletazo de salida para contar esta historia?

En el jardín de las americanas es un ensayo narrativo que cuenta la historia de un grupo de educadoras americanas feministas que viajaron a España a finales del siglo XIX y principios del XX para luchar por la educación femenina universitaria. Procedían de los círculos misioneros protestantes y reformistas de Nueva Inglaterra, así como de universidades como Holyoke, Smith College o Wellesley que se crearon en la costa este de Estados Unidos para que las mujeres pudieran estudiar.

Encontré esta historia trabajando en los archivos de la Residencia de Señoritas de Madrid, la hermana femenina de la Residencia de Estudiantes por la que pasaron Lorca, Dalí o Buñuel. Me enamoré de este grupo de profesoras americanas feministas que habían venido a nuestro país y que habían unido fuerzas con nuestras pioneras universitarias. Quise contar en un libro la historia de esta amistad feminista y transatlántica.

¿Cuál fue tu descubrimiento más curioso, el que más ilusión te hizo o el que más huella ha dejado en ti tras esta investigación?

Para escribir En el jardín de las americanas he tenido la inmensa fortuna de disfrutar de una beca Leonardo de Creación Literaria de la Fundación BBVA. Esta financiación tan generosa me ha permitido viajar un mes y medio a Estados Unidos, donde trabajé en los archivos de Harvard y Smith College, pero también recorrer algunos de los espacios que aparecen en el libro, como las casas de Emily Dickinson y Sylvia Plath, o las ciudades de Boston y Middleburry. También he residido un mes en Cambridge, Inglaterra, para trabajar en los archivos de Girton, el college de mujeres en el que Virginia Woolf dictó las conferencias que luego inspirarían Un cuarto propio. Finalmente, he ido a Santander, San Sebastián, Biarritz y Xixona, en Alicante, siguiendo las huellas de las protagonistas de mi historia y entrevistando a las nietas de algunas de las mujeres que formaron parte de la Residencia de Señoritas. Lo que más ilusión me hizo fue encontrar en los archivos de Estados Unidos tantas cartas, objetos e incluso flores que se enviaron desde España y que eran prueba material de la historia que yo estaba tratando de contar.

Alice Gordon Gulick es el punto de partida, pero pronto el libro se convierte en una constelación de mujeres. ¿Cómo fue construir esa red? ¿Qué te sorprendió al descubrir los vínculos entre ellas?

Efectivamente, las protagonistas del ensayo se llaman Alice Gulick, Susan Huntington, Caroline Bourland, Mary Louise Foster y Katherine Whitmore. Estuvieron primero en Santander, San Sebastián y Biarritz y, finalmente, a partir de 1903, en Madrid, donde establecieron el Instituto Internacional para niñas en España. En esta ciudad su destino se acabaría cruzando con el de las profesoras y estudiantes de la Residencia de Señoritas, como María Goyri, María de Maeztu y Zenobia Camprubí. Ambas instituciones compartieron edificios, proyectos, luchas y sueños. Y también un bonito jardín en la madrileña calle de Fortuny. Lo que más me sorprendió fue descubrir lo intensa que había sido la presencia de las “americanas” en la vida de la Residencia de Señoritas. No fue solamente una relación de vecindad o colaboración puntual, sino una auténtica amistad feminista y transatlántica.

Escribes que las mujeres estaban escribiendo su historia en los márgenes del margen. ¿Qué aprendizajes crees que derivan de esa perspectiva?

En el jardín de las americanas se pregunta sobre lo que olvidamos y lo que recordamos, lo que conservamos y lo que desechamos, como sociedad y como individuos, y para ello utiliza la poderosa metáfora del archivo. Los archivos no son solo lugares donde se guardan viejos papeles, sino que en ellos habitan historias como esta que esperan ser contadas. Nos ayudan a iluminar las zonas de sombra en las que a menudo se ha relegado a las mujeres.

¿Cuál es el papel de la memoria, lo que se olvida y lo que se encuentra en tu manera de narrar esta historia?

En El jardín de las americanas se van superponiendo tres planos narrativos. Por un lado, hay una reconstrucción histórica del Instituto Internacional y de la Residencia de Señoritas, basada en documentación de archivo. Por otro, incluyo mi propia memoria de investigación, utilizando la crónica, el relato de viajes e incluso la narrativa detectivesca para contar mis aventuras por los archivos de Estados Unidos, Inglaterra y España, tras las huellas de nuestra genealogía feminista. Finalmente, salpico el ensayo de algunos recuerdos familiares y de infancia, lo que dota al texto de una dimensión más humana y literaria. Creo que esta última dimensión memorialística aporta al ensayo un lado humano con el que la lectora podrá identificarse.

Tu peregrinación significó, también, pasar tiempo lejos de tus dos hijos, por un lado, y revisitar tu propia historia familiar, por otro. ¿Cómo ha influido tu maternidad en tu forma de trabajar? ¿Qué ha significado este viaje para ti pensando en quienes te antecedieron?

Enredarme en las vidas de otras mujeres ha acabado haciendo que rememore mi propia historia, académica y personal. En el libro reflexiono sobre mis abuelas y sobre los archivos personales que dejaron al morir. ¿Qué había en ellos? ¿Cuentan su historia? ¿Cuántos archivos nos quedan por descubrir?

¿Qué le dirías hoy a una joven que entra en una universidad sin ser consciente de que, cien años antes, mujeres como María de Maeztu o María Goyri lo hicieron posible?

Sin archivo, no hay historia. Y sin historia y memoria, las mujeres seguiremos habitando en silencio.

¿Tienes en mente algún nuevo “jardín” por explorar?

Siempre ando metiéndome en jardines… ¡Lo importante es encontrar la salida!

 

 

Boston, 1871. Alice Gulick, misionera protestante, se embarca rumbo a España para luchar por la educación femenina. Su viaje marca el comienzo de una emocionante aventura que culmina con la creación del Instituto Internacional, un colegio muy avanzado para la época. En Madrid, las americanas de esta institución tejen vínculos duraderos con las profesoras y estudiantes de la Residencia de Señoritas, como María Goyri y María de Maeztu. Durante décadas compartirán edificios, intercambiarán cartas y unirán fuerzas para lograr el acceso de las mujeres a la universidad.

Madrid, 2021. Cristina Oñoro, escritora que cautivó a los lectores con Las que faltaban, descubre esta historia real de amistad transatlántica en los archivos de la Residencia de Señoritas. Para contarla viaja por España, Estados Unidos e Inglaterra con su cuaderno y una cámara al hombro, siguiendo las huellas de varias generaciones de feministas. Emily Dickinson, Virginia Woolf y la pintora Mary Cassatt serán algunas de sus compañeras en este apasionante recorrido que acabará conduciéndola al encuentro de su propia memoria.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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