En los últimos años, el canto prenatal ha comenzado a ganar espacio en la conversación sobre bienestar materno, parto respetado y vínculo temprano. Aunque para muchos aún es una práctica desconocida, su historia y sus beneficios se estudian desde hace décadas en Europa y América Latina. En Chile, esta disciplina empieza a llegar incluso a la salud pública.
¿Qué es el canto prenatal?
El canto prenatal es una práctica vocal que busca acompañar la gestación mediante la voz. Su objetivo principal es generar bienestar físico y emocional, además de favorecer el vínculo temprano entre la madre y su bebé. La voz materna llega al bebé mucho antes de lo que suele creerse: se percibe a través de la piel desde la séptima semana de gestación, y comienza a oírse de manera más nítida alrededor de la semana 16. Por eso, para el bebé, esa voz es su primer puente con el mundo exterior. Cultivar el canto durante el embarazo significa también cultivar un lazo afectivo profundo, un “cordón umbilical sonoro” que, según quienes practican esta disciplina, nunca se corta.
Lo que el canto prenatal no es
Uno de los mitos más frecuentes es pensar que se trata de clases de canto profesionales o de entrenamiento vocal técnico. Nada más lejano de su propósito. No se busca formar coros ni llevar a nadie a un escenario. Todas las voces —graves, agudas, fuertes, suaves, afinadas o no— son bienvenidas. El enfoque está en que las mujeres disfruten de cantar, encuentren placer en su propia voz y valoren ese sonido único que para su bebé es perfecto. Tampoco se trata de terapia vocal. Es una práctica accesible, emocional, corporal y expresiva, que se centra en la conexión madre-bebé y en el acompañamiento al parto.
Beneficios: del bienestar diario al momento de parir
Cantar genera liberación de endorfinas, analgésicos naturales que ayudan a disminuir la percepción del dolor. Durante el trabajo de parto, ese efecto puede convertirse en un recurso valioso. Además, al relajar la garganta se relaja también el canal de parto. Esto se explica porque el sistema fonatorio está profundamente conectado con el sistema reproductivo. “Parir es un acto sexual, y el sexo suena: el placer se gime”, señalan las especialistas. En esa línea, el canto permite que las mujeres encuentren un lugar interno desde donde atravesar el dolor, el placer y el trance propio del nacimiento.
Valentina Fuentes Durán, actriz chilena y Máster en Voz y Habla Artística, lleva años dedicada al estudio de la voz humana. Su interés por el canto prenatal surgió tras vivir su propio proceso de parto. «En mi parto la voz me sostuvo. Fue la herramienta que me ayudó a atravesar el dolor, acompañada de una respiración lenta y profunda», recuerda. Ese momento fue el punto de partida para iniciar una investigación más profunda y formarse con referentes internacionales como Esther Santiago (España), Débora Quatrinni (Italia), Marie Laure Potel (Francia), Gabriela Bianco (España) y Gabriel Federico (Argentina). Con ese recorrido creó Madre Voz, plataforma desde la que difunde los beneficios del uso consciente de la voz y del canto en la maternidad.
Canto prenatal en la salud pública
Gracias a un fondo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio -organismo del Estado de Chile-, Valentina llevó ciclos gratuitos de canto prenatal a distintos Centros de Salud Familiar (CESFAM) de la comuna de Quilpué, en la región de Valparaíso, Chile. La experiencia —ocho sesiones por grupo— permitió acercar esta práctica a mujeres que no la conocían y que, en muchos casos, descubrieron en la voz un espacio de calma, conexión y preparación para el nacimiento. La iniciativa abrió puertas dentro del sistema público y evidenció el impacto que estas prácticas pueden tener en la salud emocional y física de las gestantes.
Actualmente, Valentina se encuentra en Francia cursando una especialización en Canto Prenatal con Marie Laure Potel. Paralelamente, realizará sesiones para embarazadas y personas interesadas en distintas ciudades de España: Madrid, Valencia, Ibiza, Igualada, Alicante, Barcelona y Villafranca.






