Desde que hace 15 años Ana Fernández-Villaverde (Bilbao, 1972), más conocida como La Bien Querida, publicase su primer álbum, Romancero, han pasado muchas cosas en su vida: varios discos más — Fiesta (2011), Ceremonia (2012), Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (2015) Brujería (2019) y Paprika (2022), algunos proyectos cinematográficos y la maternidad de su hija Estrella, de 12 años. Su estilo ecléctico, su personalísima manera de cantar, una estética muy cuidada y una capacidad única para fusionar tradiciones musicales populares con modernidad han hecho que La Bien Querida se ha convertido en una figura clave de la música en español.
Recién llegada de la Feria del Libro de Guadalajara, donde acudió a presentar un libro sobre música española, acaba de publicar su último single: Una estrella es un tema que surge desde el amor profundo y entrañable de una madre a su hija en los primeros compases de su adolescencia, cuando los caminos comienzan a bifurcarse y las madres observamos con estupor y miedo el inicio de esa lejanía inevitable que supone el querer encontrarse a una misma al crecer. Celosa de su vida privada, la compositora confiesa: «He hecho esta canción para la mujer que será. Todavía es una niña. A ella le hace ilusión al escucharla, pero no es consciente del significado profundo de la letra. Cuando sea mayor, la apreciará más».
La producción corre a cargo de David Rodríguez, colaborador habitual de La Bien Querida y productor de otros artistas como Soleá Morente y Los Punsetes. La musicalidad pop rock, característica en su obra, repleta de sintetizadores, pianos, baterías y guitarras, complementan una letra que habla del paso de la niñez a la adolescencia y está dedicada a su hija: «Nuestros hijos e hijas dejan de ser los niños y niñas que hasta hace poco disfrutaban estando siempre con nosotros. Ya no se van a creer todo lo que les decimos».
En muy pocas ocasiones la maternidad es un tema que se cuele entre los versos de las canciones, y si existen, en su mayoría están dedicadas a bebés recién nacidos: «Quería huir de hacer una canción ñoña, infantiloide. Quería hacer una canción para la adulta que será mi hija. Tengo un par de amigas que no se hablan con su madre hace muchos años; es algo que me parece imposible, pero no: es una cosa real y sucede. Para una hija, para un hijo, es importante sentir el amor de una madre. Pase lo que pase en el futuro, quiero que, en todo momento, tenga claro qué es lo que he sentido por ella. Es una canción importante para mí, dedicada a mi hija, y no hay tantas canciones dedicadas a esta temática. Me parece original y bonito hablar del amor de una madre hacia una hija», cuenta Ana.
Siempre quiero formar parte de tu mundo
que sientas mi amor profundo
que la culpa me abandone
y si algo he hecho mal, que tú me perdones
La sempiterna culpa aparece entre los versos de Una estrella: «Una siempre siente culpa, o la sensación de que podías haberlo hecho mejor. Mi padre murió hace siete años y también siento culpa porque pienso que podría haber estado más cerca de él. No sé si es cuestión de la religión católica, que nos la ha inculcado, pero es cierto que cargamos con ella. Tampoco lo veo mal del todo: no sentir culpa de nada te hace no tener responsabilidades, y creo que las responsabilidades hay que tenerlas. En su justa medida, no me parece mal sentir culpa».
Sucede que, en ocasiones, para comprender como madres los embistes de la adolescencia puede resultar útil y reconfortante hacer el ejercicio de mirar hacia atrás, hacia las adolescentes que fuimos: «Esta canción me hace volver a mi adolescencia y a mi niñez —explica Ana—. Toda mi niñez la he revivido con mi hija. De hecho, sin querer, quería que le gustasen los mismos juguetes que me gustaban a mí. Sin darte cuenta, vuelves a ser niña. Y ahora, en su preadolescencia, siento que yo también vuelvo a la mía. Es bonito por eso: todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y hay que intentar fijarse en lo positivo».
El videoclip es una pequeña pieza de arte, con ilustraciones que recuerda a un cuento infantil. Néstor F., artista afincado en Barcelona, ha conseguido transmitir de una manera sencilla y cariñosa este viaje emocional y conmovedor. Néstor también es editor de videos, creador de fanzines y ha realizado videoclips para Amaia o La Estrella de David. «Es increíble la sensibilidad de Néstor en este videoclip, es un videoclip que suma. Tiene una facilidad increíble para explicar y aportar a una canción mediante las ilustraciones».
Podrás escuchar Una estrella en directo en el próximo concierto fin de gira de La Bien Querida el 9 de enero en La Riviera, Madrid, dentro de la programación del festival Inverfest.






