Zentro Empatía

La imagen que tenemos de la menopausia es la de una señora con sofocos que abre con fuerza un abanico, pero son muchas las que precisamente en esta etapa y no en otra se van de trekking por el Himalaya, las que siempre han querido dormir solas a la intemperie y ahora por fin se atreven, las que hacen el viaje de sus sueños, se van de ruta por la montaña en bici o emprenden el negocio que siempre han tenido en mente. De esas mujeres va este reportaje. Porque las conocemos, no son casos aislados: «Menos del 30% de las mujeres sufren los síntomas que habitualmente asociamos a la menopausia, ¡pero el 100% está aterrada! Y el miedo es un mecanismo de control. El miedo bloquea y paraliza». Nos lo cuenta Tania R. Manglano, osteópata y fisioterapeuta especializada en suelo pélvico que ha escrito el libro Señoras. Una guía integral de salud en la menopausia (Arpa, 2023) junto con otras tres profesionales de la salud (una ginecóloga, una psicóloga y sexóloga y una dietista-nutricionista), una guía para vivir la menopausia con plenitud, resignificándola desde una mirada crítica y feminista.  «Un cuerpo gozoso, con placer, se enferma menos, se deprime menos. El placer es una fuente inagotable de salud. Pero hay muchos intereses en que vivamos esta etapa como un terror, porque nos han vendido que hay que ser eternamente joven. Nos creemos las creencias limitantes que cuentan sobre nosotras y nos conforman. Nos han contado lo que le interesa a la medicina patriarcal, al mercado laboral y a la industria farmacéutica. Porque a veces no estamos preocupadas por la salud, sino por gustar, por seguir siendo deseables y visibles, con lo que somos más manipulables», apunta Tania.

A veces llamamos miedo a la menopausia a lo que es violencia estética, al pánico a envejecer que nos afecta mucho más a las mujeres por la invisibilización de la sociedad. «Si tienes signos y síntomas que te afectan a la calidad de vida, los vamos a acompañar, los podemos trabajar desde el movimiento, la nutrición, la fisioterapia, etc. No los estoy ninguneando, pero me da mucha rabia que vivamos la menopausia como una enfermedad. No la positivizo, pero tampoco la voy a demonizar porque me encuentro mujeres más libres y con más libido, que cogen las riendas de su salud, que empiezan a trabajar el amor propio y a poner límites. Hay a quien eso molesta porque mientras estoy así no soy una dulce damisela» continúa. Tania R. Manglano habla desde la experiencia de las cientos de mujeres que atienden en el Zentro Empatía, una cooperativa de salud integral que ha contado con el apoyo, asesoramiento y el acompañamiento de la Escuela Juana Millán para crecer y llegar más lejos. Allí también trabaja Adriana F. Caamaño, psicóloga y sexóloga que aborda el mito por excelencia de la menopausia: «La pérdida del deseo sexual no está solo asociada a la menopausia, sino que para muchas mujeres ha sido el refugio para dejar de tener relaciones que hasta ahora habían sido insatisfactorias. La menopausia también es una época en la que podemos conectar con el deseo que realmente necesitamos». 

Y esa conexión a algunas mujeres les hace buscar más sexo, hacer un cambio de orientación sexual o querer probar cosas nuevas. «En Zentro Empatía entendemos la libido como un impulso vital primigenio, no solo como la genitalidad», apunta Manglano. «Es algo que va mucho más allá que las relaciones sexuales. Entonces hay que preguntar: ¿te has quedado sin líbido también contigo o tienes muchas ganas de acometer cambios vitales, sueños, procesos nuevos, pero te has aburrido de comer cocido todos los sábados con la misma persona?».

 

El pánico a engordar como motivo de consulta

Alberta María Fabris, ginecóloga, cofundadora del Zentro Empatía y otra de las autoras del libro Señoras, desmonta el mito de que engordar en la menopausia sea malo para la salud: «la grasa del cuerpo produce estrógenos, que son las hormonas que dejamos de producir cuando dejamos de tener función ovárica, que es lo típico de la menopausia, doce meses después de la última regla. Las personas que tienen masa grasa durante la menopausia tienen menos riesgo de osteoporosis y una salud de la piel y de las mucosas mucho mejor. Los cuerpos cambian, engordan, gozan y la patologización del aumento de peso no tiene ninguna validez científica».

Pero a veces no es solo una cuestión de salud: es que te ves distinta. Es que a veces no te reconoces en el espejo, y también hay un duelo por dejar de ser la que eras. Es como un parto: nace una nueva versión de ti. De hecho, hay evidencia científica de que se producen cambios cerebrales durante la menopausia, al igual que durante el embarazo y en la adolescencia. Llega el momento de preguntarse qué mujer madura quieres ser.  «Es un poco cielo e infierno a la vez. Puedes estar viviendo la menopausia como una etapa de libertad, introspección, haber aprendido a poner límites y a la vez que te den vértigo tus cambios y cómo lo van a tomar los demás. ¿Esta nueva Tania que está metamorfoseando a través de la menopausia me va a gustar? ¿Va a gustar a los demás? Porque todos queremos que nos quieran». Esta búsqueda, este parirse a una misma, la podemos vivir con vergüenza, con culpa, sintiéndonos como un cuerpo carente, que es lo que nos han vendido desde la medicina tradicional, o como un momento de empoderamiento, autenticidad y libertad. Ya no estamos tan pendientes del afuera: conectamos más con nuestras necesidades, no hay tanta máscara, tiempo ni ganas de estar amoldándonos a los demás.

Menopausia y adolescencia

Pero, ¿qué pasa cuando este momento de renacer coincide con la crianza de adolescentes, que están en su propio renacer? Se lo preguntamos a Arantxa Zueco, coach y mentora educativa que también buscó el apoyo de la Escuela Juana Millán para montar un negocio que se adaptara a su vida. Reconoce el reto, pero también señala la oportunidad de conexión: «Estás tú adaptándote a tus cambios, a ti misma, ves que te encuentras a veces más irascible, más sensible y puede ser que los adolescentes ahora te irriten más, pero también puede ser al revés, que los entiendes mejor porque ellos están en cambio y tú, también. A veces, las hormonas nos están volviendo locos a la vez y desde ahí hay un acercamiento». Zueco dio un cambio a su carrera y decidió abrir su negocio precisamente durante su menopausia, mientras criaba adolescentes. «En esta etapa se tienen que dar muchas conversaciones importantes y es necesario un periodo de adaptación, porque cambia la forma en que te relacionas con ellos. Ya no es tan relevante tu opinión cuando se hacen adolescentes, hay cosas que ya no te cuentan, y como familia hay que reubicarse, hay que adaptarse y no es fácil, sobre todo si ha habido una infancia de mucho compartir». Cuenta que muchas madres acuden a su consulta preocupadas por mantener el hilo de comunicación con sus hijos e hijas sin ser intrusivas, y para eso la clave sobre todo es estar atenta, estar presente: «Nos preocupamos demasiado, pero a veces basta con que nos vean disponibles, con estar y con escuchar». Y a quien primero tenemos que escuchar es a una misma. Ella lo vivió como una conquista que alcanzó con los años: «Ahora me conozco, me entiendo y escucho más, me paro para averiguar qué me está pasando y qué puedo hacer para darme un poco de cancha. Ahora si estoy triste, lo estoy. Si tengo un mal día, me lo permito. También es la edad, que ahora me exijo menos, me doy margen y me tomo las cosas de otra manera». 

Viaje de dentro hacia afuera

Hablamos de la menopausia como despertar a una misma, a nuevas experiencias y por eso los viajes son una herramienta perfecta, porque te lleva no solo a explorar otros territorios, sino también a verte a ti en otros ambientes, otras circunstancias y en el caso de los viajes ecofeministas que organiza Ana Cortés en Hacia lo salvaje, también puedes aprender o potenciar diferentes habilidades como trabajar el esparto, liberar el canto, hacer jabones o tener nuevas experiencias como ir de acampada o montar en bici mientras compartes conversaciones con mujeres inspiradoras. De hecho, en Hacia lo salvaje organizan un retiro específico llamado “Menopausia en movimiento” en la comarca soriana de Tierras Altas, para darle la bienvenida a esa etapa y derrumbar todos los mitos desde la consciencia, el movimiento y la diversión. «Se trata de abrazar esta etapa y compartir experiencias sin centrarnos en lamentar lo que dejamos de ser, que no es sino otra trampa del sistema que se refleja muy bien en el estereotipo y el desprecio que hay por la mujer vieja, por la bruja. Pero la bruja también es esa mujer llena de madurez, conocimiento y sabiduría».

 

Trekking en “Hacia lo salvaje”

 

Ana Cortés también es un ejemplo de mujer que emprendió con el apoyo de la Escuela para poder ser más auténtica y llevar el estilo de vida que soñaba, adaptado a sus ritmos: dejó los tacones y el mundo de la empresa en Madrid para vivir en una caravana y abrir Hacia lo Salvaje: viajes y pódcasts que ponen la vida en el centro. Ahora ayuda a otras a cumplir sus sueños, como aquella mujer que tenía la ilusión de celebrar su cincuenta cumpleaños con un viaje en bici, aunque llevaba sin montar desde los quince. «Hacíamos cinco o seis horas diarias en la bici y ella ni lo dudó, fíjate qué sed de nuevas experiencias tienen que dejan de dudar de sí mismas». Por eso, Ana cree que la plenopausia, como prefiere llamarla, «es la época perfecta para sentir hambre de vida. Para hacer acopio de experiencias, llenarla de hechos significativos y de sentido. Quizá por eso cada vez más mujeres llegan a nuestros viajes con la intención de celebrarse. Mujeres que han pasado años poniéndose en pausa. Que han postergado, renunciado, aguantado, y ahora dicen: ya está. Me toca a mí. Y se regalan una experiencia como quien hace un ritual. No porque se acabe nada, sino porque empieza algo nuevo. La plenopausia no es una pérdida, es un despertar. Es en realidad una segunda primavera o mi momento, por fin». 

 

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Cree que cuando nos comunicamos bien, vivimos mejor: somos más libres y felices, y por eso dejó su trabajo de periodista y fundó Genuina, una escuela de expresión para enseñar a hablar en público y en privado. Ha publicado el libro "Un murmullo en Nueva York" y, como narradora oral, ha contado historias en escenarios de varios países, aunque ahora su público favorito son sus hijos Jaime y Maia.

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