© Carol Renaux

LA MIRADA “FUN” DE LETI SALA

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Es jueves y todo empieza con retraso; durante un instante, el miedo a no sostener la agenda nos atraviesa. Alerta naranja por fuertes lluvias, la recomendación de no hacer trayectos. Barcelona ha amanecido empapada: de madrugada, el agua ha caído con una fuerza que limpia y desordena. No importa: sigue siendo una de las ciudades más bonitas del mundo. Las luces de Navidad esperan su momento para encenderse. En las aceras, las baldosas dibujan flores y hojas caídas de los plataneros.

Entramos en la flagship de Bobo Choses, en un edificio señorial de la Rambla de Catalunya. Allí nada es gris ni beige: el color estalla, nos sube el pulso, nos despierta el deseo de jugar. En ese espacio lleno de vida se celebra un nacimiento: el de la Cápsula FUN, una colección pensada para acompañar el espíritu festivo sin imposturas. Reír con quienes queremos, mandar una postal que cruza el mundo, comer ese dulce que solo aparece en diciembre y hacer que un día cualquiera brille un poco más: de eso va FUN. No se disfraza de nada; simplemente, irrumpe. Sus piezas mezclan lo acogedor y lo atrevido con soltura: tul, terciopelo, felpa orgánica, materiales que se entienden entre sí sin esfuerzo. Los colores siguen el mismo impulso: naranjas cálidos, marrones oscuros, verde botella y un azul vibrante que anima el conjunto sin pedir permiso.

No la descubrimos solas. Nos acompaña, con alegría y curiosidad, la escritora Leti Sala (Barcelona, 1989), que estrena look y escoge también prendas para su hija de cuatro años. Con ella paseamos por los alrededores de la tienda: visitamos una de las sedes de Alzueta Gallery, disfrutamos de la comida y la sobremesa en Les Filles Cafè —el nombre homenajea a las hijas de las dos socias creadoras— y terminamos improvisando una sesión fotográfica en un portal de la calle Muntaner. Imbuidas en el espíritu de la Cápsula FUN, no nos resistimos a jugar y aprovechamos la jornada para entrevistarla.

Nos conocimos un par de años atrás, durante la promoción de su libro Los cisnes de Macy’s (Reservoir, 2023). La conversación se retoma como si el tiempo no hubiera pasado, aunque sí lo ha hecho: aquella mañana yo aparecí con el volumen 4 de esta revista, Va de nosotras. Hoy, Leti es protagonista del próximo volumen de nuestra revista: Ahora. Preferimos quedarnos en este presente vibrante y en el futuro inmediato: las fiestas navideñas.

¿Cómo decidís, en tu casa, qué celebraciones merecen vuestra energía… y cuáles no?

La prioridad absoluta de nuestras celebraciones es el cumpleaños de nuestra hija, y después, los nuestros. Es cierto, también, que la Navidad ha cobrado más relevancia en nuestras vidas desde que nació. Cada año es más consciente, se va dando más cuenta y estas fiestas se han convertido en una ocasión preciosa para vivirla desde sus ojos. Por eso me gusta tanto esta Cápsula FUN: ha sabido captar la Navidad desde la mirada de los niños y la de los padres y madres entusiasmados. Si solo miras la Navidad desde el punto de vista del adulto, te puedes meter en camisas de once varas: es el lugar de potenciales conflictos familiares por todos lados y de tristeza si tienes ausencias que echas a faltar. Desde que nació nuestra hija, la Navidad es un momento muy bonito para nosotros, pero insisto: para mí, la salvación es verlo desde sus ojos.

¿Soléis participar de todos los rituales clásicos de la Navidad o intentáis escapar?

Hemos hecho de todo. El año pasado, por ejemplo, pasamos el fin de año en Nueva York y fue genial, era la primera vez que mi hija estaba en Nueva York, en Estados Unidos, en otro continente. Siempre es lo mismo: verlo desde sus ojos. Intentamos que el ritual llegue solo si hay deseo hacia ese ritual y no al revés. Ha habido otras Navidades que, por tener familia fuera, nos ha tocado viajar en Nochebuena o algo así, y si estás feliz, da tan igual… A través de los looks, las luces o los árboles de Navidad, todo al final habla de lo mismo: de subir la frecuencia y confiar en la abundancia, en un sentido espiritual y no material. Son cosas tan básicas que tendemos a olvidarlas. El espíritu navideño es eso.

¿Tienes un ritual que te funcione para bajar el ruido de un diciembre sobrecargado de tareas y compromisos?

Mi misa particular es ir a yoga, me salva la semana. Espiritualmente y mentalmente hago un dejar ir: agradecer, soltar, conectar corporalmente con el daño o la alegría que me ha dado esa semana. También lo es la sauna seca del gimnasio: mi lugar de paz absoluto.

A nivel familiar, con mi hija, casi todas las noches hacemos “las tres cositas”. La acuesto en su cama —ahora ya tiene cama “de mayores”—, me tumbo a su lado, leemos cuentos y jugamos a agradecer tres cosas del día. Ella lo llama “hacer las tres cositas”. No me lo perdona si me lo salto, aunque esté agotada. Es una especie de lo mismo que encuentro en yoga, pero con ella.

Y, por último, las ocasiones en las que cenamos los tres: hacemos también una especie de “tres cositas” en las que cada uno cuenta su día. Es un momento de bajar, dejar el móvil y estar presentes escuchando al otro.

¿Qué te hace elegir una prenda para estas fiestas? 

La Navidad —una vez escribí esta tontería— es como Kanye West: odiada y amada a partes iguales. Es una época fuerte, te lo saca todo. Si te pilla sin preparar, puede ser devastadora, porque hay mucha energía, todo el mundo está en su frecuencia particular; si eres sensible, lo puedes pasar mal. La solución es FUN: conectar con la diversión. El año pasado fue el primero que pusimos los regalitos en el árbol; hicimos migas de galletas, dijimos que Papá Noel había entrado y se había bebido la leche que le habíamos dejado… Eso enlaza, precisamente, con esta colección: la diversión, la mirada de los niños: ellos son quienes más nos enseñan a estar en el presente. Sobre vestir, lo mismo: buscamos prendas que nos permitan jugar, pero sin perder comodidad y realidad.

Las prendas de la cápsula FUN son totalmente festivas y, a la vez, absolutamente yo. En Bobo Choses han entendido perfectamente lo que buscamos. Ponerme unos pantalones de lentejuelas doradas no solo me saca de cómo vivo la Navidad: es que no es cómodo ni realista para el tipo de fiestas que voy a vivir con una niña y sus primos, muchos niños… Quiero algo cómodo, bonito y femenino.

 ¿Qué norma de vestir rompes con gusto?

La de disfrazarme. Antes de ser madre tiraba de ropa de siempre: jersey y tejanos. Desde que mi hija —que adora la ropa— juega a hacerse looks, yo juego con ella. Me imagino esta Navidad vistiéndonos iguales o haciendo algo un poco loco porque a ella le ilusiona. Estoy muy en contra, valga la redundancia, de la gente que está en contra de que madre e hija —o hijo— se vistan igual. Lo único que importa es si al niño o la niña le hace ilusión. Las prendas de Bobo Choses cumplen con esa premisa. 

 ¿Cuál es tu plan predilecto en familia, ese que nunca vas a publicar en redes?

Ver una peli con mi hija un viernes y pedir pizzas. A veces, verla desde la cama los tres. Y cocinar con ella: estamos perfeccionando el banana bread.

Eres escritora, madre, y tus inquietudes están muy ligadas a lo visual y a la creación de belleza. ¿Cómo se mezclan esas tres capas en tu día a día?

Se mezclan totalmente. Uno de mis grandes temas literarios es la maternidad. Últimamente, le leo a mi hija lo que escribo y le hace una ilusión enorme aparecer en mis textos. Y la belleza… está en cosas como tener flores en casa, tomarte el tiempo de pensar un look que te proteja o te dé la energía que necesitas. También tiene que ver con la identidad. Ahora siento mi identidad más definida —mujer, madre, escritora—, pero cuando no era así, la ropa me ayudaba a recordarme quién era. La ropa envía un mensaje a tu propia identidad.

 

Adelanto de la entrevista completa a Leti Sala que encontrarás en Ahora, el volumen 15 de MaMagazine en papel (coming soon!)

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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