© Rafael Bastante

“GRACIAS”: UN FOTOLIBRO QUE HOMENAJEA LOS CUIDADOS

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En el acto de cuidar, hay una belleza silenciosa que muchas veces pasa desapercibida. El fotógrafo documental Rafael Bastante lo sabe bien. A través de su proyecto Gracias, un libro que retrata su experiencia personal al cuidar de su padre durante una etapa de dependencia, Bastante convierte su cámara en un testigo íntimo del amor, la vulnerabilidad y la despedida. Homenajeando a su padre y a todas las personas que atraviesan la experiencia del cuidado, su trabajo nos invita a mirar de frente lo que significa acompañar hasta el final.

Rafael es fotoperiodista en Europa Press y colaborador en medios como The Objective, Eldiario.es, El Español, El País, National Geographic y Revista Viajar, entre otros. Está especializado en coberturas de temáticas variadas, naturaleza, turismo, patrimonio y cultura, medio ambiente, empresas, mundo rural, fiestas y tradiciones y temáticas sociales, así como en retrato. En esta entrevista, Rafael habla su proyecto más íntimo, del duelo y de la importancia de dar las gracias a tiempo.

Gracias es un proyecto muy personal. ¿Cómo surgió la idea de documentar tu experiencia cuidando a tu padre?

Surgió pocos días antes de que mi padre llegara a casa tras su estancia de varios meses en distintos hospitales; en realidad fue un impulso, como un resorte que se me accionó. En mi trabajo suelo buscar temáticas de carácter social y me pareció que documentar la experiencia de mi padre y la de mi familia podría resultar útil o aportar alivio para personas que hubieran pasado, estuvieran pasando e incluso pudieran pasar por esta situación.

Se lo comenté a mi padre y le pareció bien; después ya entré en el hábito de documentar el día a día, que además me sirvió para aliviar el camino. El aspecto terapéutico en este proyecto ha sido muy importante para mí.

¿Cómo fue el proceso de financiar Gracias a través de un crowdfunding? 

Vino todo muy rodado. En primer lugar, cuando monté una primera parte del trabajo fue publicado en eldiario.es y recibí unos comentarios muy bonitos de la gente; tuvo muy buena acogida, lo que me motivó a seguir. Posteriormente, tuve una sesión con Silvia Omedes, fundadora y directora de la Fundación Photographic Social Vision, que me alentó más todavía para que lo ampliase; al poco tiempo, me encontré con la campaña de crowdfunding y no me lo pensé dos veces.

Es un proceso en el que hay que estar muy encima: en primer lugar, presentarlo bien documentado, mandar recordatorios continuos sobre la campaña, en mi caso por distintas vías como correo electrónico, WhatsApp y redes sociales y, posteriormente, hacer un seguimiento continuo. Mi experiencia fue que resulta un poco “invasivo” estar continuamente mandando mensajes o recordatorios, pero no hay otro modo. Después toca esperar y tener paciencia; desconozco el porcentaje de campañas de mecenazgo que salen adelante, pero lo mejor es no generarse expectativas. No me pareció un proceso sencillo.

¿Cómo fue el proceso de seleccionar qué momentos plasmar en imágenes y cuáles en palabras?

En mi caso —y creo que hablo en nombre de much@s compañer@s— algunas imágenes, en cuanto las tomas, sabes que son interesantes y que cuentan mucho. Yo quería documentar los que a mi parecer eran los puntos más significativos en el proceso de cuidado, pero también tomé imágenes más personales y al margen de ese trayecto.

La mayoría de las imágenes se acompañan de un texto que describe la idea que quería plasmar, aunque hubo un punto de inflexión en el trabajo que fue el fallecimiento de mi padre. Desde ese momento incluí en el texto mucho homenaje, mucho recuerdo de nuestras vivencias; quería compartir también mi experiencia como hijo y su legado como padre. También hablo de los últimos días, de la muerte, del duelo…

En el libro se refleja la dureza, pero también la belleza del cuidado. ¿Cómo influyó el proceso de duelo en la creación del libro? ¿Qué balance haces del aprendizaje, pasado un tiempo de esta experiencia? 

Como comentaba en la pregunta anterior, el fallecimiento y duelo fue un punto de inflexión y, aunque mi afán de que siguiera siendo útil se mantenía, hubo un giro para que su recuerdo perdurara vivo a través de palabras y las imágenes. Han pasado ya cerca de dos años de su partida y sigo trabajando en el proyecto; a mi padre, que se llama Justo, por cierto, le hubiese encantado lo que he conseguido.

Hacer balance es muy difícil; quiero creer que si tengo que cuidar a otra persona, aplicaré algunos conocimientos aprendidos con mi padre. Aprenderé a no frustrarme, a tener más paciencia y a pasar más tiempo de calidad con la persona que pueda recibir mis cuidados y ayuda. Por otro lado, aprendí que en esta vida es muy importante tener a alguien cerca que, llegado el caso, te pueda cuidar, aunque espero que no ocurra, porque es muy duro, tanto para el cuidador como para el cuidado. Espero también poder afrontar el desenlace con la dignidad y aceptación que lo hizo mi padre; es de una valentía que aún hoy me emociona.

¿Hubo algún momento en el que dudaste si compartir ciertas imágenes?

Sí, de hecho hay fotos que no he mostrado, hay fotos que no tomé e incluso algunas que aún no he visto. No vi necesario mostrar imágenes más crudas, no por el hecho de suavizar el proyecto, que no era mi objetivo, sino porque pensé que no aportaban mucho más a la historia. Cualquiera puede imaginar que hubo momentos más complicados, pero preferí mantener la dignidad de mi padre y llevarlo, sin caer en sensiblerías, eso sí, hacia un lugar más íntimo, más cálido. Equilibrar en el proyecto la dureza del proceso sin dejar de un lado la realidad y sin caer en lo liviano ha sido complicado.

¿Crees que la fotografía tiene el poder de generar cambios en la sociedad?

Absolutamente, de hecho, es un mantra que muchas veces me repito. Creo que la imagen tiene una poderosa capacidad de remover conciencias, fomentar el espíritu crítico, denunciar injusticias y contar historias que sean inspiradoras, ya sean de carácter social, cultural, etcétera. El texto también tiene este poder y en conjunto forma un tándem muy poderoso que conviene usar mucho.

¿Cuál ha sido la reacción del público al ver Gracias? ¿Te ha sorprendido alguna respuesta en particular?

Ha sido y está siendo muy bonito, de ahí que quiera seguir difundiéndolo lo más que pueda. Recibo lo que buscaba: cariño, respeto por el proyecto y muchas emociones. El objetivo ya se ha cumplido de sobra.

Ayer mismo, una persona me dijo, entre otras cosas: «Mi mujer ni tan siquiera se ha acercado a verlo, se entristece mucho. Dado que, como yo, desde mayo me detectaron la fatal enfermedad del cáncer, sin cura ni operación en estadio 4, está más receptiva». Ante esa respuesta me quedé bloqueado, es imposible reaccionar racionalmente ante la perspectiva de lo inexorable, pero es valiente aceptarlo. Después de la respuesta que le di, me respondió: «Muchas gracias Rafa, tranquilo, que ahora estoy mejor que nadie». Y me dio mucho que pensar. Tenemos la querencia de asumir la trascendencia y quitarle carga a la vida y disfrutarla cuando vivimos procesos duros, pero en muchas ocasiones olvidamos que esas mochilas las tenemos que dejar siempre, en lo cotidiano, en el día a día, no dejarnos llevar por las preocupaciones cotidianas y valorar lo que verdaderamente es importante: vivir.

  

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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