HEMOS PROBADO EL NUEVO BUGABOO DRAGONFLY PLUS…

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Desde que el Bugaboo Dragonfly Plus entró en casa, nuestros paseos diarios por Valencia tienen algo distinto: los trayectos pesan menos. Y no hablo solo del carrito. Gran parte de la vida con criaturas sucede precisamente ahí, entre desplazamientos cotidianos. Lo hemos empezado a probar ahora, cuando mi hija Xilu tiene ya dos años y su hermano mayor seis, en una etapa en la que nos pasamos la vida de un lado para otro: el camino al colegio de mi hijo mayor, las mañanas de recados con Xilu, las tardes eternas en el parque, alguna parada improvisada a por pan o fruta, mochilas colgando del manillar y juguetes que inevitablemente acaban en mis manos.

Lo primero que sorprende es cómo se mueve. Tiene esa ligereza difícil de explicar hasta que la pruebas: la sensación de que el carrito acompaña el ritmo en lugar de imponértelo. En giros y calles estrechas se mueve con una mano sin problema, algo que para mí marca la diferencia cuando vas acompañada de dos criaturas. En Valencia caminamos muchísimo y las aceras, los giros rápidos, las terrazas ocupando espacio o los cambios de pavimento terminan poniendo a prueba cualquier silla. El Dragonfly Plus responde con una suavidad muy intuitiva; gira fácil, absorbe bien las irregularidades y mantiene una conducción estable incluso cuando la cesta inferior va completamente llena —que en nuestro caso ocurre casi siempre—.

Y esa cesta merece mención aparte, porque la vida real con niños no cabe en una foto minimalista. Se acumulan las meriendas, las botellas de agua, una rebeca por si refresca, un peluche que no puede quedarse en casa y alguna piedra importantísima recogida en el parque. Me gusta que el almacenamiento esté pensado desde la practicidad y no solo desde el diseño.

Técnicamente, el plegado es probablemente uno de los aspectos mejor resueltos del carrito. Se pliega de manera compacta, rápida y sin esa sensación, que por lo menos para mí es tan familiar, de tener que pelearte con el chasis. Incluso con la silla instalada, sigue resultando cómodo de manejar y guardar. Son esos detalles que, cuando haces varios trayectos al día, terminan marcando muchísimo la diferencia.

En la silla, mi hija va especialmente tranquila; puede ir mirando hacia fuera cuando quiere descubrirlo todo o hacia mí cuando está más cansada y necesita esa cercanía. El reclinado casi horizontal hace que las siestas aparezcan de forma natural después de una mañana larga, y el acolchado transpira y se nota realmente confortable. Y eso, en su caso, casi funciona como una prueba científica: no es una niña que se duerma fácilmente en el carro.

Me da incluso cierta rabia no haber tenido este carrito cuando mis hijos eran bebés. El capazo del Dragonfly Plus tiene algo muy especial: es amplio, envolvente y elegante pero, sobre todo, resulta realmente cómodo para esos primeros meses en los que pasas media vida caminando mientras el bebé duerme. El interior se siente acogedor y protegido sin resultar aparatoso. En una ciudad como Valencia, donde hacemos tanta vida fuera de casa, imagino perfectamente lo mucho que habría disfrutado esos paseos largos con un capazo así.

El color crema otorga al carrito una presencia muy limpia y luminosa que me gusta especialmente. Tiene personalidad sin resultar excesivo. Y aunque al principio pensé que sería imposible mantenerlo impecable, después de usarlo varios días me ha sorprendido lo fácil que es mantenerlo limpio.

Y eso resume bastante bien la sensación general del Dragonfly Plus: un carrito elegante, muy cuidado estéticamente, pero pensado para acompañar la vida real. No intenta convertir la maternidad en una postal perfecta; simplemente, hace más fáciles los desplazamientos en nuestro día a día. Y cuando tienes dos criaturas, horarios distintos y media casa dentro de la cesta inferior, eso termina siendo mucho más importante de lo que parece.

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Sara Martín es escritora, divulgadora, creadora escénica, asesora de lactancia y acompaña a mujeres en sus procesos de gestación, parto y postparto. Reciente Accésit al Premio Carmen de Burgos de divulgación feminista de la UAM por un artículo de esta casa. Autora de los poemarios “La Nimiedad”, (Huerga y Fierro), “Por la escalera de Incendios” (Premio Nicolás del Hierro XXI) y "La Pelvis en Llamas" (Libros de la resistencia).

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