MARCELA GRASSI, RETRATISTA DE LOS ESPACIOS QUE HABITAMOS

Deco Estilo La realidad Maternidad

Marcela Grassi nació en Argentina y es madre de un niño llamado Pau, que ahora tiene 4 años. A los 8 años, Marcela emigró con su familia a Italia para reencontrarse con sus raíces. Allí cursó estudios de Bellas Artes y de Arquitectura -con una incursión Erasmus en nuestro país, en Barcelona-. Al terminar su carrera, volvió a Barcelona, ciudad en la que reside en la actualidad. Comenzó a trabajar como arquitecta en varios estudios y, al cumplir 30 años, pensó en que quizá había llegado el momento de poner su talento y su mirada en otros edificios… a través de la fotografía.

Ahora es una de las fotógrafas de arquitectura más reconocidas. Ha colaborado con EMBT Miralles Tagliabue, MBM Arquitectos, BAAS Arquitectura, Penzel Architects, Wilkinson Eyre Architects, Ricardo Bofill, Piero Lissoni y Carlos Ferrater, entre otros,  y sus fotografías se han publicado en revistas de prestigio del sector como Casabella, The Plan, Interior Design, C3, Arquitectura Viva o Elle Decor Italia.

Leí recientemente una reflexión suya: «Mi subconsciente sigue siendo arquitecto: proyecto y realizo casas y edificios magníficos en sueños… corro por escaleras que se derriban… veo espacios en perspectivas diferentes… si solo pudiera acordarme con precisión de lo que he soñado cuando despierto…«. Y es que Marcela tiene alma de arquitecta, pero me atrevo a aseverar, por lo que sé de ella, que la fotografía es su alimento espiritual, pues lo bebió desde bien pequeña.

Con su destreza para visualizar espacios, hasta en los sueños, ofrece desde su lente imágenes espectaculares de lugares que también lo son. Si quieres saber más sobre Marcela y el impacto que la maternidad tuvo en su trabajo, ¡no dejes de leer!

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MI TRABAJO ANTES DE SER MADRE

Siempre he trabajado muchísimo, de formación soy arquitecto y siempre he estado muy acostumbrada trabajar mucho, durante muchas horas.
Me dediqué a la arquitectura hasta que cumplí 30 años, momento en el que decidí cambiar de tercio y trabajar como fotógrafa: mi vocación.
Cuando me quedé embarazada (ya era fotógrafa), dejé de trabajar solo las últimas dos semanas. Siempre trabajé mucho. No conocía bien el valor de delegar: quería controlarlo todo. Solo comencé a delegar durante el último mes de mi embarazo, cuando contraté a un retocador freelance para que me echase un cable. Hasta ese momento, controlaba todos mis procesos: producción, comunicación y demás tareas complementarias de los autónomos, que son muchas.
Foto: Sara Costa, Can Framis.

LA HUELLA DE PAU

Es importante delegar. Me he dado cuenta de que damos mucha importancia al tiempo, intentamos optimizar el tiempo al máximo posible y compatibilizar todo con los horarios de los niños. Eso resta flexibilidad, pues tienes que hacer malabares para compaginar la vida de madre con la de trabajadora: tienes que prever todo. No puedes decir espontáneamente “voy a hacer esto”. La gestión de la logística tras la maternidad cambia mucho.
En mi trabajo la huella de mi hijo no es tan evidente como en otros trabajos. Yo trabajo poco con las personas: son todo espacios. Si voy a una escuela o a un lugar donde mi hijo pudiera ser un usuario sí que es posible que baje el punto de vista del trípode para verlo desde su perspectiva. En mi trabajo no hay una relación directa entre mi maternidad y mi labor diaria profesional, como puede suceder en otros casos.
Foto: Marcela Grassi

CONSEJOS DE CRIANZA

El mejor consejo para la crianza me lo dio mi terapeuta: que la mejor persona para mi hijo soy yo. Yo, solo yo, soy la madre de mi hijo. Es el único consejo que tengo en cuenta: darle todo el amor que tengo.  Intento ser yo misma, con mi esencia, y darle mi amor: es mi hijo por eso.
Ten en cuenta que todo el universo se va a meter con tu crianza. Hasta las viejitas en el autobús se meten con tu crianza. Esto es algo que a las madres nos hace mucho daño.
Creo que, al menos en la sociedad española, tendría que haber mucho más soporte para las madres: psicológico, de rehabilitación y de cercanía. Una cosa que hablamos con muchas madres es que nos falta esa tribu: la madre, la abuela, la vecina… en Argentina dejas el niño a la vecina y si ella no puede ayudarte, habrá cerca otra persona si lo necesitas… echo eso en falta aquí.
Lo que más necesitamos es esa red, soporte emotivo y atención médica. Yo hice un montón de visitas durante mi embarazo al médico y después ya está, se acabó. Nada más. Creo que en Francia y en otros países europeos se ofrece esa atención postparto tan necesaria para el bienestar de las mujeres. En España todavía nos quedamos cortos. También creo que tendríamos más hijos si este cuidado fuera mejor. La falta de este soporte se sufre más por parte de las madres autónomas.
Foto: Sara Costa, Can Framis.

FEMINISMO

El feminismo es, para mí, la lucha que tenemos las mujeres para conseguir la igualdad. Esto incluye también un cambio de lenguaje, debemos intentar cuidar lo que decimos. Tengo admiración por las fundadoras del movimiento feminista, por las primeras luchadoras, aquellas que pusieron las bases y tanto nos han ayudado a todas después.
No doy gran importancia al lenguaje, depende del día me defino como arquitecto o como arquitecta. Es muy personal la interpretación de cada mujer con su título profesional. Más que cuidar las palabras, cuido los actos.
Mis padres viven en Italia, por lo que no tengo apoyo familiar aquí. Al no tenerlo, me he dado cuenta de que una de las cosas grandiosas que nos da la maternidad es aprender a querer y valorar a las demás mujeres. Y darse cuenta -quizá nunca me había dado cuenta con tanta fuerza- del valor que tiene la amistad y la cercanía de las mujeres entre sí. Tiene un valor enorme, es una tribu, un legado grandísimo. Es súper importante que nos ayudemos y que estemos cerca las unas de las otras. Nada como la maternidad puede unirte de esta manera tan intensa con otras mujeres.
Foto: Sara Costa, Can Framis.

marcela grassi

LO MEJOR Y LO PEOR DE LA MATERNIDAD

Como me expreso por imágenes, una de las imágenes más bonitas de mi vida es cuando nació Pau y lo pusieron en mi pecho. La maternidad tiene muchas cosas fantásticas: crear un ser tuyo y de tu pareja, que tiene un poco de cada uno y tendrá su propia vida… Esto es algo único que solo las mujeres podemos hacer. También descubrir el valor de las madres, de ser mujer, de esta unión que se hace más fuerte y que antes sentía menos.
Lo peor de la maternidad para mí… ¡un montón de cosas! Los primeros años tú no existes ni como persona ni como mujer -tanto menos como pareja-. Depende del parto que cada una haya tenido, pero por ejemplo, para mí, sus consecuencias físicas han condicionado un poco mi autoestima. Bajones, inseguridades que vuelven a la carga con más fuerza después de ser madre…
Tenemos un problema en la sociedad. Parece obligatorio que una mujer quiera tener hijos, que le guste tener hijos y que eso la haga feliz. Es mucho más complejo, hay muchos más matices. Hay maternidades y partos que no son buenos y en los que la mujer no se encuentra bien. Debería ser normal no estar bien. Esto tendría que formar parte de la educación. Evitaría muchas frustraciones.
¿Que no ha ido bien tu parto? ¿Que tienes depresión postparto? No pasa nada: estamos aquí para ayudarte. Ese debería ser el mensaje. Hay que poner el acento en cuanto la maternidad no va bien, pues no es una experiencia idílica. Yo no tenía ni idea de cómo iba a ser la maternidad. Ha sido muy duro para mí. Tengo muchas amigas que dicen que es lo más bonito que les ha pasado. Pero para mí,  no todo el proceso hasta llegar a ser madre es lo más bonito que te puede pasar, dado que puede acarrear numerosas dificultades.
No es tanto quejarse como admitir que no todo está bien, que no todo está perfecto. El fin no es traer un hijo sano al mucho: tienes que estar sana tú también y, en este terreno del bienestar de la madre, queda mucho trabajo que hacer por parte de la sociedad.
Foto: Marcela Grassi en Glories Flat, de Sandy Brunner Architecture

ORÍGENES DE UNA PASIÓN (O DOS)

Desde que era una niña, siempre me han estimulado mucho hacia el arte: hacia la música, la pintura… Hubo un momento en que no sabía si estudiar gráfica o arquitectura. Decidí ser arquitecta. Fue una experiencia fantástica y maravillosa. La arquitectura es una creación a gran escala: es el lienzo de nuestras vidas, los espacios que habitamos.
Mi abuelo paterno arreglaba cámaras de foto réflex y siempre había cámaras por casa. A los 10 años comencé a hacer fotos. La fotografía siempre estuvo ahí. Al empezar la carrera, en vez de dibujar, fotografiaba. Siempre fue un canal de expresión muy fluido para mí: me expresaba a través de la fotografía. Empecé a cultivar ese lenguaje y  decidí apostar por ello.
Arquitectura y fotografía siguen siendo profesiones con mayor repercusión mediática y visibilidad entre los hombres. Por fortuna, el cambio para ganar visibilidad para las mujeres es tremendamente lento pero se está produciendo.
Desde 2018 estoy notando muchos avances: el color violeta se consolidó como color feminista y casi todos los fenómenos de la cultura han querido, por fin, poner el acento sobre las mujeres. Se han organizado muchas conferencias y actos que abordan la presencia de las mujeres en diversos campos profesionales. Se han comenzado a dar pequeños pasos.
La arquitectura y la construcción siguen siendo mundos tremendamente machistas. En el campo de la fotografía la diferencia es más sutil, pero también hay machismo en este terreno. Siendo un arte más libre y más flexible, en el campo de la fotografía más artística el tema está más igualado. En publicidad y fotografía de arquitectura sigue habiendo mucho machismo. Por ejemplo, La Asociación de Fotógrafos Profesionales de España tiene una presidenta mujer y joven, Eva Casado. Veo que se intentan dar pasos hacia la paridad. Todos los pasos son buenos. En eso no soy pesimista.

marcela grassi kalida

ESPACIOS QUE ME ENCANTA RETRATAR

Me gusta mucho fotografiar museos. Los museos son esos proyectos que yo hubiera querido diseñar cuando era arquitecto. Me encanta ver cómo han resuelto esto, o hecho esto otro. Me encantó fotografiar el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología en  A Coruña de Victoria Acebo y Ángel Alonso, por ejemplo.
Otros espacios con los que he disfrutado mucho, creo que por mi trabajo como arquitecto, han sido la Biblioteca de Birmingham, de Mecanoo o la Biblioteca Carles Rahola de Girona, de Mario Corea, Lluis Morán y Sebastián Guerrico.
Otro de los espacios que me han marcado al retratarlos ha sido el edificio que ocupa la Fundación Kálida, de EMBT Miralles Tagliabue Architects. Un espacio muy delicado porque allí se presta atención a enfermos de cáncer y a sus familias. Hay mucha sensibilidad alrededor del proyecto y creo que es muy importante.
¡Y no me olvido de las Solo Houses, de OFFICE Kersten Geers David Van Severen y Pezo Von Ellrichshausen Además, tuve la suerte de alojarme en una de ellas.
Foto Fundación Kálida: Marcela Grassi

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ESPACIOS QUE ME ENCANTARÍA FOTOGRAFIAR

Me encantaría fotografiar la casa de Niemeyer en Rio, Brasil. Fui tres veces y las tres veces estaba cerrada. Me quedé con las ganas.
También me gustaría fotografiar alguno de los nuevos proyectos de Barozzi Veiga en Suiza o el Edificio de Gas Natural en Barcelona.
Y, por supuesto, Can Framis. Mi hijo ha crecido ahí, está cerca de mi casa y es un espacio que visitamos mucho. Tenemos la suerte de que Poblenou, el barrio en el que vivimos hay edificios muy interesantes, vas caminando por la calle y, sin buscarlos, los encuentras. Estos edificios, especialmente Can Framis, son parte de mi vida y de la de mi hijo. Me gusta mucho, de Barcelona, el cuidado de la ciudad por el espacio público… y también por el espacio privado. Se respetan los materiales emblemáticos de la construcción en la ciudad.
Foto:  Marcela Grassi, Can Framis, de BAAS Arquitectura.

2 thoughts on “MARCELA GRASSI, RETRATISTA DE LOS ESPACIOS QUE HABITAMOS

  1. Que hermoso Marcela, qué lindo leerte, cuántas palabras que me llegan al corazón sobre todo lo que dices de la maternidad y las redes de mujeres, la profesión, el prisma de la fotografía, la arquitectura, la vida…

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