MARÍA HUERTAS: “NO HAY FORMA PERFECTA DE CRIAR”

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María Huertas es psicóloga sanitaria especializada en terapia familiar y psicología perinatal, además de madre de dos niños, de dos y cinco años. Trabajó en entidades públicas y privadas como psicóloga sanitaria y educativa, hasta que la maternidad le impulsó al emprendimiento. En este momento, María dirige, junto a su socia Gema Cortés, Espacio Psinergia, un espacio de psicoterapia humanista, enfoque integrador y mirada feminista. Desde este espacio, María ofrece Cuando nace una madre, un taller de prevención de la depresión postparto, de hora y media de duración, que aúna los pilares básicos que hay que tener en cuenta para aterrizar en la maternidad de la manera más saludable posible. Con un formato en videos cortos, lenguaje sencillo y propuestas experienciales, aborda única y exclusivamente las necesidades de las madres recientes, más allá de las necesidades de sus criaturas.

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Supuso algún cambio significativo?

Antes de ser madre ya tenía una gran sensibilidad hacia el mundo de la infancia. Nada más terminar la carrera me especialicé como terapeuta familiar y mis primeros pasos en la profesión fueron acompañando a familias. Empecé a trabajar en un centro de atención integral a las familias como terapeuta infantil, y fui orientadora escolar durante cinco años. Mi enfoque terapéutico siempre había estado muy centrado en las necesidades de los niños y, desde ahí, creo que perdía la capacidad de ofrecer una mirada más global que tuviese en cuenta las carencias y necesidades de todos los miembros del sistema familiar. El trabajo con los niños me encantaba, pero trabajar con las familias me resultaba tremendamente frustrante. Creo que, por aquel entonces, tenía una idea bastante rígida de lo que era “ser una buena madre” y, en menor medida, un buen padre. Sospecho, por qué no decirlo, que tenía una mirada bastante patriarcal.

Ser madre supuso para mí una gran revolución. No solo a nivel personal, sino también a nivel profesional. Obviamente, empecé a conectar muchísimo más con las adultas en su rol de madres. Tomé conciencia desde las tripas, y no solo desde la teoría que podía leer en los libros, de que la forma en la que las madres criamos a nuestros hijos está totalmente atravesada por el sistema, el momento histórico y el contexto cultural en el que hemos sido educadas como niñas. Y que es precisamente el sistema el que dictamina quién es una buena madre sacrificada y entregada a los cuidados, y quien no cumple con los requerimientos y se convierte en la “mala madre”.

Empecé a leer sobre maternidad y feminismo y asumí que no hay forma perfecta de criar. Solo somos madres humanas que arrastran sus propias heridas y, desde el amor a nuestras criaturas, hacemos lo que podemos. Lecturas como El nudo materno de Jane Lazarre y Las hijas horribles de Blanca Lacasa marcaron un antes y un después en mi maternidad, y en mi forma de ejercer la profesión. Dejé mi trabajo como orientadora y decidí que mi labor estaba al lado de las madres. Incorporé la perspectiva de género en mis terapias y me volqué de lleno, junto con mi socia Gema, en nuestro proyecto particular, Espacio Psinergia, en el que ofrecemos psicoterapia humanista, centrada en el vínculo y con mirada feminista.

¿Cuándo es necesario acudir a una consulta de terapia perinatal?

Existen muchos motivos para acudir a una consulta de terapia perinatal: dificultades en la concepción, problemas en el embarazo, partos traumáticos, duelos perinatales… Sin embargo, el perfil prototípico que acude a mi consulta son mujeres con sintomatología depresiva en posparto, sin red de apoyo, que cuidan a sus criaturas ellas solas durante muchas horas al día, con parejas que trabajan fuera de casa y están tan perdidas como ellas en su nuevo rol. Tras varios años trabajando a nivel individual, he llegado a la conclusión de que la terapia, muchas veces, se convierte en el sustituto de la red de apoyo que las madres no tenemos. Un sustituto que, por cierto, no es para todos los bolsillos.

Pensé, entonces, en ofrecer grupos de apoyo a madres, en formato online, para todas aquellas mujeres que no cuentan con otras madres a su alrededor, viven lejos de su familia, se sienten juzgadas por su entorno o viven en lugares en los que no es sencillo tener un sostén efectivo. Se trata de espacios virtuales de encuentro, con otras mujeres madres en la misma etapa (postparto o crianza 0-6), en los que poder expresar sin temor a ser juzgadas toda la vivencia interna que nos atraviesa cuando nos convertimos en madres. Nos reunimos de forma quincenal, durante una hora y media, y los grupos son guiados por mí, de manera que los encuentros puedan ser grupos de apoyo, pero también terapéuticos.

¿Por qué crees que es necesario prestar atención al periodo perinatal?

Creo firmemente que cuidar a las madres es la mejor herramienta de prevención que tenemos en nuestras manos. Somos el origen de la vida. Sin madres, no hay futuro.

 

Más información sobre Cuando nace una madre, aquí.

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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