Ángela Boj Pérez (Pinoso, 1982) es una artista multidisciplinar formada en educación infantil, arte, teatro, fotografía y documentación pedagógica. Vivió muchos años en Madrid estudiando y trabajando como actriz. Fue allí, en esa ciudad por la que muchos pasamos en busca de algo, donde la conocí. La última y la primera vez que la vi fue en un mismo día, pero de alguna manera intuía que en aquel intenso rodaje habíamos sembrado futuros encuentros y aquí nos hayamos. Es una de esas mujeres agua: te calan y, con el tiempo, nace una flor. Han pasado más de diez años desde que nos despedimos con un abrazo y maquillaje incrustado en la estación de metro de Gran Vía. Desde entonces, hemos vivido vidas paralelas similares, donde el reinventarse y la maternidad han ido de la mano, piel y corazón.

De vuelta en Pinoso, Alicante, y madre de un hijo que va a cumplir tres años próximamente, su formación la ha llevado a ejercer como especialista en lenguaje expresivo para la primera infancia, surgiendo el perfil de atelierista y formadora para escuelas infantiles y familias interesadas en una educación consciente para la etapa de 0 a 3 años. Ser una actriz especializada en educación infantil es, para ella, una oportunidad de crecimiento y plenitud profesional.

 

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de tu maternidad?

Lo mejor de la maternidad es llevar tres años ofreciendo calma; protección y seguridad para crecer. Tres años sin interrumpir juego o descanso. Tres años sintiendo a diario cómo va aumentando el tamaño y el peso del abrazo más bonito del mundo. El que contiene toda la luz y la pureza del alma; el abrazo de un niño que en tu pecho siente paz.

Lo peor es el cansancio, que es absolutamente demoledor, acumulativo y del que todavía no he encontrado recuperación. Un desgaste que ocurre a todos los niveles: mental, físico y emocional. Y la dureza con la que te topas cuando no ves posible conectar el ritmo habitual de tu vida con el pleno acompañamiento de la infancia. Es un cansancio brutal e inimaginable antes de la maternidad.

¿Cómo era tu trabajo antes y después de ser madre? ¿Sufrió cambios significativos?

Antes de ser madre fui actriz, pero en ese camino no encontré paz. La decisión de ser madre vino gracias a la absoluta armonía que encontré después, al ser educadora infantil. Ahí reencontré toda mi creatividad disponible. Podía crear, podía cantar, podía jugar, podía cuidar… podía sentirme realizada sin límites. Fue entonces cuando surgió el perfil de atelierista, gracias a la gran confianza que depositó en mí Lourdes Montesinos, la directora de la Escuela Infantil El Niu, donde trabajo. Todo el bagaje artístico que había atesorado durante años, ahora cobra sentido en El Niu, realizando documentación pedagógica. Vivir centrada en mi hijo me ayuda profesionalmente. Me nutre como educadora, como atelierista y como persona. Ser madre me ayuda a tener una visión más completa de la primera infancia.

Tengo un proyecto especialmente dedicado a la infancia y que conecta con mi maternidad: las Bebetecas. Una Bebeteca no es una estantería con libros infantiles en un rincón de una biblioteca. El verano pasado colaboré con Mar Padilla, alma máter de Ocho Pies, creando una propuesta de juego como atelierista en la Bebeteca de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana (Las Palmas de Gran Canaria). Vivir esa experiencia, viajando con mi hijo por primera vez, disfrutando juntos de ese maravilloso espacio me cambió para siempre. Me conectó con una necesidad real, no cubierta, de la gran mayoría de la infancia y sus familias en España: no disponen de un espacio así, una continuación del hogar, donde pueden relajarse, disfrutar, apoyarse y fortalecerse durante la fascinante, pero también muy dura, primera etapa de la vida. Gran Canaria me enseñó que una Bebeteca es un espacio donde hay luz natural, rodeado de naturaleza, con recursos de juego y materiales seguros en un ambiente preparado, cuentos de tela y de cartón que los niños y las niñas puedan usar a su gusto, sin nadie que les diga «cuidado que lo vas a romper», «esto sí» o «esto no». Es un espacio donde hay talleres para familias, encuentros con música, grupos de lactancia… todo lo que gira alrededor de la maternidad y la paternidad cuando los hijos e hijas son tan pequeños. Me gustaría crear todas las Bebetecas que pueda.

 

Bebeteca de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana

 

La programación cultural para esta etapa es la gran olvidada, los eventos suelen ser siempre para niños y niñas más grandes que ya pueden ser espectadores. Un bebé no presta atención como cree la mayoría de la gente. Un bebé percibe el mundo mayoritariamente a través de sus sentidos: necesita irremediablemente moverse y tocar.

Este es uno de mis proyectos más soñados. Es urgente que se atienda las necesidades reales de los niños y las niñas de cero a tres años y de sus familias. En esta importantísima etapa, los seres humanos necesitamos estar el mayor tiempo posible con nuestros cuidadores. Si no logramos que esto se comprenda, no podremos realizar el profundo cambio que necesita la educación y nuestra sociedad.

¿Cómo influye la maternidad en tu creación?

La creación parte del vacío, de la profunda nada. Estar en esa nada, en ese «antes» y sostener el proceso de gestación de una idea, sentirlo a fondo, habitarlo sin angustia es algo que nos han enseñado a evitar, pero que la maternidad te enseña. Para el ser humano es vital la creación. Las personas necesitamos crear para sentirnos realizadas, felices, plenas.

La maternidad no fue la primera vez que llegaba al punto cero de mi vida para volver a empezarlo todo de nuevo, pero sí fue la reconfiguración más colosal de una realidad que ha cambiado porque yo lo he decidido. Fue la primera vez que el centro de la nueva realidad ya no era yo, y saber permanecer en ese segundo plano (en el que lo que tú necesitas, lo que quieres o lo que sueñas puede esperar) es, para mí, el pilar de la educación consciente y el pleno acompañamiento. Porque entre abrazos tienes lo más frágil e importante que has creado: el cuidado, la salud, el bienestar y la educación de un ser humano. Ser madre me ha ayudado a constatar que mi creatividad sigue viva, y estar viva junto a mi familia es pura inspiración.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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