Gemma Hortet es creadora del Máster de nutrición y cocina integrativa, se diplomó en Educación Social y se licenció en Antropología, pero a los 32 años dio un giro a su carrera, se apasionó por la nutrición y desde entonces no ha parado de estudiar, formarse y profundizar en este ámbito. La llegada de su hijo, dos años después, le supuso toda una revolución y una toma de conciencia sobre la soledad de la mayoría de las madres, la falacia de la conciliación y la continua exigencia a la que estamos sometidas que nos lleva a una falta de vitalidad y cansancio crónicos que muchas veces asumimos con resignación como parte del trato. Escritora y divulgadora, hace retiros de nutrición y ofrece sus servicios de consultoría nutricional online para que aprendamos a tener una relación sana y enriquecedora con los alimentos. Al leer su libro, Alimenta tu vitalidad (Cúpula, 2023) me queda muy claro que Gemma ha elaborado en estos quince años un conocimiento profundo sobre cómo podemos adquirir herramientas valiosas, adaptadas a nuestras necesidades, para alimentarnos de forma equilibrada y placentera y recuperar esa vitalidad que creíamos reservada para niños y adolescentes.
Debido a la esclavitud de las tallas, la presión estética, el estrés, la falta de descanso real y de contacto con la naturaleza, la gran mayoría de nosotras tenemos una relación tensa con la alimentación. En esta sociedad de culto al cuerpo, la mayoría de mujeres y hombres alternan épocas de dietas restrictivas con temporadas de excesos; a eso se le suma la falta de tiempo para cocinar y la proliferación de productos ultraprocesados que parecen resolvernos la papeleta. Siento que hay una necesidad de pararse a reflexionar de qué nos estamos nutriendo en todos los sentidos. Qué comemos, de quién nos rodeamos, qué ambientes frecuentamos, a qué dedicamos nuestro tiempo. Hablar con Gemma es situarse de nuevo en un lugar coherente, placentero y nutritivo; es entender que está en nuestra mano priorizar lo importante y es más sencillo de lo que parece una vez que decidimos alinearnos con nuestros deseos y necesidades reales y no correr detrás de un ideal inalcanzable que siempre nos deja insatisfechas.
¿Cuál dirías que es la base para aumentar nuestra vitalidad?
Lo más importante para aumentar nuestra energía y vitalidad es, primero, conocernos y, seguidamente, conocer qué estrategias y hábitos de vida nos pueden ayudar a mantener nuestra energía y a mejorarla. Alimentos naturales y estacionales, tomar el sol, moverse, salir a la naturaleza, descansar bien, ver puestas de sol, bañarse en un rio o en el mar, seguir los ritmos circadianos viviendo de día y durmiendo de noche y relacionarnos con personas que nos sumen son elementos que ayudan a elevar siempre nuestra vitalidad
¿Es necesario pasar mucho tiempo en la cocina para tener una buena alimentación?
Es necesario planificar, destinar un tiempo a la compra de calidad, un tiempo a elaborar un menú base semanal y un espacio para cocinar diariamente. En mis cursos enseño precisamente esto organización, compra saludable, elaboración de recetas sanas, simples y deliciosas y amortización del tiempo en la cocina. Con treinta minutos de dedicación en la cocina al día se pueden conseguir grandes elaboraciones saludables, pero como todo, si nunca lo has hecho al principio necesitarás más. Cocinar es una habilidad que se aprende: cuanto más cocines, más rápido y mejor se te dará. Y te aseguro que el resultado siempre vale la pena porque no hay mayor inversión en salud que cocinar cada día.
¿Qué alimentos consideras imprescindibles para incluir en una dieta saludable?
Verduras de temporada frescas, tubérculos como las patatas o el boniato; legumbres, pescado azul pequeño, fruta fresca, huevos camperos, pan y cereales integrales, carne de pasto, aceite de oliva virgen extra, frutos secos y, de vez en cuando, fruta seca, lácteos de calidad y postres caseros.
¿Cada cuerpo requiere hábitos y alimentos diferentes para sentirse vital? ¿De qué depende?
En Medicina China hablamos de constituciones humanas que sería lo más símil a la genética pero más específico. Según esta ciencia milenaria hay dos tipos de constituciones: la yin y la yang.
La constitución yin es de tendencia friolera, de metabolismo lento, digestiones lentas, resolución de enfermedades lento, piensa mucho las cosas, necesita sus tiempos, en conclusión, a esta persona una vida muy ajetreada que le impida descansar bien va a propiciar que se agote antes y que pueda contraer enfermedades crónicas de desgaste como el hipotiroidismo, la fibromialgia, la diabetes etc. Estas personas funcionan muy bien si hacen pocas mezclas en las comidas, cocinan muy bien los alimentos para que sean altamente digeribles, espacian mucho las comidas (mínimo 4-5 horas entre comidas) comen solo 3 veces al día y cenan muy pronto. A las constituciones yin les van muy bien los caldos, los cocidos de legumbres ligeros, las verduras cocidas y los guisos de carne o pescados con hortalizas. El típico plato único caliente y bien cocinado con un poco de verdura o ensalada verde de acompañamiento le va de maravilla.
La constitución yang por el contrario es de tendencia calurosa, de metabolismo rápido, digestiones muy rápidas, agitada, con tendencia al nerviosismo, a la impulsividad y a la ansiedad. Son personas que tienen mucho aguante al dolor, al cansancio y que no se acostumbran a quejar porque evitan prestar mucha atención a las señales de su cuerpo. Esto no es positivo ya que cuando se quiebran lo hacen fuerte con un ataque de ansiedad, una subida de tensión, una alergia súbita y/o enfermedades cardíacas más graves. Tienden a tener insomnio de conciliación y malestares gástricos por nerviosismo. Estas personas funcionan muy bien si organizan sus comidas y comen siempre a la misma hora, despacio y en ambientes tranquilos.
También les va muy bien no tomar alimentos muy contractivos como los horneados, los tostados o los fritos ya que son muy calientes o yang. Les favorece una alimentación más fresca y hidratante con más verdura y fruta y pescado y poca carne. Es importante también que moderen el consumo de café, chocolate y alcohol ya que son alimentos altamente excitantes y calientes que les harán aumentar más la ansiedad.
¿Cuál dirías que es el principal déficit en la dieta de las mujeres que te consultan?
El principal déficit nutricional la pobre cantidad de proteínas que consumen, hay miedo a pasarse comiendo carne, pescado o huevos. Pero lo peor es el déficit de alimentos que cubren nuestra alimentación emocional, la gran privación que hacen de alimentos saludables porque creen que comerlos les va a hacer aumentar de peso les ocasiona muchos trastornos de la alimentación y ansiedad. Ejemplos de ello son: tortilla de patatas, paella, croquetas caseras, albóndigas, fideuá, cocidos de legumbres etc…
Eliminar estas preparaciones gastronómicas de nuestra alimentación es un gran error, ya que si se elaboran con ingredientes de calidad además de aportar un gran valor nutricional, aportan mucha satisfacción personal evitando que después ataquemos la nevera en busca de helados, embutidos, pasteles etc…porque nos hemos privado del placer en la alimentación. La buena alimentación ha de unir placer con salud. La clave está en comer estos platos saludables y deliciosos en poca cantidad y bien combinados con ensaladas o verduras, en el momento del día preciso y no evitarlos.
Hacer dieta, o sea, restricciones alimentarias, conduce a tener déficits de neurotransmisores del bienestar, cuanto más evitas algo, más lo deseas, y puedes acabar haciendo dietas muy restrictivas para compensar los hartones de alimentos poco saludables. Un bucle que provoca enfermedad y no salud. Aprender a cocinar es clave para poder estar sana y disfrutar de comer sin estresarse.
¿Las madres tenemos que cuidarnos de manera específica?
Las madres hemos de cuidar mucho nuestra alimentación ya que la crianza supone mucho desgaste para la mujer. En esta etapa hay que comer de todos los grupos de alimentos y no descuidar la alimentación emocional, ya que criar a niños es muy demandante. Las madres además somos un enorme espejo para nuestros hijos. Lo que come un niño hasta los siete años conforma la base de todos sus órganos y su inmunidad. Comer tú bien supone enseñar a tus hijos a comer bien, y aunque esto en la adolescencia pueda truncarse, la base no se olvida.
¿Crees que la presión social de asociar la delgadez al éxito hace que las mujeres no estemos nutridas como deberíamos?
Estoy totalmente de acuerdo con esta frase. El cuerpo tiene un peso en el que se encuentra bien, cómodo y puede llevar a cabo todas las tareas que tú le exiges sin agotarse. Esto no tiene nada que ver con un estándar de belleza ni con las calorías establecidas por edad/altura/peso. Cada persona necesita una cantidad u otra de nutrientes según las tareas que desempeña. Y a veces olvidamos que lo que nos puede hacer no estar en nuestro peso natural es el sedentarismo o la falta de ejercicio. Hemos de olvidarnos de dietas y volver a comer alimentos sanos y naturales mientras hacemos por movernos más.
La presión social por la delgadez está provocando trastornos de la conducta alimentaria a muy tempranas edades. Hemos de enseñar a nuestros niños que hemos de ser personas bellas más allá de cuerpos bellos, y que lo que más luce es un cuerpo saludable. Enseñar a comer y a cocinar saludablemente es clave para tener salud, tener un cuerpo bello y una mente en calma. Los platos que elaboramos para comer son mucho más que nutrientes son también historias que cuentan nuestras vidas y nos mantienen saludables y felices. Descuidar algo tan sagrado como cocinar es olvidar que cocinar con amor alimenta el alma de los que más queremos.

En este libro ameno y riguroso encontrarás respuestas a muchas preguntas en torno a la nutrición, la salud y el descanso. Los pilares básicos para recuperar tu vitalidad, recetas sencillas y fáciles de adaptar para toda la familia, cómo cocinar los alimentos para su mayor biodisponibilidad, las diferentes necesidades según nuestra constitución y ritmo de vida, alimentos que no pueden faltar en la mesa, hábitos saludables y otros que no colaboran a que nos encontremos vitales y fuertes. Y por supuesto un llamado a entender que la nutrición es un compromiso con nosotras mismas, una decisión diaria en la que priorizamos y elegimos alimentos, lugares, personas y ritmos que suman; que nos ayudan a vivir, criar y trabajar desde un lugar donde nuestra salud física y mental y nuestra calidad para disfrutar son la base desde la que nos relacionamos con el mundo.






