Al fondo de la habitación hay un bebé que duerme. La luz se cuela tímidamente por las rendijas de una persiana a medio subir y roza su piel de terciopelo. La mano de la madre sostiene sus pies y acaricia sus diminutos dedos mientras le observa. Arriba, abajo. El movimiento de su barriga marcando el ritmo de las primeras inspiraciones y exhalaciones, para tranquilidad de su observadora. El bebé no tardará en despertar. Moverá sus manos y su boca. Sus músculos se tensarán. Llorará bajito. Pero entonces, percibirá el olor que reconoce, el calor del cuerpo que es una casa y la voz que le arrulla. Se derramará la leche de sus labios, y volverá la calma mientras la luz conquista la estancia. 

¿De qué depende lo que vemos? ¿Qué hay detrás de los que observamos a simple vista? ¿Qué dice de mí la mirada del otro? ¿Hasta dónde llega mi mirada? ¿Sé mirar? Aprender a mirar de manera consciente, querer mirar, es una habilidad que puede transformar nuestra percepción del mundo, y quién sabe si el propio mundo.

En el ámbito del arte, aprender a mirar puede ayudarnos a revelar capas ocultas en las obras. Comprender el uso de la luz, la sombra, la perspectiva o la composición no solo puede darnos las claves de lo que vemos, sino de lo que, a primera vista, no vemos. Desarrollar esta habilidad no solo mejora nuestra relación con el arte, sino que también puede influir en la forma en la que vemos lo que nos rodea. Algo similar ocurre en el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal (IESMP). Al igual que quienes entrenan la mirada para ver más allá en el cuadro, no vuelven a mirar de la misma forma el arte, quienes se forman aquí, e integran la mirada perinatal, adquieren una visión mucho más rica de la que ya no se puede prescindir. El camino, eso sí, no siempre es fácil, porque mientras se recorre a menudo aparecen, como los fantasmas del cuento de Navidad, lo que no viste, lo que no hiciste, lo que tampoco vieron quienes estaban a tu alrededor. Analizar y repensar cómo fue habitar el útero materno, cómo vivimos la llegada al mundo o cómo nos cuidaron quienes estuvieron los primeros días, los primeros meses, los primeros años, permite comprendernos mejor, pero también entender lo que ocurre allá afuera. A nuestro alrededor. En esa habitación en penumbra que contiene el sueño de un bebé y la mirada atenta de una madre.

Cuando hablamos del periodo perinatal nos referimos al espacio de tiempo que transcurre desde el deseo de tener un hijo, pasando por la concepción, el embarazo, el parto, el posparto y la crianza temprana. La mirada perinatal no solo coloca la atención en una etapa, sino que tiene en cuenta las circunstancias que la definen y condicionan. Y pone en el centro a los más vulnerables: «Si ponemos a los bebés en el centro, todos estaremos bien», dice Ibone Olza. ¿Qué necesita un bebé? ¿Cómo ha llegado a este mundo? ¿Qué historias vitales portan quienes le rodean? 

Hasta hace poco, la conciencia sobre la relación del bebé con los demás, especialmente con la madre, era limitada. Tampoco se prestaba suficiente atención al estado emocional de la madre durante el embarazo, el parto y el posparto. Ahora sabemos que su salud mental en esta etapa tiene un impacto significativo, no solo en ella y en su bebé, sino también en el resto de los miembros de la familia. La díada madre-bebé está intrínsecamente ligada a un reajuste familiar, así como a unas necesidades únicas que muchas veces no son satisfechas. Por eso, aprender a mirar se vuelve esencial para saber sostener.

Por las formaciones del IESMP pasan personas de diversos ámbitos profesionales: psicólogas, psiquiatras, médicas, matronas, obstetras… Cada vez son más las profesionales que buscan herramientas para acompañar mejor, dispuestas a entrenar la mirada perinatal. Y no solo en el ámbito de la salud: lo social tampoco puede prescindir de esta mirada, de ahí el curso que arranca este mes de septiembre: La mirada perinatal en el ámbito social, dirigido por Paco Herrero, Paloma Serrano e Ibone Olza. Se trata de un curso especializado online, dirigido a profesionales de la educación social, trabajo social e integración social, y a cualquier persona que tenga interés en saber más sobre los fundamentos en salud mental perinatal y las herramientas aplicadas al trabajo y la educación social con familias y bebés. «Consideramos que es en este ámbito donde debe haber una clara y amplia visión perinatal centrada en los cuidados, sabiendo que a través del cuidado se establece el vínculo y a su vez, es el vínculo el que permite cuidar», señalaba Paloma Serrano, coordinadora y codirectora del curso. 

El pasado 1 de agosto arrancó la octava edición de Lactancia y Salud Mental y el 16 de septiembre lo hizo la quinta edición de Psiquiatría Perinatal (dirigido a médicas/os). Ambas tienen un formato íntegramente online, lo que permite ajustar las circunstancias personales al ritmo de la formación. La web del IESMP ofrece más información de estos y otros cursos. 

Porque, quizás, entrenar la mirada (perinatal) sirva para iluminar una habitación oscura que huele a leche. ¿No está ahí el inicio de todo?

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de dos hijos y periodista especializada en temas de maternidad e infancia. Colabora de forma habitual con medios como El País, El diario, Pikara o El salto. Es autora de dos libros infantiles, "Tetita" (Editorial Minis) y "¡Ñam! Sobre lo que comemos" (Andana Editorial), y del ensayo "Maternidades precarias" (Arpa), en el que visibiliza las dificultades de las madres en una sociedad individualista.

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