© Lucas Rojas

ANTONIA BAÑADOS DIBUJA A LA MARIE CURIE CHILENA

Escrito por:

La ilustradora Antonia Bañados (Santiago de Chile, 1990) pasó por Madrid recientemente para presentar su libro, Anatomía de un corazón (Lumen, 2024) en La Mistral y encontrarse con lectores en un taller de ilustración. Antonia estudió arte en Chile, antes de cursar un máster en arte contemporáneo en Edimburgo. Poco a poco fue incluyendo más elementos narrativos en su obra hasta que a finales de 2017 empezó a hacer cómics. Obtuvo la beca de creación del Fondo Nacional del Libro de Chile para realizar la novela gráfica Al Otro Lado del Vidrio, que se publicó en 2021 en Chile y en 2023 en China. Su trabajo como artista visual ha sido expuesto en Chile, Reino Unido, Alemania, España y Portugal, entre otros países. Anatomía de un corazón, su segunda novela gráfica, ha recibido también la beca de creación chilena y fue seleccionada por la Maison des Auteurs de Angoulême. Allí, en la pequeña ciudad francesa a la que llegó para disfrutar durante seis meses de una residencia de cómic, es donde vive en la actualidad.

Anatomía de un corazón está basada en la historia de su abuela, Aurora Quercia, una destacada figura en la medicina a quien se suele llamar “la Marie Curie chilena”. A través del uso de un azul vibrante, en esta novela gráfica Antonia cuenta cómo su abuela tuvo que balancear sus aspiraciones profesionales con las expectativas puestas en ella como mujer y madre, y cómo una historia de amor platónico atravesó su vida por décadas.

En Anatomía de un corazón destaca el uso de un color azul turquesa oscuro, que recuerda al color de las venas vistas desde la piel.

Usar este color fue algo bastante instintivo, simplemente por afinidad. Luego he reflexionado sobre ello, pues es algo que llama mucho la atención de la gente. Creo que hay algo relacionado con que sea el color complementario del color rojo de la sangre; aporta frialdad y también delicadeza al relato, y me interesaba dar esa frialdad al aprendizaje del cuerpo en la historia. Por lo general, las historias de época se tratan con colores sepia o marrones, o se llevan al blanco y negro. Esta historia se remonta a los años 60 y yo no quería usar esa paleta de colores: me gustaba el ambiente clínico y, a la vez, delicado, que aporta el azul.

¿En qué contexto comenzaste a desarrollar esta historia y en qué contexto la enmarcas?

Llegué a la residencia de Angulema para hacer este proyecto. En un inicio, quería que fuera una serie de historias cortas a propósito del aprendizaje del cuerpo. Desde mi infancia había escuchado siempre a mis abuelos hablar de sus años de estudio estas historias un poco sórdidas. Eran historias un poco terribles, pero las contaban como si fueran comedias. Como adulta, repensé sobre estas historias y vi que eran un poco extrañas, por no decir éticamente complicadas: ahí encontré material interesante para investigar. Me puse a averiguar más y a aprovechar que mi abuela sigue lúcida para poder contarme estas cosas. Ella, en sí misma, es un personaje muy importante para mi familia, es su mito fundacional. Todas las personalidades de los miembros de mi familia giran en torno a ella, ya sea por contraposición o por admiración. Nadie quiere decepcionarla: es exigente, dura, encantadora y también un poco represora. A sus casi 91 años, sigue siendo muy crítica.

 

antonia bañados
Interior de “Anatomía de un corazón”

 

Anatomía de un corazón cuenta la historia de tu abuela, Aurora Quercia. ¿Por qué decidiste contarta?

La historia que trato en el libro es una revelación muy íntima que ella me había hecho, que no había contado a nadie antes. Me la reveló porque creo que está en un punto en su vida en que se está despidiendo de este mundo y ya nada le importa demasiado. Me contó que ella siempre había estado enamorada de un hombre, con el que nunca realmente tuvo una relación, e idealizó toda su vida. Por décadas se quejó de haber tenido un conflicto constante con mi abuelo —su marido—, había tenido un matrimonio muy infeliz, pero nunca se divorció. Tuvo una vida amorosa muy frustrada y la figura de este personaje siguió con ella como un fantasma por décadas y décadas. Cuando me contó esta historia pude ver en ella una emotividad que casi nunca había visto en ella debido a la dureza de su personalidad. Me conmovió verla en una actitud como de jovenzuela, contando esta historia con cosquilleo. Esto hizo que cambiase mi percepción de ella y también sobre cómo iba a ser este libro. Esta historia se transformó en el hilo central de la novela.

Es que los amores platónicos duran toda la vida…

El amor platónico no se contamina con la bronca ni con la convivencia, es un amor eterno. Este amor imaginario se construyó en su cabeza. Si bien tenía una relación de amistad con esta persona, nunca tuvieron la oportunidad de cansarse el uno del otro, de la decepción que significa vivir con una persona y compartir la vida… el amor platónico puede dejar una huella mucho más fuerte que la experiencia real.

En el libro, ella necesita “sacarse” el romanticismo del cuerpo para lograr su propósito: ser la mejor médica posible.

Me interesaba ese contraste: ella está aprendiendo sobre el cuerpo y, a la vez, está constantemente negado su cuerpo. Está sintiendo algo que reprime, al mismo tiempo que intenta convertir el cuerpo en un objeto de estudio que pueda controlar. Los capítulos sí tenían intención de enfatizar en estos aspectos.

Mi abuela, por tener una ambición profesional tan grande, dejó de lado bastante la crianza de sus hijos. Fue una buena madre, pero bastante ausentes. En su época, solo tuvo una época de postnatal: tras dar a luz a mi padre, volvió al hospital al mes. Mi padre tuvo durante mucho tiempo una calva en la parte posterior de la cabeza, pues pasaba la mayor parte del tiempo tumbado al cuidado de la mujer que cuidaba de su casa. Adoro a mi abuela, pero es una persona imperfecta y un personaje complejo. Fue la primera mujer en ser inscrita en la Academia de Medicina de Chile. Yo, que siempre veía a mi abuela en un ámbito doméstico, familiar, me extrañaba cuando alguna vez la acompañaba a la Facultad donde trabajaba y la gente, al cruzarse con ella, la reverenciaba.

Hay que tener en cuenta que, en la época, los estudiantes adolescentes entraban a la facultad sin prácticamente haber visto otros cuerpos desnudos. Sobre todo, las mujeres que entraban. La primera vez que lo veían, era el cuerpo de un cadáver.

 

Antonia Bañados
Interior de “Anatomía de un corazón”

 

Estudia su carrera a la vez que se casa y se queda embarazada. Se casa para sentirse libre de la presión materna, pero comienza a recibir la presión de su matrimonio.

Socialmente, siempre se instauraba a las mujeres el rol de los cuidados, de la limpieza del hogar, de la cocina… Todas las mañanas, antes de ir a la universidad, se levantaba temprano, preparaba el desayuno, barría y fregaba. Es algo que, por supuesto, los estudiantes varones no hacían en su día a día.

De una carrera exitosa y de entrega absoluta, ¿se sale?

Sigue estando vinculada, de hecho, por la Academia de Medicina, a sus compañeros también jubilados. Ahora está pintando acuarela, ha empezado a hacer otras cosas, pero creo que es algo que queda siempre. Ella tiene una obsesión por no deteriorar su cabeza, que es su valor más grande: ser inteligente está totalmente ligado a su amor propio y sentir que empieza a deteriorarse es algo que la angustia mucho.

 

 

La década de 1950 se acerca a su fin y en Santiago de Chile Aurora se dispone a asistir a su primer año en la facultad de Medicina. En el discurso inaugural, el rector exhorta al alumnado, concretamente a las dos únicas mujeres de todo el curso, a demostrar que merecen un sitio entre esos bancos. Luchando contra los prejuicios de sus profesores, que dudan de su valía, y de sus propios compañeros, que asumen que Aurora anda en busca de un buen partido, esta cirujana en ciernes se gana un puesto de honor en la facultad. Entre lecciones de anatomía, disecciones de corazones y experimentos poco ortodoxos, pronto su propio corazón empezará a latir de forma incontrolada y Aurora deberá tomar una decisión imposible con la que vivirá el resto de su vida.

Con la historia de un Chile turbulento como telón de fondo, Antonia Bañados nos brinda «un relato de una gran sensibilidad» (Le Monde) sobre la atribulada vida de su abuela.

Escrito por:

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Relacionados

VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

Revista en papel