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(c) Noemí Elías

EL CAMINO HACIA LA MATERNIDAD DE LYONA IVANOVA

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Si hay una mujer que dibuja alto y claro, esa es la ilustradora y realizadora Lyona Ivanova (Marta Puig para las amigas, Esparraguera, 1979). Lo lleva haciendo varios años en diferentes soportes: camisetas, libros ilustrados e incluso zapatillas deportivas. Lyona ha escrito para niños y también para mayores. Y lo ha hecho sobre tabúes y sin pelos en la lengua. Ha escrito sobre el deseo en Sex¡oh! Mi revolución sexual y también ha ilustrado Endometriosis, un libro escrito por el Doctor Francisco Carmona.

Acaba de revolucionar las redes con una foto suya en avanzado estado de gestación, en un acto valiente y precioso. Su camino hacia la maternidad no ha sido, precisamente, un camino de rosas. Lyona acaba de escribir un libro,  Madr¿eh?, que narra este proceso:  «lo he hecho justamente con la intención de poder visibilizar estos procesos que todavía  creo que son un poco tabú y con la intención acompañar a todas esas personas que pasen o vayan a pasar por lo mismo». Su libro se publica el próximo 21 de octubre. A pocas semanas de dar a luz, hemos hablado con ella sobre su embarazo.

¿En qué momento supiste que querías ser madre?

Creo que desde que era muy pequeña. Los amigos de mis padres eran más jóvenes y empezaron a tener hijos, yo ya tenía unos 7 años y me “tocó” hacer de canguro de la mayoría de ellos; me encargaba de montar espectáculos con ellos, los disfrazaba, jugábamos, los entretenía y yo era feliz. Y a los 18 años, cuando empecé a tener relaciones, yo ya tenía clarísimo que quería ser madre, aunque evidentemente no lo fui porque quería estudiar y a la vez me asustaba muchísimo ser madre tan joven, pero el sentimiento estaba ahí.

¿Cuál ha sido el proceso hasta llegar a este embarazo?

Ha sido muy largo. A los 37 años, cuando me diagnosticaron endometriosis, el tratamiento que me recomendaron eran las pastillas anticonceptivas, pero como yo quería ser madre, la ginecóloga me dijo que lo intentara durante un año de manera natural. Estuvimos más de un año intentándolo y no hubo manera. Entonces, empezamos a hacernos pruebas para ver que todo estuviera bien, y con la antimülleriana vimos que mi reserva ovárica era muy baja. Con este dato me recomendaron enseguida consultar con una clínica de fertilidad. En ese momento yo ya tenía 39 años, así que ya no podía acceder a hacerlo en la sanidad pública. Fuimos a varias clínicas y en la mayoría me dijeron que era mejor optar por la ovodonación, ya que incluso con la hormonación no sería capaz de generar demasiados óvulos. Aún así, decidimos intentarlo con mis propios óvulos. Justo cuando íbamos a empezar el primer ciclo de hormonación nos confinaron, así que tuvimos que detener el proceso y esperar unos meses más. En ese momento ya tenía 40 años y mi reserva iba menguando mes a mes.

Cuando retomamos el proceso mayo, con la estimulación solo conseguimos un folículo y mi doctor dijo que con ese resultado no recomendaba hacer la punción para extraer el óvulo. Fue un golpe muy duro. Pero decidimos volver a intentarlo: en la siguiente extracción conseguimos 2 óvulos y ambos fecundaron, pero solo un embrión resultó estar sano. Hicimos una segunda extracción y conseguimos otro embrión sano. Como queríamos hacer la prueba del test genético preimplantacional, que cuesta unos 3.000 euros, decidimos hacer una extracción más para tener más posibilidades de conseguir algún embrión que estuviese bien genéticamente. En la tercera extracción consiguieron un óvulo, pero no llegó a fecundar, así que nos quedamos con dos embriones, a los que les hicieron el TGP. De los dos, solo uno era óptimo para implantar. Con todo este proceso había pasado ya un año desde que fuimos a la clínica por primera vez y, al cabo de un mes, decidimos hacer la transferencia. Y afortunadamente, porque tan solo teníamos una oportunidad, salió bien.

¿Qué ha supuesto para ti sufrir endometriosis? Ilustraste un libro sobre ello. ¿Por qué crees que sabemos tan poco?

Para mí ha sido un factor clave por el cual no he podido quedarme embarazada de manera natural. La endometriosis afecta directamente a la fertilidad: empeora la calidad de los óvulos, reduce la reserva ovárica y crea un entorno hostil para la implantación del embrión en el útero. Además, a mí me diagnosticaron tan tarde que no tuve la opción de poder congelar óvulos como método preventivo o tomar la decisión de ser madre antes. La endometriosis es una enfermedad que solo afecta a las mujeres o personas con útero, y por lo tanto a la largo de la historia, la medicina que ha sido una estructura heteropatriarcal, no ha investigado ni se ha interesado por esta enfermedad que ha sido menospreciada e invisibilizada totalmente, con lo que se ha hecho acarrear a la mujer o persona con útero con la sensación de culpabilidad por sentirse mal por algo que solían decirte que era normal que doliese.

¿En quién/es te has apoyado durante este proceso?

Sobre todo en mis amigas y mi familia, que han sido pilares fundamentales para mí. Es un proceso en el que te sientes muy sola e incomprendida, realmente la mayoría del peso recae en ti, y en muchas ocasiones es imposible no sentirte frustrada y esa sensación es difícil que el resto de gente la pueda comprender.

¿Qué esperas de la maternidad? ¿Qué es lo que más te asusta y lo que más te sorprende, para bien?

Espero aprender muchísimo. Disfrutar de cada momento. Después de todo este proceso, que ha sido un aprendizaje para controlar nervios y ansiedad, ahora mismo me asustan pocas cosas. Sé que voy a tener mucho apoyo alrededor, que seguramente no sabré hacer la mayoría de cosas pero que aprenderé, me siento muy optimista. Ahora mismo, lo que más me sorprende es de lo que es capaz la naturaleza, de cómo cambia mi cuerpo, de cómo soy capaz de crear una vida en mi interior, de sentir sus movimientos, es alucinante, todavía me parece increíble.

¿Cómo imaginas el momento de tu parto?

Intento no proyectar mucho, porque sé que por mucho que tu quieras tenerlo controlado, al final dependerá de muchos factores. Me gustaría que fuese lo más natural posible. Pero no quiero crearme expectativas. Para mí, al final, lo más importante es que la criatura esté bien, sana y no sufra.

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