EL DESAFÍO DE CONVERTIRSE EN MADRASTRA

Escrito por:

Un artículo de Priscila dos Santos y Laura Sagnier

¿Qué es ser madrastra?

Si entendemos por “madrastra” a la mujer cuya pareja tiene hijos o hijas de relaciones anteriores, en España son “madrastras” el 9% de las mujeres adultas —Las Mujeres, Hoy. Cómo son, qué piensan y cómo se sienten las mujeres en España, Deusto, 2018. Investigación dirigida y financiada por Laura Sagnier, yealizada por PRM Market Intelligence—. Este porcentaje que aumenta hasta el 16% entre las mujeres con 50 años o más. Si buscas en Google imágenes de “madrastra” encontrarás brujas malvadas, mientras que, si buscas “padrastro”, encontrarás fotos de hombres paternando. La Real Academia de la lengua española ofrece dos definiciones de la palabra “madrastra”: 1. Mujer del padre de una persona nacida de una unión anterior a este. (como en el caso de “padrastro”).  2. Madre que trata mal a sus hijos. (Mal padre, en el caso de los hombres). Tanto las ilustraciones como la segunda definición de la RAE ponen de manifiesto los prejuicios, la misoginia y los estereotipos que se asocian al término “madrastra”.

La demonización que esta figura tiene en la sociedad limita y dificulta la aceptación de la madrastra dentro de la familia. Hecho que no solo afecta a la convivencia familiar y de pareja, sino que, como veremos más adelante, tiene un papel clave en la felicidad de las madrastras. Es por ello por lo que consideramos fundamental redefinir el significado de la palabra “madrastra”. Consideramos que es urgente no solo eliminar los prejuicios y estereotipos de género que se le asocian, sino también que el término refleje la diversidad y complejidad de las relaciones familiares modernas.

Sabemos que no será garantía de una vida más fácil para las madrastras, pero como mínimo supondrá un punto de partida más justo con ellas. Por ello, Pri dos Santos acaba de crear una petición en change.org solicitando una actualización de la definición de la palabra “madrastra” en la RAE. 
En tan solo una semana, más de 500 personas han apoyado esta petición.

¿Cómo se sienten las “madrastras”?

Desde una óptica cuantitativa, hemos medido la felicidad de las “madrastras” con los hijos/as que su pareja tiene de relaciones anteriores, usando una escala de 0 a 10 en la que el 0 significaría que no se sienten nada felices con sus “hijastros/as” y 10 que se sienten muy felices con ellos/as.

Dos son las principales conclusiones a las que hemos llegamos:

  • La felicidad media de las “madrastras” con sus “hijastros/as” es muy inferior a la de las madres con sus hijas/os: 6.6 frente a 9.1.
  • El 40% de las “madrastras” se sienten infelices con “sus hijastros/as” (han manifestado valores entre el 0 y el 6, lo que la investigación apunta como clara infelicidad).

De la lectura de estos datos, quizás la primera cuestión que surge es: ¿A qué desafíos se enfrentan las mujeres cuando se convierten en “madrastra” que erosionan tan negativamente su felicidad en comparación con la de las que han sido madres? El primer desafío, que enfrenta la mujer que se convierte en madrastra es la velocidad a la que asume este nuevo rol en su vida, lo que la coloca en una situación desconocida y compleja. Las madres, sean o no biológicas, se enfrentan a un periodo de “preparación de la maternidad” en el que no solo tienen infinidad de medios a su alcance (manuales especializados, grupos de maternidad…), sino que además disponen de un mínimo de entre 8 y 9 meses para prepararse. Sin embargo, la mujer que asume el rol de “madrastra”, se suele encontrar de repente en esta posición, sin un período previo de preparación emocional y sin saber cómo ubicarse en su nueva situación familiar.

Muchas mujeres en relaciones heteronormativas, al convertirse en madrastras, se enfrentan a una situación con la que no contaban: la permisividad del padre en la crianza. Por sentimientos relacionados con el miedo y la culpa por la separación, el padre tiene dificultades para poner límites en casa, adoptando una actitud permisiva y, en muchas ocasiones, negligente, en contraste con la crianza autoritaria no considerando la posibilidad de educar desde el respeto, que sería una opción intermedia. Los niños y las niñas necesitan personas adultas responsables que los cuiden desde el respeto. Es posible educar con firmeza y amabilidad.

En el artículo titulado El puerperio de la madrastra, Pri dos Santos aborda otro de los desafíos a los que se enfrentan muchas madrastras: la creencia equivocada de que la madrastra, por llegar la última, es la que debe adaptarse al resto. Como si te contrataran en una empresa, como último fichaje, y no tuvieras derecho a opinar en nada porque fuiste la última en llegar. Otro de los desafíos que en muchos casos se apunta como el principal causante de infelicidad en estas configuraciones familiares, es la interacción con la madre biológica. Entre los motivos que pueden dificultar la relación entre la madre biológica y la madrastra se encuentran una amplia variedad de factores. Uno de los principales es la falta de comprensión del papel beneficioso que puede tener la madrastra en la vida de la criatura. Esto puede deberse a la incapacidad de gestionar emociones como los celos, que pueden llevar a la madre a sentir que la criatura no debe compartir sus afectos con otra mujer. Otras razones pueden ser creencias erróneas sobre la figura de la madrastra, influenciadas por estereotipos como los presentados en las películas de Disney, o la dificultad de aceptar que su expareja se sienta feliz en su nueva relación.

Es por ello por lo que es crucial que, si la madre pasa por este proceso, busque ayuda profesional para aprender a identificar, aceptar y comprender sus emociones, y distinguirlas de sus comportamientos. De igual manera, la madrastra también puede experimentar celos hacia la relación anterior o la comunicación con la madre, lo que requiere una atención y comprensión similares para lograr una relación armoniosa entre todas las partes involucradas. Estos conflictos entre la madre biológica y la madrastra son sin duda poco beneficiosos no solo para ambas, sino también para el resto de las personas implicadas.

A las dificultades anteriores, algunas madrastras agregan la sensación de no ser aceptadas socialmente. La diferencia en cómo se reciben las noticias es notable. Cuando una mujer anuncia su embarazo, suele recibir felicitaciones y celebraciones. Sin embargo, cuando una madrastra anuncia su nuevo papel, a menudo se encuentra con reacciones negativas y comentarios desmotivantes.  Frases como «suena tan fea esta palabra» o «¿serás una buena madrastra?», son comunes, y a veces incluso se reciben miradas de desaprobación. Frases como «cuando seas madre, entenderás» o «¿cuidas bien a los niños/as?», no solo minimizan el papel de la madrastra, sino que también refuerzan la idea de que la maternidad biológica es la única forma válida de desempeñar la maternidad. Es como si se pensara que la madrastra estuviera en una especie de “prueba” para ser madre, y que tener un hijo/a propio/a es un requisito para tener credibilidad en la crianza.

Concluyendo: muchas madrastras llegan pisando de puntillas con la intención de demostrar que pueden hacerlo bien, y esforzándose para lograrlo, pero a medio y largo plazo, muchas optan por una estrategia muy distinta: “solo intento no meter la pata”.

Si eres madrastra no estás sola.

Pri dos Santos hace 3 años administra la comunidad online Somos Madrastras que ofrece una gran variedad de recursos y actividades diseñadas para apoyar y empoderar a las mujeres que se han convertido en madrastra.  Pri no solo es hijastra, madrastra y madre, sino que también es educadora con experiencia en Disciplina Positiva e Inteligencia Emocional.

Lo que le impulsó a liderar esta comunidad es el haber vivido, en su propia experiencia, que asumir el papel de madrastra puede ser una experiencia compleja y desafiante. Creyó que en un mundo donde los roles familiares se están redefiniendo constantemente, es vital tener un espacio donde podamos compartir nuestras experiencias, buscar orientación y sentirnos comprendidas.  Gran parte de las madrastras que contactan con Pri para solicitar acompañamiento llegan sintiéndose inseguras, solas, enfrentándose a menudo a emociones de impotencia, frustración y falta de pertenencia.

En Somos Madrastras encuentran desde grupos de acompañamiento semanales hasta charlas mensuales con invitadas especiales. Cada evento está diseñado para fomentar el diálogo abierto y la conexión entre las participantes de la comunidad. Además, un chat exclusivo permite que las mujeres se comuniquen entre sí, compartan consejos y se apoyen mutuamente en su viaje. Pri ofrece también atención individualizada para acompañar estas madrastras que llegan muchas veces con sentimientos encontrados; ayudar a establecer roles familiares saludables y proporcionar herramientas prácticas para resolver conflictos. Su enfoque se centra en el crecimiento personal y en el fortalecimiento de las relaciones familiares, abordando las necesidades específicas de las mujeres que enfrentan los desafíos únicos en el rol de madrastra.

Escrito por:

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionados

VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

Revista en papel