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HANNAH GOLD: “LOS NIÑOS TAMBIÉN SUFREN ECO-ANSIEDAD”

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¿Conoces la Isla del Oso? Es el lugar donde está ambientada la novela para público infantil y juvenil El último oso, escrita por la británica Hannah Gold. Esta isla existe, está ubicada en el archipiélago de Svalbard, en el océano Glacial Ártico. Se llama la Isla del Oso… pero hace más de diez años que dejaron de avistarse osos por allí. Este libro, bellamente ilustrado por Levi Pinfold, narra la historia de April, una niña de 11 años que acompaña a su padre, científico, durante un proyecto de investigación en el Ártico. Aunque su padre le asegura que en esa isla ya no quedan osos polares, April descubre, durante una noche de verano, la figura de un oso polar hambriento, solitario y lejos de su hogar. Ahí comienza el viaje más importante su vida.

Esta historia de amistad entre una niña y un animal en peligro ha valido a Hannah Gold la admiración de buena parte de la crítica en Reino Unido. Ahora, llega a nuestro país con un objetivo claro: que nuestras criaturas sean conscientes de que su forma de luchar contra el cambio climático puede marcar la diferencia y mejorar las cosas. Hemos hablado con Hannah Gold para saber qué le llevó a escribir este libro y de dónde viene su amor por los animales.

Hannah, ¿es este el primer libro que escribes?

Es mi primer libro infantil. Hace años escribí un libro para adolescentes, pero no sucedió gran cosa con él, no tuvo ninguna trascendencia. Fue como la nada. Intenté escribir otro libro, también para adolescentes, con el que tampoco pasó nada. Siempre había querido entrar en la escritura para niños, llevaba bastante tiempo con la idea rondando y ahí fue cuando realmente sucedió.

¿Qué ha pasado con este libro para que, de repente, se convierta en un fenómeno literario?

Me gusta que lo llames así… Creo que han pasado tres cosas. Para empezar, no he dejado de perseguir mi sueño de ser una autora para niños: es lo que siempre he querido ser y, cuando persigues tu sueño, las cosas tienden a pasar de una manera más fácil. Lo segundo es que hay mucho de mí en el libro, es un libro muy auténtico, muy sincero y emocional. Estas son cosas que también pude cultivar en la temporada en la que viví en España, con el hecho de que uno puede hacer las paces con sus emociones, ser una persona emocional. Por último, es que a veces haces lo correcto en el momento correcto y consigues capturar el espíritu de los tiempos, consigues conectar con algo latente. El tema del libro es un tema con el que los niños conectan de una manera muy profunda.

Interior de “El último oso”

 

¿Cómo conociste la Isla del Oso y por qué situaste allí la acción?

Conocí la isla de manera accidental. Decidí escribir un libro sobre una amistad entre una niña y un animal porque me encantan los animales y necesitaba escribir un libro que me encantase. La imagen del oso polar me vino y pensé que quizá ahí podría haber una historia, que quizá el oso polar quería que yo contase esta historia. Comencé a investigar dónde vivían los osos polares y, viendo el mapa, divisé una isla diminuta, la Isla del Oso y llamó mi atención. Pensé que era el sitio perfecto donde ambientar mi libro. Al investigarlo, no daba crédito: era un sitio en el que solían vivir los osos polares, pero dejaron de hacerlo porque no es sencillo para ellos acceder a la isla por el derretimiento de los polos. Fue una serie de coincidencias, de sincronías, lo que me llevó a escribir este libro. A veces, las cosas que tienen que ser se dan de esa manera.

¿Crees que nuestras criaturas son más conscientes de que sus actos ahora y en el futuro pueden mejorar la vida en el planeta? ¿Son más conscientes que nosotros en temas de respeto medioambiental o seguimos yendo por detrás de las necesidades de nuestro planeta?

Creo que, con cada generación, nos educamos un poco más a nosotros mismos, o eso espero. Parece que la tecnología cada vez es más importante, incluso, que pasar tiempo en la naturaleza. Si preguntas a cualquier madre o padre qué le gustaría que estuvieran haciendo sus hijos, no creo que contesten que estar delante de una pantalla, sino que prefieren que estén fuera conectando con la naturaleza. Los beneficios que la naturaleza proporciona a los niños, incluso hablando de salud mental, es algo que me parece de especial importancia en estos tiempos después de la pandemia. Los niños son mucho más conscientes que nosotros acerca del cambio climático, del peligro que supone para nuestro planeta, y esto les genera mucha ansiedad. Existe la ansiedad relacionada con el cambio climático, es un tema ahora mismo y yo lo veo en los niños.

¿De dónde viene tu amor por los animales?

Siempre me han gustado mucho los animales en todos los sentidos: en mi jardín también teníamos animales cuando yo era pequeña. Cuando eres niña y tienes relación con animales se desarrolla una conexión especial con ellos y eso era algo que yo no tenía con los humanos. Si había tenido un mal día en el colegio, me consolaba estar con los animales al llegar a casa. Los animales ofrecen un amor incondicional y los niños pueden conectar con ese amor de una manera muy especial. Si observas cómo un niño interactúa con un animal, verás que es una de las cosas más bonitas que puedes dedicarte a observar.

¿Qué viene después de El último oso?

El siguiente libro es La ballena perdida. Se publicará en Reino Unido en el mes de marzo y es una carta de amor que yo he escrito al océano. Habla sobre las ballenas, pero también sobre el impacto en los océanos, sobre salud mental y la relación entre los seres humanos y su entorno. Es una comunicación de dos canales. Además de este libro, estoy intentando estar más involucrada en trabajos locales con colegios y quiero seguir con la labor de inspiración y concienciación para que todos podamos ayudar a crear una generación de niños que cuiden su planeta y que tengan una relación más equilibrada con el mundo.

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EL ÚLTIMO OSO, HANNAH GOLD

Ya no quedan osos polares en la Isla del Oso.

O, al menos, eso le dijo su padre el día que se trasladaban al Ártico, donde él iba a trabajar durante los siguientes seis meses. Pero un atardecer, a April le parece ver una enorme silueta en el horizonte.

Recortado contra el sol, algo se mueve. Sucede en un abrir y cerrar de ojos. Algo grande que avanza a grandes pasos y totalmente inesperado. April vuelve a parpadear. Sea lo que sea, ya no está.

Pero podría jurar que acaba de ver un oso polar…

 

Duomo Ediciones

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