Jurado y ganadoras de los Premios MAS. Foto: Santiago Ojeda y Ana Escribano.

LOS PREMIOS MUJERES A SEGUIR Y LAS MADRES

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Ayer se celebró en Madrid, en el Auditorio Santander España, la novena edición de los Premios MAS, esto es, los Premios Mujeres a Seguir. Para mí fue un momento muy especial, aunque no consiguiera el preciado galardón.

Corría el mes de julio cuando recibí un mail de la directora de la revista Mujeres a Seguir, Silvia Ocaña cuyo asunto rezaba «Eres finalista de los Premios Mujeres a Seguir 2022». Wow. Es posible imaginar la ilusión que hacer recibir un mensaje así, un reconocimiento al trabajo que vengo desempeñando desde hace ya tres años al frente de MaMagazine. Fue entonces cuando entendí ese argumento manido de «ya solo ser finalista es ser ganadora», porque me sentí ganadora en el mismo momento en el que otra revista, con la que no tengo ningún lazo, en la que no conocía a nadie, se fijó en esta pequeña —pero creciente— publicación independiente que es MaMagazine. Porque nada satisface más que no saber por dónde ha sonado la flauta, pero el caso es que hay música. Comencé a fijarme en mis compañeras de nominación y, por un momento, me sentí muy pequeñita: todas ellas eran mujeres de trayectoria muy relevante en el campo de la comunicación. Yo sentí que, en realidad, era una recién llegada y no entendí qué habían visto en mí. Sentí cómo el Síndrome de la impostora me hacía sombra y, en cuanto empecé a notarlo, me fui corriendo hacia el sol y reflexioné sobre por qué yo también merecía ese premio, por qué no decir, con cierto orgullo, que yo también era una mujer a seguir. 

La clave me la dio Esther Alonso, Directora de Marketing y Socios de eldiario.es, una de las más extraordinarias gestoras de liderazgo que he encontrado en mi camino: estás nominada porque eres una artista revelación. Y con ese mantra he vivido estos meses, desde que conocí mi nominación en julio hasta ayer mismo, día en el que se celebró la gala y se fallaron los premios. Desde Mujeres a Seguir nos propusieron a las nominadas participar en varias campañas de comunicación bajo el lema «Algo habrás hecho para llegar tan arriba». Claro que he hecho algo. He hecho mucho, un montón:

Antes de empezar la Universidad, fui profesora particular y canguro.

Durante mis años como estudiante de Periodismo, seguí cuidando criaturas, fui camarera, fui azafata, fui estudiante en prácticas.

Trabajé durante años sin contrato. He sido falsa autónoma.

He sufrido el machismo nauseabundo en varias de las empresas en las que he trabajado y no solo por hombres sino, sorpresivamente, por parte de mujeres en puestos de responsabilidad. Algunas de ellas, me consta, ahora son adalides del feminismo. Me alegra: ojalá lo hubieran sido antes.

Después de mi primera maternidad, cuando encontré dificultades para reincorporarme al mercado laboral en el sector musical, hice un Postgrado en Gestión de la Comunicación en Organizaciones Culturales.

He buscado espacios en los que poder ser y, cuando no los he encontrado, he comenzado a poner, uno a uno, los peldaños parar seguir subiendo sin pisar la espalda de nadie.

¿Qué habré hecho? Creérmelo, renunciar a la comodidad de una nómina, luchar, trabajar, caerme y volverme a levantar. Estar atenta, observar, aprender.

En un momento dado pensé que, en realidad, tampoco había llegado tan alto. Pero, ¡qué narices! Claro que he llegado. He llegado a ser, estoy llegando a ser, lo que soñé para mí: ser directora de MaMagazine, una revista hecha con el alma y las entrañas. Estoy llegando alto, como alto han llegado el resto de nominadas y premiadas en esta preciosa gala que disfruté, ayer, acompañada por mi hija Julieta. No se me ocurrió mejor compañera, la verdad, siendo MaMagazine la revista que es. Su presencia llamó la atención y muchas mujeres se acercaron para interesarse por mi joven acompañante. Ella estaba feliz y a mí me encantó darle la mano en los momentos de la gala en los que el corazón me latía con mucha fuerza pensando en que, quizá, podría ser yo la que subiera al escenario. Como no tenía muchas esperanzas, esa es la verdad, querida impostora, no había preparado nada que decir. Lo único que tenía claro es que ese premio iba a estar dedicado a dos de las mujeres que llevo tatuadas a fuego en el corazón. Una es mi madre, la mujer de mi vida, María Pilar, fallecida hace dos años. La otra es Lola, la madre de mi pareja, que nos dejó hace ocho días. Dos mujeres muy distintas en sus experiencias vitales, en sus orígenes, pero que han sido pilar y sostén de sus familias de una forma extraordinaria. Sin ellas, los cimientos se tambalean. Hubiera querido ganar este premio para tener la oportunidad de dedicárselo a ellas, a estas madres, y también a mi hija.

mujeres a seguir

 

Hablando de madres, me encantó escuchar, de boca de todas las premiadas, el especial agradecimiento a sus madres, esas madres que las acompañaban a los entrenamientos, en el caso de la marchadora Raquel González. También nombró a su madre Ana Belén, Premio MAS Trayectoria. Qué decir de Alauda Ruiz de Azúa, directora de la aclamada Cinco lobitos, que bien merecía su premio (qué categoría reñida, la de Cultura, con Inés Martín Rodrigo y la micropoeta Ajo; yo no hubiera sabido elegir) y todos los premios con esa preciosa perspectiva de maternidad, como madres y como hijas, que nos ha regalado en su película. Fue emocionante escuchar a Susana Rodríguez, CEO de Cantabria Labs, una empresa formada por mujeres en 2/3 de su composición, agradeciendo que su madre la acompañase a la gala; ver a Elisenda Bou-Ballut ( ‘head of Apple Media Knowledge’), embarazada de su hijo, animar a las niñas a abrazar las profesiones STEM.

Las diez mujeres reconocidas en esta novena edición de los Premios MAS son todas profesionales con una sólida trayectoria a sus espaldas y una clara proyección de futuro, que, además, han dado sobradas muestras de su compromiso con la igualdad y las causas sociales. En Ciencia el jurado ha distinguido a Corina Amor, inmunóloga e investigadora en el prestigioso Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York, donde dirige un equipo que estudia las células senescentes, las responsables del envejecimiento y del cáncer. Laura Ruiz de Galarreta, profesional con la larga experiencia en el sector de la comunicación y dircom de Ikea desde principios de este año, ha sido la ganadora en la categoría de Comunicación.  Eva Pavo, directora de marketing de Correos y una de las profesionales más reconocidas de su sector, ha sido distinguida en la nueva categoría de Publicidad y Marketing. Por último, la ingeniera catalana Elisenda Bou-Balust, responsable de Apple Media Knowledge y referente internacional en el ámbito de la inteligencia artificial, ha sido la elegida en el apartado de Tecnología.

Además, se entregaron cuatro premios especiales. Recién aterrizada en Madrid tras acabar su vuelta al mundo en moto solidaria, Marta Insausti, más conocida en redes sociales como La Motera, recogió el Premio MAS Talento a Bordo. Insausti, empresaria, aficionada a las motos, superviviente de cáncer de mama y madre de dos hijos, emprendió en 2019 la aventura de su vida: dar la vuelta al mundo a lomos de una Royal Enfield recaudando fondos para la Fundación Vicente Ferrer y CRIS contra el Cáncer. La asociación Women Action Sustainability (WAS) recibió el Premio MAS Comunidad de Madrid, que cada año reconoce a un colectivo que trabaje por el progreso de la mujer en algún ámbito profesional. WAS es una organización sin ánimo de lucro formada por mujeres de la empresa, la administración pública, la educación y el tercer sector que trabajan por convertir la sostenibilidad en una prioridad a todos los niveles. La joven ingeniera Alai Miranda Blanco ha sido distinguida con el primer Premio MAS Desafío Digital by Globant, un galardón que se ha entregado por primera vez este año y que distinguirá a personas o proyectos que estén contribuyendo a despertar vocaciones entre los más jóvenes y al progreso de las mujeres en la industria STEAM. Alai tiene 18 años y ya ha sacado adelante proyectos como Esvuela, una escuela de vuelo de drones para los más jóvenes, o Alibubu, un oso de peluche que incorpora un dispositivo NFC para guardar los datos personales de los niños refugiados que viajen solos y sin identificación.

Si no pudiste seguirla en directo, ya puedes ver online la ceremonia completa.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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