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Suzie Miller © Sarah Hadley

PRIMA FACIE: EL IMPACTO TRANSFORMADOR DE UNA OBRA TEATRAL

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Suzie Miller (Melbourne, 1983) no es solo una escritora: fue anteriormente abogada defensora penalista y de derechos humanos en Australia y Estados Unidos, antes de trasladarse en 2010 al Reino Unido para dedicarse por completo a la dramaturgia. Autora de la obra teatral Prima facie, su novela homónima, publicada recientemente por Seix Barral, ha tenido el mismo éxito arrollador que la anterior. Hace pocos días, en rueda de prensa, Miller presentó su novela, un texto que aborda las complejidades y fallos del sistema judicial en casos de agresión sexual. La autora ha creado una obra que no solo explora el trauma de una víctima, sino que también ha generado un impacto real en la forma en que se tratan estos casos en el ámbito legal, tanto en el Reino Unido como en otros países.

En un momento en que en España hay varios juicios mediáticos relacionados con agresiones sexuales a mujeres, por fortuna, podemos observar avances —estamos dando nombre a qué es violencia y qué es punible— aunque, por desgracia, seguimos poniendo el foco en las agredidas, en vez de en los agresores. La obra ha tenido un impacto significativo, llevando a cambios concretos en la manera en que se abordan los casos de agresión sexual. Jueces y juezas en varios países han contactado a la autora para compartir cómo la historia ha influido en su enfoque. En el Reino Unido, por ejemplo, todos los jueces están obligados a leer el libro o ver la obra grabada antes de ejercer en casos de violación. Además, se ha incorporado un monólogo final de la obra en las instrucciones que se le dan al jurado antes de deliberar en algunos tribunales. Grupos de abogados también utilizan el nombre de la protagonista, Tesa, como acrónimo para cambiar procedimientos en casos de agresiones sexuales graves. Cuenta Miller que uno de los cambios más profundos fue que, al día siguiente de una de las representaciones, una jueza «muy seria» la llamó, para contarle que había visto la obra: «Yo soy la que escribo las frases que se les dicen al jurado antes de que se reúnan a deliberar. ¿Le importaría a usted que utilizara el monólogo literal final de la obra para hacerlo?». Le llaman el discurso Prima Facie porque viene de la obra. «O sea, que ahora forma parte también no solo de la cultura popular, sino también del sistema judicial y legal», apunta la autora.

El sistema judicial, históricamente dominado por una perspectiva masculina, a menudo impone una carga injusta sobre las víctimas. Se les exige una coherencia y consistencia en sus testimonios que no se corresponden con la experiencia real del trauma. Además, preguntas sobre el comportamiento de la víctima, como su vestimenta o el consumo de alcohol, reflejan un sesgo que implica que ellas tuvieron parte de responsabilidad en lo sucedido. Este enfoque ignora la dinámica de la agresión y perpetúa mitos dañinos sobre la violación. «Cuando tú estás en una relación, en un acto íntimo con una persona, se espera que todo se desenvuelva de una manera humana. No tiene sentido que sea de otra manera. Y, a la vez, en la misma línea, pienso que hace 10, 15 años se confundían algunos mensajes: el hombre interpretaba “Ah, vale, a la mujer le gusta que la traten duro, que la sometan”. Todo esto ya lo hemos superado. Ahora que tenemos conversaciones serias, fuertes, de lo que significa estar en conexión con otro ser humano, si tú no sabes leer ni interpretar las señales sociales, pregunta: ¿Estás bien? ¿Todo bien? ¿Sigo? ¿Estás a gusto? No pasa nada por preguntar y no pasa nada si la mujer cambia de opinión en una relación en un momento dado del acto. Es razonable que una mujer pueda cambiar de parecer. Oye, mira, pues esto está tomando un camino que no me gusta, que no estoy a gusto, que no me interesa y no quiero seguir. Es más que lícito y, evidentemente, esto ya va emergiendo, pero también está la otra contrapartida, porque no va en interés de todo el mundo que exista esta igualdad, esta misma justicia. Hay que seguir batallando: las mujeres durante años ni siquiera vimos, porque nos habían enseñado a no verlo», explica Miller durante la rueda de prensa.

Miller también habló de cómo la educación es clave para prevenir la violencia sexual y fomentar un entendimiento claro del consentimiento. Es crucial que las escuelas y los hogares hablen abiertamente sobre las relaciones sexuales, el consentimiento y las dinámicas de poder. Es esencial abordar temas como la pornografía y cómo puede influir en la percepción de las relaciones íntimas, especialmente entre los jóvenes. Además, se debe fomentar que los jóvenes cuestionen comportamientos y actitudes que perpetúan la desigualdad de género y la violencia. La educación es necesaria tanto para los chicos como para las chicas, y hombres que sirvan de mentores para guiarles. La pornografía, especialmente para los jóvenes, se ha convertido en una fuente “educativa”, pero que es problemática, ya que puede distorsionar la realidad de las relaciones íntimas al presentar escenarios y comportamientos no consensuados como normales o deseables. Esta falta de representación del consentimiento en el material pornográfico puede llevar a los jóvenes a asumir que cualquier tipo de contacto sexual es aceptable si no se manifiesta explícitamente un “no”, creando un espacio peligroso donde el consentimiento puede ser obviado o malinterpretado.

Muchas veces nos preguntamos cuál es el papel de los medios de comunicación ante el tratamiento de esta información. Miller reveló que los medios tienen un papel crucial en la visibilización de casos de agresión sexual y en la creación de una conciencia pública sobre estos temas: «sois los que, bueno, informáis, ¿no? Yo lo hago a través de una obra o de un libro, pero vosotros dais la noticia de lo que está pasando en el mundo y, por tanto, que la gente lo vea y lo lea en los periódicos, todos los días. Eso es muy potente». El trabajo de informar puede dar voz a las víctimas y hacer que se entienda mejor la realidad de este tipo de violencia. Además, los medios pueden presionar para que la sociedad se civilice e inspire cambios legislativos y sociales. Es fundamental que presenten estas noticias con cuidado, con sensibilidad, y evitando revictimizar a quienes sufren de agresiones. Las mujeres a menudo optan por compartir sus historias en los medios como un mecanismo para buscar justicia y reconocimiento cuando sienten que los tribunales les fallan. Las experiencias negativas con el sistema judicial, la falta de apoyo y el temor a ser revictimizadas, llevan a que las mujeres busquen plataformas mediáticas donde puedan tener voz y contar sus vivencias. En ese sentido, Miller destacó que los medios pueden servir como un espacio donde se les cree y se les valide, lo cual resulta importante para su recuperación y el cambio en el sistema social.

 

 

A los treinta años, Tessa Ensler ha dejado atrás sus orígenes humildes y es una abogada de éxito, especializada en los casos más espinosos, como la defensa de los acusados de agresión sexual. Su tenacidad y carácter están al servicio del sistema judicial y de sus reglas, en las que ella cree profundamente. Es la existencia de la duda razonable lo que hay que probar, incluso más allá de lo que, a primera vista, prima facie, aparece ante el juez y el jurado. Hasta el día en que a Tessa le sucede lo que les sucede a tantas. A un tercio de las mujeres, para ser precisos. El día en que las atenciones de un colega se convierten en algo más, y luego en algo no deseado, violento. Y así, Tessa se encuentra en el lado opuesto, junto a todas las demás, enfrentándose a la duda razonable, solo para descubrir la verdadera naturaleza de las reglas en las que siempre ha creído. No están escritas para ellas.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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