AMAIA ARRAZOLA: UN METEORITO EN FORMA DE BEBÉ
Imagen: José Gallardo

AMAIA ARRAZOLA: UN METEORITO EN FORMA DE BEBÉ

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Hace un par de años, cuando MaMagazine empezó a ser el embrión de algo, el equipo de creativas con el que trabajaba me hacía una pregunta de manera recurrente: «¿cuál es tu misión». Y yo no sabía bien qué responder. Quería crear un medio de comunicación, un álbum ilustrado con imágenes y palabras que retratase el impacto de la maternidad en las mujeres y en la sociedad. Y pensé que lo mejor que podía hacer para conseguirlo era recopilar palabras, impresiones y experiencias de mujeres admirables. Mujeres reales, mujeres imperfectas, mujeres que abrieron su alma y su corazón en cuanto toqué a su puerta. Gracias a todas ellas, un año más tarde Mamagazine está cargada de testimonios que son más de verdad que las penas.

Hablamos de la felicidad de ser madres, del amor profundo que experimentamos ante la llegada de un hijo. Eso es innegable. Pero también hablamos de los miedos que nos calan los huesos. De la pérdida de libertad personal. Del impacto sobre nuestros cuerpos. De abortos, de tabúes. De retrocesos profesionales. De soledad. Soledad, qué irónico. Sentirse sola estando rodeada de gente.

Hablamos de la necesidad de una tribu. De los cuidados. De la necesidad de educar en corresponsabilidad. De las ganas de que dejen de preguntarnos cuándo vamos a ser madres, niña, que se te pasa el arroz. Del fallo de un sistema que no protege a las madres, sino que frecuentemente las penaliza.

Por ello, cuando recibí por primera vez información sobre El Meteorito, de Amaia Arrazola y leí esta frase: «una visión de la maternidad real, no edulcorada, y sin tabúes, y que habla de los complejos sentimientos que esta experiencia conlleva» pensé que esta forma de describir la obra de Amaia tenía mucho que ver con la definición de MaMagazine: Maternidad honesta. Maternidad brutal. Maternidad real.

El Meteorito es el relato ilustrado de una experiencia de maternidad, la de la ilustradora Amaia Arrazola (Vitoria, 1984). Amaia tiene una consolidada carrera como ilustradora y también como autora de libros (entre ellos, Pequeña & Grande. Audrey Hepburn, de la editorial Alba o Cosas que nunca olvidarás de tu Erasmus o Wabi Sabi, ambos editados por Lunwerg). Sabiamente prologado por Esther Vivas, autora de Mamá desobediente, madrina de lujo para este lanzamiento.

Te invitamos a leer esta entrevista a Amaia Arrazola donde podrás conocer sus impresiones sobre la experiencia materna, lo que pide a la sociedad como madre y la huella de Ane en su vida. Gracias, Amaia, por tu obra y por la valentía de dar a conocer tu experiencia sin reservas. Y con tanta belleza.

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AMAIA ARRAZOLA: UN METEORITO EN FORMA DE BEBÉ

MI TRABAJO ANTES Y DESPUÉS DE SER MADRE

Antes de tener a Ane supongo que la diferencia mayor era la libertad. Viajaba, pintaba, hoy aquí mañana allá, no rendía cuentas a nadie y cuando aceptaba un proyecto no me lo pensaba dos veces a pesar de que eso supusiera no estar en casa o trabajar 8 horas al día subida a un andamio. Hoy, no. Hoy todo lo miro de manera diferente. ¿Lo puedo conciliar con Ane? ¿Me pide que esté fuera de casa? ¿Puedo ir y volver en el día?

Ane tiene dos años y por ahora ella es mi prioridad, así que todos los proyectos que acepto tienen que ser respetuosos con ella y con sus horarios.

Imagen: José Gallardo

LO MEJOR Y LO PEOR DE LA MATERNIDAD

A nivel personal, lo peor ha sido esa misma pérdida de libertad, de espacio personal tanto físico como mental. He perdido esa habitación propia en la que me sentaba para crear.

Lo mejor ha sido ella. Su amor incondicional, su energía, su vida, su ilusión. Verla crecer, compartir con ella risas y besitos. Sentir que no es que ella sea mía sino yo de ella.

LA HUELLA DE ANE

Ella ha dejado huella en toda mi existencia así que supongo que en mi trabajo también. No sé determinar exactamente en qué. Quizá en el libro, dada la situación (está dibujado durante el confinamiento, metida en mi habitación, dos horas cada día, mientras mi pareja entretenía a Ane) los dibujos están menos trabajados. No significa que sean peores. Quizá son más expresivos.

Desde que tuve a Ane, tengo que ir al grano, con lo mínimo, hacer lo máximo y yo creo que las ilustraciones de El Meteorito son prueba de ello. Son «fáciles» pero más potentes y expresivas que otras que he hecho con más horas y dedicación.

LOS ORÍGENES DE UNA PASIÓN

¿Los orígenes de mi pasión por la ilustración? No lo sé la verdad. De pequeña dibujaba pero lo dejé. Siempre me ha atraído el lado creativo pero no tengo ni idea de los orígenes. No creo que fuera un momento concreto. Viví en Paris a los 23 años y descubrí el dibujo casi por casualidad. Poco a poco me fui sintiendo más cómoda con él como técnica de expresión… Hasta que se ha convertido en mi altavoz, en mi herramienta principal para narrarme.

¡SIGO AQUÍ!

¿Qué preguntas me he hecho para hacer este libro? Pocas, muy pocas. He pensado en mí.

Es un libro que nace de la necesidad de gritar «¡SIGO AQUÍ!». A veces me daba la sensación de que mi nueva personalidad como madre iba a eclipsar a las otras personalidades. No me hice muchas preguntas porque entonces igual me quedaba quieta intentándolas responder. Soy más de actuar y luego ver qué he hecho.

LO QUE ME HUBIESE GUSTADO SABER ANTES

Creo que alguna voz ya oyes, pero tal y como comento en el libro, no eres consciente de hasta qué punto el meteorito es devastador. Piensas: «a mí no me va a pasar». Yo pensaba que Ane dormiría tranquilamente sus siestas y yo  podría trabajar al lado… (ajjajajajajaj).

Cuando me topé con la cruda realidad, me di cuenta de que no iba a ser así. Pero no sé si me lo hubiera creído si alguien me lo hubiera dicho antes…

UNA INTENCIÓN Y ALGUNAS PETICIONES

Mi intención no es tanto romper tabúes como narrar mi maternidad en primera persona. Es inevitable que, cuando das tu testimonio desmitificas la maternidad, una maternidad demasiado «rosa» para mi gusto, que poco se ajusta con la realidad.

Como madre, pido a la sociedad que se entienda lo que es la maternidad  y pido que se cuenten las cosas como son. Pido que no se nos pida ser súper mujeres, o al menos que no pretendamos aspirar a un imposible. Pido comprensión, pido políticas para la conciliación, pido respeto, espacios para la crianza, pido que el niño sea el ciudadano que se merece ser con sus derechos. Pido que, si voy a un restaurante la única sillita de niño que hay no esté sucia, mal cuidada o rota, que los parques no se llenen de cacas de perro. Pido más zonas verdes. Por pedir… que no sea.

EL METEORITO

De cuando fui MADRE y todo voló en mil pedazos.

Este libro no es una guía sobre la maternidad, es una experiencia: la de la ilustradora Amaia Arrazola, en cuya vida hace dos años aterrizó un meteorito llamado Ane. Esta vivencia, incluyendo el embarazo y el parto, es la que plasma aquí con enorme valentía y generosidad, poniendo el acento en aquello que no se suele mencionar, como la inseguridad, la frustración o el duelo por la vida anterior. Pero también es el relato de un amor instintivo que no requiere condiciones.

«Yo sabía que iba a tener una hija; lo que no sabía era que esa hija iba a tener una madre. Y esa madre era yo.»

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