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AURORA ARENAS: «EL CONSUMO MASIVO DE MODA NO ES UN CAMINO A SEGUIR, SINO UN MODELO A COMBATIR»

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Y a vosotras, ¿dónde os duele cuando os duele el alma? A mí, personalmente, en la zona lumbar. Habrá quien se eche las manos a la cabeza y diga que menuda barbaridad. Pero sí. A mí se me pone la tristeza en las lumbares. Ahí se me duerme y ahí me despierta por las noches. Happy Belly.

Una de las rupturas amorosas más difíciles que tuve me llevó al hospital por una pielonefritis que acabó en un shock séptico. Pum. Ahí podría haber acabado todo. Pero no. Seguí. Triste, muy triste. Pero seguí.

La tristeza por la pérdida de mi madre y el estrés de la experiencia emprendedora —la que está haciendo que, pronto, puedas disfrutar de #mamagazineenpapel— está viviendo en mi músculo cuadrado lumbar derecho desde hace meses. Que no solo será la tristeza, lo sé. Que haber trabajado durante meses en la mesa del salón, en mi casa como oficina, con una silla nada ergonómica también debe tener la culpa.

Ya tengo silla nueva y unos pantalones súper altos de tiro, los más altos que he encontrado, para que no se me meta el frío, que es lo que me faltaba. En fin. Que te cuento estas angustias para que no te pase como a mí. Para decirte que no te guardes las tristezas dentro, que ellas siempre saben por dónde salir y, si no es por la boca, te duelen. En el estómago, en la cabeza, en las lumbares. El caso es que encuentran su hueco. Para decirte que cuides, también, no solo tu zona lumbar sino tu vientre. Que sepas que el debate sobre la prohibición de la maniobra de Kristeller ha llegado al Congreso de los Diputados y que eso es una buena noticia, pues impedirá, en el futuro, muchas diástasis abdominales causadas por esta maniobra.

Yo te cuento esto, pero Aurora Arenas, la creadora de Happy Belly Barcelona nos cuenta mucho más sobre por qué es conveniente proteger nuestro vientre y nuestras lumbares. Y nos lo cuenta presentándonos un producto, el Haramaki, de milenaria tradición japonesa. Aurora es madre de una hija de 17 años y un hijo de 14. Hablamos con ella sobre su emprendimiento, sobre nuestra salud y sobre moda sostenible en esta entrevista.

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Sufrió cambios significativos?

Cuando decidí ser madre acababa de dejar mi trabajo en una empresa como directora de arte para ser autónoma y montar un estudio de diseño gráfico con mi pareja. Decidimos no buscar un local para ir a trabajar fuera de casa sino buscar una casa grande, donde pudieran convivir los dos mundos y compaginar mejor familia y trabajo, sobre todo en los primeros años de los peques, ¡no queríamos perdernos nada! Lo que empezó como algo temporal acabo siendo una forma de vida que hemos mantenido hasta hoy. Allí donde nos hemos mudado a vivir, hemos llevado también nuestro lugar de trabajo y ahora que son adolescentes y casi no les vemos el pelo por aquí, seguimos trabajando desde casa. 

¿Cuál es la huella de tus hijos en tu trabajo?

Ellos se adaptaron muy bien desde pequeños a no armar mucho lío porque sabían que estábamos trabajando. Si venían con amigos a jugar sabían en qué partes de la casa estar y, así, hemos podido compartir las comidas, estar cerca de ellos si estaban enfermos, ayudarles con los trabajos de clase y aprender a gestionar bien el tiempo para poder disfrutarlos por las tardes, llevarlos a música o a entreno.

Nos han oído hablar sobre nuestros clientes y proyectos, han conocido a nuestros colaboradores cuando han venido a reuniones a casa… todo muy familiar. Con su presencia nos han hecho priorizar siempre la calidad sobre la cantidad. En lugar de trabajar muchas horas, intentar hacerlas muy productivas para poder estar más tiempo con ellos.

Ahora que arranco con un proyecto personal como es Happy Belly Barcelona, me apoyan a diario, me dan su opinión sobre los productos, aceptan ponerse de modelos, me explican trucos para gestionar las redes… compartimos.

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

En la balanza ganan por goleada los pros a los contras. Yo he disfrutado mucho mi maternidad, en eso me siento muy afortunada, y agradezco infinito la selección natural del cerebro para olvidar los momentos duros o difíciles. Mis hijos y mi pareja son los grandes maestros con los que he ido aprendiendo en cada etapa cosas nuevas de mi, de mi infancia, de mi forma de ser y de relacionarme con el mundo… Hemos crecido juntos como personas y aunque nunca hemos querido ser “padres colegas”, nos apoyamos y entendemos muy bien. Ahora toca ir enfocando el famoso “síndrome del nido vacío” a nivel emocional ¡aaargh! pero se abren muchas opciones a nivel personal y profesional, ellos cada vez nos necesitan menos y eso se traduce en más tiempo. 

¿Qué es el Haramaki? ¿Qué aplicaciones tiene?

El haramaki es un complemento de moda para la salud originario del Japón. Allí le llaman ‘hara’ al centro energético del cuerpo y ‘maki’ significa rollito (como en el sushi), por lo que haramaki significa: enrollar el hara. 

Es una banda de tela suave al tacto que se coloca alrededor de la cintura y recoge el calor del cuerpo, protegiendo las lumbares de frío y proporcionando una agradable sensación de abrazo y recogimiento. De ahí que uno de nuestros lemas sea quela vida es un abrazo” 🙂

Puede llevarse de día y de noche: en el trabajo, para dormir, en las caminatas o paseos en bici, durante la práctica de yoga o simplemente, cuando quieres disfrutar en casa de un momento de calma. 

Resulta muy reconfortante durante las molestias de la regla, con las digestiones difíciles, resfriados recurrentes, dolores de lumbares… al conservar el propio calor del cuerpo se evitan los cambios bruscos de temperatura y la sensación de confort es sorprendente. Es muy útil durante los primeros meses de embarazo y en el postparto y la lactancia, ayudando a recuperarse y reforzando las defensas. 

Casi no lo notas cuando lo llevas puesto pero lo echas mucho de menos si olvidas ponértelo. Para mí, ¡el haramaki es adictivo! 

Ejemplos de Haramaki

¿Cómo fue tu historia de emprendimiento?

Desde siempre me ha gustado hacer varias cosas a la vez y he montado y desmontado proyectos al margen de mi profesión. Cuando tuve a mi hijos aluciné con el consumo que había entorno a la maternidad así que monté una página web de intercambio de segunda mano de cosas de bebés y niños. Por esas fechas empezó también wallapop y ya no seguí apostando.  También por esa época empecé a practicar yoga y con el tiempo me fui metiendo hasta hacerme profesora. Monté con una amiga un servicio de yoga para empresas y eventos y gracias a ella descubrí el haramaki. Empecé a usarlo en clase de yoga y luego vi que me iba muy bien durante todo el día, en el trabajo, al salir a la calle los días de lluvia, con la regla… me resfriaba mucho menos y pensé que era una prenda casi mágica, de una lógica aplastante, muy fácil de usar, súper agradable y que había que dar a conocer. De ahí salió una primera prueba piloto: el primer patrón lo hizo una amiga modista, los primeros haramakis fueron cosidos por una mamá del cole y los primeros beta-testers amigos y familiares. A todos les gustó y en el 2019 fue cuando ya le di forma al proyecto de forma global. Tenía muy claro cómo quería hacerlo y sentí que ahora si estaba preparada para ir a tope con Happy Belly Barcelona. 

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Packaging cuidado y sostenible

¿Cómo produces y fabricas? ¿Con qué valores?

Desde el inicio supe que, si no podía sacar adelante la producción siendo fiel a mis valores personales, renunciaría. El mundo del fast-fashion o consumo masivo de moda, sin principios éticos a nivel social ni respetuosos a nivel medioambiental, no era para mí un camino a seguir sino un modelo a combatir. 

Por eso, para mí, tan importante es el producto que hacemos, saludable y confortable para la gente, como la forma en que lo hacemos, intentando sumar en positivo a nivel social y medioambiental. Buscamos la sostenibilidad transversal en todos los pasos de la producción y por eso cosemos en talleres locales que forman a mujeres en riesgo de exclusión o buscamos pequeños proyectos textiles de emprendimiento en femenino. Los haramakis se acaban a mano y, aunque ofrecemos cinco tallas, procuramos no almacenar stock incensario y cuidamos la parte más artesanal del proceso. Usamos telas orgánicas y materiales certificados de proveedores cercanos. El haramaki está hecho de algodón orgánico con certificado GOTS y los tintes están libres de tóxicos para no contaminar en cada lavado. El packaging y el material de promoción es reciclable o reutilizable, de tela o de cartón. Y, como queremos concienciar desde nuestro papel de consumidores, apoyamos el tejido económico local trabajando con proveedores y colaboradores de proximidad.

De momento no sólo lo voy consiguiendo, sino que encuentro en este camino a gente increíble con quienes comparto valores y convicciones y hacen que Happy Belly Barcelona sea una aventura muy gratificante a nivel personal. 

¿QUIERES SABER MÁS?

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EL ORIGEN DEL HARAMAKI

El origen del haramaki se remonta a los rituales Shinto del Imperio Japonés.

Cuando un soldado se iba a luchar recibía un senninbari o cinturón de las mujeres de la familia y del pueblo; entre todas contribuían a coserlo con una puntada hasta completar “el cinturón de los 1,000 puntos”. El senninbari brindaba calidez al soldado y le servía de amuleto protector frente a los peligros de la guerra.

La palabra ‘Hara-Maki’ viene del japonés: el hara es la parte central del cuerpo (el tronco) y maki significa rollito o enrollar.

El haramaki es un complemento de moda original que puede llevarse las 24h y combinarse con todo tipo de ropa al tiempo que proporciona numerosos beneficios para la salud.

Encuéntralos en Happy Belly Barcelona.

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