© Bego Antón

CHA CHA CHÁ: BAILANDO CON LOS VÍNCULOS

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Tener en tus manos Cha Cha Chá (Dueto), el precioso baile literario de la fotógrafa Bego Antón y la escritora Sabina Urraca es saber que todo es posible en un libro. Pulcra y bellamente editado por Comisura, entre sus páginas se entrelazan el relato, la imagen y la poesía en un ejercicio de danza que es una historia infinita. Cha Cha Chá (Dueto) cuenta en palabras la historia de Candance, una joven poeta que, en su spring break viaja de Iowa a Milwaukee para visitar a su madre. En ese viaje se da cuenta de que Spencer, su perro, que anteriormente vivía en una caseta en el jardín, ha pasado a ocupar un espacio mucho más familiar en la casa. Los recuerdos de niñez y juventud de Candance, las historias que su madre desvela tras muchos años de silencio y un poema al que siempre se puede volver forman dueto con Everybody loves to ChaChaCha, proyecto fotográfico de Bego Antón que ahonda en la disciplina musical canina freestyle. «El Musical Canine Freestyle es un deporte en el que una mujer y un perro bailan al son de una canción que han escogido entre ambos. Lo que me interesaba, ante todo, era mostrar visualmente el vínculo más grande que se puede alcanzar entre un humano y un animal», cuenta Bego.

Con ambas charlamos para saber cómo surgió este baile colectivo.

Interiores de “Cha cha chá (Dueto)”

 

Bego Antón, fotógrafa

¿Cómo conociste la disciplina musical canina freestyle?

Buscaba información sobre diferentes formas que mostraran la relación tan contradictoria que tenemos con los animales para crear un nuevo proyecto durante una residencia de artistas en ISCP, en Nueva York. Un día de búsqueda delante del ordenador acabé en YouTube viendo un video de Carolyn y Rookie bailando una coreografía con la canción de Grease You’re The One That I Want, ella vestido con cuero negro como si fuera Olivia y él con un lazo atado al cuello, como John. Me quedé alucinada. Y ahí empezó todo. Me interesan las relaciones que los humanos establecemos con los animales. Como todo lo que envuelve al ser humano, esta relación está llena de contradicciones. Unos los comemos, otros los amamos, otros los odiamos. Me interesa explorar estas contradicciones y contar historias que muestran el vínculo que tenemos con ellos.

¿Cómo surgió tu colaboración con Sabina Urraca?

En 2021 hice una exposición retrospectiva en Artegunea Kutxa, en Donosti. Una de las actividades paralelas era una conversación donde se trataran algunos de los temas que investigo en mi trabajo, y enseguida pensé en Sabina, pero no la conocía personalmente. Así que le escribí para contarle esta idea loca de que charláramos sobre perros, sobre brujas, sobre elfos y sobre caballitos de madera de forma informal. Dijo que sí y descubrimos que teníamos muchos puntos en común. Cuando Ediciones Comisura me propuso que Sabina escribiera inspirándose en Everybody Loves to ChaChaCha para hacer el libro dije que sí al momento. ¡Me parece el tándem perfecto!

Muy fácil trabajar con Sabina y con todo el equipo. Se ha respetado mucho cada una de nuestras ideas, todas hemos opinado de todas las partes con mucho cariño y nos hemos entendido y sobre todo, comprendido mucho. Todas las decisiones las hemos tomado entre todas, ha sido un placer trabajar con este equipo formado por mujeres. He disfrutado mucho del proceso, para mí ha sido como aire fresco y me he reenamorado del proyecto. Entre las cuatro partes hemos hecho algo muy bonito. De hecho, tengo el libro mirando de frente en la estantería, y lo miro a menudo.

¿Imaginabas que el resultado iba a ser este libro o tenías en la cabeza otra cosa?

Nunca quise hacer un libro sobre Everybody Loves to ChaChaCha porque creía que el proyecto estaba incompleto, que no funciona como una publicación a no ser que volviera a Estados Unidos a hacer más fotos. Pero Comisura llegó con la idea de hacer un híbrido y pensé que así sí, que así podía funcionar perfectamente. Me encanta que surjan estas colaboraciones en las que entregas tu trabajo, que tienes tan cerrado y asumido que no imaginas que tenga otra vuelta, y te lo desbarajusten de arriba a abajo y le den otra idea, otro aire, otra identidad. Este es un nuevo chachachá gracias a las palabras de Sabina y al diseño alucinante que ha hecho Marina Meyer. El diseño es fundamental en este libro, Marina le ha dado una nueva capa al proyecto y nos ha emparejado a Sabina y a mí de manera brillante.

 

cha cha chá
© Bego Antón

 

¿Podrías contar alguna anécdota sobre las fotos que se incluyen en el libro?

La pareja de baile de esta imagen son Carrie y Lyric, vestidas para interpretar su coreografía con una de las canciones de la banda sonora de Austin Powers. Ella tenía otros cuatro perros y bailaba con cada uno de ellos. Cuando la entrevisté en el sofá de su casa tenía a su caniche sobre las piernas. Le pregunté si podría describir verbalmente lo que sentía por esos perros y me contestó que cuando conoció a su pareja, le dijo que sus perros siempre estarían en primer lugar y él en un segundo lugar. Le pregunté: ¿Y qué opina él? Miró al perro con mucho amor y dijo «él sabe que lo quiero más que nada en el mundo». Yo empecé a reírme, mucho, y le dije que le preguntaba por la opinión de su marido, no de su perro. Y nos reímos las dos. Ese es el tipo de amor que siente por sus parejas de baile.

 

Sabina Urraca, escritora

¿Cómo llegó a ti el trabajo de Bego Antón?

Yo ya la tenía fichada por haber visto fotos suyas que me habían fascinado. Sentía que había una corriente común que nos unía: un gusto por no despegarnos de una fantasía que podría resultar infantil para algunos, el interés por temas bizarros y, sobre todo, la creación de ficción usando elementos presentes en la realidad. Bego tiene una serie de fotos en Islandia alrededor del tema de los elfos y los duendes. En las fotos no sale un solo ser mágico, pero, de alguna forma, están ahí, en las imágenes. Ese tipo de procesos me interesan mucho, sea en la disciplina artística que sea. En el invierno de 2021, a razón de una exposición de Bego en Tabakalera, en Donosti, me invitaron a tener una charla en directo con ella. Fue ahí donde nos conocimos en directo.

¿Cuánto tiene que ver tu experiencia en Estados Unidos en la concepción de este relato? ¿Cómo fue tu vida allí?

Últimamente me cansan un poco los relatos en los que la protagonista es un alter ego de la autora, y quería probar a alejarme absolutamente de la identificación con el personaje, irme a otro país, a otra realidad. Además, las fotos de perros y mujeres bailando de Bego tenían Estados Unidos como escenario, y yo tenía además la ventaja de haber vivido allí un año, en Iowa, un pequeño pueblo universitario del Midwest, alejado de las grandes ciudades estadounidenses, con una beca de escritura que me permitía asistir a talleres con alumnos mayoritariamente estadounidenses y observar de cerca esa cultura que descubrí radicalmente distinta a la mía.

El relato sugiere la ambigüedad de la relación entre una madre y una hija. ¿Qué llamó tu atención sobre las relaciones familiares durante tu estancia en EEUU?

Más que con las relaciones familiares en EEUU, es el tipo de sociedad. En EEUU pude observar cómo mucha gente se reúne en torno a temas o hobbies (puede ser una congregación religiosa o una afición extraña) huyendo de una soledad endémica. En Estados Unidos no hay seguridad social, no hay un Estado que ofrezca tantos apoyos, no hay sostén ninguno, y los lazos familiares no son tan estrechos como en España. Entonces la gente necesita crear redes, unirse en torno a algo. Lo mencionan todo el rato: bonding, create bonds, communities. El baile con perros, las competiciones, la preparación, son redes tan buenas como otras para sentirse unida a la vida y parte de algo más grande.

Con respecto a la relación madre-hija que se narra en el libro, creo que podría producirse tanto en EEUU como en otro lugar. La necesidad de aceptación frustrada, la incomunicación, los secretos, son algo presente en todas las familias. Me atrevo a decir que la relación entre Candance y su madre se parece a muchas de las relaciones de las lectoras del libro con sus madres. Me interesaba crear un personaje como el de la madre, que ha vivido toda la vida un poco frustrada, y que de pronto encuentra felicidad en esa afición inesperada. Candance piensa que “es como si su madre tuviera un amante, pero sin amante”, y creo que precisamente esa es una buena definición del estado mental al haber encontrado una pasión, una finalidad, un propósito vital.

¿Cómo fue el trabajo en equipo para este libro?

Comisura, la editorial que más cuidado pone en la edición y el diseño, formado por unas genias absolutas, nos propuso hacer este libro. Trabajar juntas fue maravilloso, lo que no quiere decir que fuera fácil y todo fluyese inmediatamente. Hacer un fotolibro en el que el texto no sea un complemento de las fotos, sino un juego con respecto a las fotos, era todo un reto. Hubo que leer, releer, cambiar detalles, llegar a consensos. Fue tremendamente interesante además que fuésemos tantas personas trabajando sobre un mismo libro. Además de Laura y Carlota, las cabezas más visibles de Comisura, fue fundamental el trabajo de Marina Meyer, diseñadora.

¿Cómo son los vínculos que observas y vives entre los humanos y los perros? ¿Crees que se tienden a minusvalorar dichos vínculos? ¿Cuál es tu historia con tu perrita Murcia?

De primeras, la domesticación es algo que me da miedo, que me despierta resistencia. Tanto la domesticación animal como la humana. Pero soy plenamente consciente de que, partiendo de la antinatural que es nuestra sociedad, es necesario educarnos tanto como seres humanos como adaptar a la vida humana a los animales que conviven con nosotros causando el menor daño posible. Parto en todo momento del punto de que la relación con el animal doméstico es una invención humana que se ha ido pervirtiendo más y más con los años: antes eran animales con una función digamos laboral en nuestras vidas, ahora son un ser en el que volcar amor, cuidados, pero también frustraciones y carencias. Hay que tener cuidado con eso, creo yo. Creo que cada caso de relación persona-perro con el que convive son completamente distintas. En mi caso, el encuentro inesperado de Murcia, que viniese a vivir conmigo de forma no planeada, ha hecho que el vínculo se haya ido construyendo sobre la marcha, casi sin expectativas, y eso me ha parecido muy interesante. La encontré en un momento de mi vida en el que estaba perdida, bastante sola, igual que ella, y la función salvadora fue un poco mutua. Siempre digo que me encanta que sea analfabeta y no verbal, porque siempre me he apoyado en esos pilares de comunicación, y encontrarme de pronto con un ser con el que no puedo comunicarme así supone enfrentarme todo el rato a lo inexplorado.

 

 

Son las vacaciones de spring break. Candace es una poeta que viaja de Iowa a Milwaukee para visitar a su madre. Cuando llega, la casa está sucia, huele a perro. Spencer, que hasta entonces vivía en su casita del jardín, ahora duerme en el sofá. Por las noches, mientras Candace intenta dormirse, suena en el cuarto del fondo la canción principal de la película Ghost.

Cha-cha-chá (Dueto) aborda la relación entre una hija, una madre y un perro con Milwaukee (Wisconsin) como escenario principal. Un libro sonoro desde su título, su estructura, las fotos y los textos, que van desde el diario, la poesía a la narración. En Cha-cha-chá (Dueto) cada detalle se suma al ritmo: los chasquidos de las uñas negras de Spencer, Unchained Melody, los versos de Candance, las preguntas que la madre nunca hace, las que sí y que son menos importantes o el crujir de los cereales Fruity Pebbles. Una sinfonía que aborda la incomunicación, el placer, el vínculo perruno. Una joya que Comisura tiene el honor de publicar.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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