© Elena Urizar

ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA: UNA ALTERNATIVA TANGIBLE

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Te levantas tan temprano que apenas entiendes bien el sentido mismo de despertarte. Preparar café cuando el descanso han sido intervalos ínfimos de duermevela. Hacer café igualmente porque son las 6:45 y de aquí a la rutina de los cuidados hay una hora y cuarto exacta, y antes de finales de semana un par de propuestas de comunicación, un texto para una revista, dos entrevistas para una plataforma digital. Además, hay que emitir facturas, revisar bien aquello de las ayudas al emprendimiento de la comunidad, rematar los números del trimestre. Las horas pasan en una lluvia desbordante de tareas, retos y trabajo de alimento, cuidado y presencia. Se suceden en un devenir de desconcierto, disfrute y desamparo en el que la soledad y la disciplina marcan un camino que, aunque recorres, todavía no conoces. Las horas pasan y esa mujer soy yo, y también es C abriendo un proyecto de abogacía para gestionar procesos migratorios de mujeres en situación de vulnerabilidad o mi vecina L abriendo su tienda y llevándose con ella a su criatura prácticamente cada día. Tantas y tantas mujeres haciendo malabares con criar y emprender, palabras gigantes y viscosas que inundan los días de cansancio y tesón infinitos, que atraviesan la experiencia materna por completo. 

Todas tenemos mujeres de referencia que desafían las inclemencias del sistema capitalista y productivista cuando la vida y los cuidados se cruzan en el camino. Todas hemos visto, de una u otra manera —en nuestras madres, nuestras abuelas, en nosotras mismas— cómo las emociones que nos atraviesan y las decisiones que podemos o no tomar dependen, en gran parte, de nuestra economía. Según estudios del INE en el año 2022, solo un 70,4% de las mujeres que han tenido hijos y que están en edad de trabajar lo hacen mientras que, en el caso de los hombres con hijos, un 89,4% tienen trabajo fijo. Además, la tasa de empleo entre mujeres disminuye aún más a medida que aumenta el número de hijos, demostrando que la maternidad condiciona la vida laboral y viceversa. 

La Economía Social y Solidaria (ESS) 

Ante esta coyuntura socioeconómica, cada vez más mujeres buscan nuevas posibilidades y vías profesionales periféricas que permitan la vida —el crecimiento y la expansión; los cuidados y el disfrute—. No obstante, es un camino complejo en el que a veces faltan referentes y ayudas: a pesar de que más del 51% de la población española somos mujeres, solo el 19% son emprendedoras y, aquellas que se aventuran, tienen un 60% menos de posibilidades de recibir financiación, incluso teniendo en cuenta que el capital semilla de las iniciativas lideradas por mujeres está entre 3000 y 5000 € frente a los 50000 € de media de los proyectos impulsados por hombres. 

Es en este punto en el que aparece la Economía Social y Solidaria (ESS) como opción tangible, posible y deseable. Aunque desde el nacimiento del capitalismo moderno han existido prácticas alternativas que reivindican la economía como medio y no como fin, la realidad es que estas siguen siendo grandes desconocidas para el público general. La ESS son prácticas socioeconómicas que entienden el bienestar como algo mucho más amplio que la acumulación de capital y priorizan las necesidades y aspiraciones de las personas más allá del ánimo de lucro. Así, en la ESS, los proyectos empresariales son colectivos, participativos y funcionan de manera horizontal, estableciendo sus propios funcionamientos, límites y normas. Al ser modelos que se basan en la cooperación, el apoyo en red, la ayuda mutua y el feminismo, normalmente impulsan proyectos y organizaciones con una mirada comprometida desde los cimientos. 

 

Construir un nuevo legado

Precisamente para construir un legado nuevo en lo que respecta a emprendimiento y perspectiva de género, está la Escuela de Emprendedoras Juana Millán. Esta iniciativa virtual ofrece formación, acompañamiento y espacios de encuentro y apoyo mutuo para mujeres donde hacer realidad sus ideas de negocio y poder así reapropiarse de la dimensión económica de la vida. Un lugar en el que aprender a crear la economía que deseamos y desaprender el miedo al fracaso y a tomar las riendas de nuestra economía, mal que muchas tenemos profundamente arraigado. Una escuela virtual con más de 1600 mujeres registradas que ofrece formación especializada en gestión empresarial para pensar, testear y madurar proyectos que florezcan y crezcan, que, al mismo tiempo, respetan los procesos sociales y ambientales que aseguran y sostienen la vida. Una escuela en continuo movimiento que interconecta a las mujeres emprendedoras y les hace sentir que el trabajo efectivo y afectivo es posible. 

 

Cara y ojos

 

economía social y solidaria
Rita, Ana y Teresa, parte del equipo de Ardora

 

Los proyectos colectivos con mirada sensible, comprometida y con perspectiva de género no son solo una idea abstracta: realmente existen y caminan en el mercado laboral sin dejar atrás el compromiso y la coherencia. Algunos de los que han pasado por la Escuela de Emprendedoras Juana Millán tienen ahora cara, ojos y una actividad preciosa que demuestra que nuevas maneras de construir son posibles. Ardora es una cooperativa de mujeres con conocimientos sobre la gestión de los recursos marítimos y su impacto positivo que trabaja principalmente en Galicia y en otros lugares del mundo. Su trabajo está centrado en la gestión sostenible de los recursos marítimo-pesqueros, la incorporación de mujeres a perfiles técnicos —Biología, Ciencias del Mar— y a oficios profundamente masculinizados: marineras, patronas, armadoras, etc. Prestan especial atención al impulso de una perspectiva feminista transversal a sus proyectos de formación, acompañamiento y participación, contribuyendo a una remodelación del sector en clave de género y en clave ambiental. Además, en 2008 fueron pioneras en incorporar planes de conciliación y de nuevos modelos organizativos.

 

Ana Belén Marcos, de Panduru

 

 

 

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Elena Fernández, de Panduru

 

Otro ejemplo son las mujeres de Panduru, una empresa de ESS de repostería circular “hecha con mimo y conciencia” que elabora dulces riquísimos con pan excedente de panadería. Elena Fernández y Ana Belén Marcos, creadoras del proyecto, se inspiraron en la tradicional cultura del aprovechamiento de generaciones y generaciones anteriores que utilizan ingredientes de temporada y producción local para consumir de manera sostenible y que dinamice la economía local. Este proyecto va un paso más allá y busca poner a disposición de cualquier persona interesada todo su conocimiento sobre economía circular y desperdicio alimentario con talleres dirigidos a familias, centros educativos, asociaciones y empresas.

A pesar de que es complicado salir por completo de la lógica capitalista, este tipo de iniciativas nos hacen confiar en que un cambio de saber-hacer económico es posible. Sin ir más lejos, en la ESS la brecha salarial es de un 0,9% mientras que en la economía convencional está en un 18,72%; el reparto de cargos de responsabilidad es de un 64,52% en la ESS frente a un 35,1% en el modelo convencional. Unos datos que hacen posible imaginar nuevos paradigmas de relación trabajo-vida; un reto que, más allá de dar la vuelta a los números, nos lleve a reformular la idea de emprender, a confiar en nuestra capacidad de hacer tangibles proyectos que apuesten por una transformación feminista que ponga en el centro la colectividad, la vulnerabilidad y la interdependencia.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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