© Carol Renaux

LAS EDADES DE ALMUDENA

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Imagino que tiene que ser tan bonito como complicado escribir sobre una amiga que, además de serlo, es una de las escritoras más relevantes de nuestra literatura. Imagino, también, que además de bonito y complicado, debe ser emocionalmente duro, puesto que la amiga escritora ya no está en esta esfera terrenal de la vida. Bonito, complicado, emocionalmente complejo y un poco doloroso, también. Enfrentarte no solo a la escritura, sino a los recuerdos a través de la escritura, con la presión de no fallar, de agradar, de homenajear, de exponer. La tarea a la que se ha enfrentado la escritora Aroa Moreno (Madrid, 1981) en estos últimos meses ha sido la de homenajear a su admirada Almudena Grandes a través de una biografía, ilustrada con belleza y detalle por Ana Jarén.

Lectora voraz desde su tierna infancia, Almudena Grandes encontró en la escritura una forma de activismo, un estilo de vida y una manera de amar. Fue una trabajadora de la memoria —como también lo es Aroa: queda patente en sus anteriores libros, La hija del comunista y La Bajamar, ambos publicados por Literatura Random House— y en nuestra memoria quedará su recuerdo intacto. Somos muchas las personas que la hemos leído desde nuestra adolescencia y benditas aquellas que tienen el placer de descubrirla por primera vez. Hay un libro de Almudena —como mínimo— para cada una de ellas, una historia que moldeará sus decisiones futuras, porque las historias que escribió Almudena Grandes, las que la harán inmortal, son parte del aire que respirarás: te llenará los pulmones y pasará a tu torrente sanguíneo. Y tu corazón latirá fuerte, y querrás ser Lulú o Malena, y no querrás ser cualquier otra. Y pasearás por su Madrid y también te dará el aire difícil de la costa gaditana en la cara. Y te dolerán las dos Españas y querrás un amor explosivo, y querrás ser una dedicatoria en un poemario. O el poemario entero.

 

las edades de almudena
Interior de Almudena. Una biografía

 

Mientras eso sucede, puedes sumergirte en Almudena. Una biografía (Lumen, 2024). Acércate a la infancia de la niña que leía a Homero y a su Madrid. Descubre a la Almudena amiga, a la madre, a la cocinera —el libro incluye una receta de chipirones rellenos, una de sus especialidades—. Revive a la Almudena enamorada, a la eterna anfitriona. A la mujer generosa que acompañó la escritura de otras mujeres, entre ellas, la de Aroa. Rotunda y poderosa Almudena, hija predilecta de su Madrid, colchonera sin fisuras, igual que su compromiso político; simbólica al convertirse en punto de salidas y de llegadas, donde se cruzan los caminos y se imaginan las vidas. Esas vidas donde lo importante son los libros. «Debemos reivindicar la figura de Almudena —comenta Aroa—. Creo que le debemos reconocimiento por haber estado antes que nosotras, hablando de nosotras, con el contexto y las herramientas que tenía en cada momento».

A Almudena Grandes llegamos muchas de las que rondamos los cuarenta años, de adolescentes. Las edades de Lulú, quizá, fue parte de nuestra educación sexual y de nuestras fantasías —además de las revistas juveniles de la época—. Confiesa Aroa que ella lo leyó con quince años«Lo compré en la librería-papelería de mi pueblo con el dinero que guardaba de lo que me daban mis padres. Recuerdo comprar el libro y pensando que ahí había algo transgresor. Me daba cosa que mis padres supieran lo que estaba leyendo y comencé a preguntarme quién era esa mujer que me estaba hablando así, y de esas cosas». 

 

las edades de almudena
Aroa Moreno, en un momento de la entrevista © Carol Renaux

 

Esta preciosa biografía ilustrada rezuma melancolía y cierto poso de tristeza. Aroa escribió desde el dolor propio y con emoción: «El día que empecé a escribir este libro, el 8 de marzo de 2023, fue el primer día en que mi hijo no dormía en casa tras mi separación de su padre. Había entregado el legado de María Lejárraga en el Instituto Cervantes y había acudido con Luis García Montero a la manifestación feminista. Y yo no quería volver a casa. Alargué todo lo que pude esa noche y, cuando volví, sabiendo que era un momento difícil para mí, decidí ponerme a escribir. Toda mi escritura desde ese 8 de marzo hasta principios de noviembre de 2023, momento en que entregué este libro, ha sucedido en los tiempos en que mi hijo no estaba en casa. Y he sentido mucho la compañía de Almudena, real, muy vívida: me dormía escuchando conferencias suyas, veía sus películas… huía un poco de la vida metiéndome en este libro. No tenía cabeza para la ficción y escribir este libro ha sido un salvavidas. Y pensaba que Almudena, incluso después de irse, estaba teniendo ese momento conmigo, acompañándome, vigilando mi escritura. Ha habido momentos tristes, pero también me he reído un montón: ella era muy graciosa, no te aburrías de escucharla».

Tras su último trabajo editorial ilustrado, el bellísimo Escritoras: Una historia de amistad y creación junto a Carmen G. de la Cueva, Ana Jarén se ha enfrentado al reto de retratar con dibujos la intimidad de Almudena: «Ha sido muy distinto este trabajo a como yo suelo hacerlo. Normalmente, te llega el texto y tú das tu visión. En este caso, hemos trabajado mano a mano. Somos amigas, vivimos cerca y eso ha facilitado mucho cómo hemos encarado este proyecto. Aroa iba adelantándome líneas o temas sobre los que quería hablar y ha sido muy generosa. Cuando me pasaba fotos que le cedía la familia, yo iba ilustrando a todo riesgo. Todo fue tan bien, lo hemos disfrutado tanto… Yo no conocí personalmente a Almudena y ha sido maravilloso descubrirla a través de los ojos de Aroa. Me he metido dentro de su ambiente, obsesionada por ser muy fiel con los espacios. Hay muchas cosas que no son para el lector, sino para la familia. Han sido tan generosos con nosotras que quería devolverle esos guiños mediante detalles en los dibujos».

 

Ana Jarén durante la entrevista © Carol Renaux

 

Almudena anfitriona, Almudena cocinera, Almudena en relación con otras mujeres artistas… Hay mil facetas de Almudena Grandes que están ahí, dispuestas a ser descubiertas a través de la mirada de Aroa y Ana. De toda la investigación y conversaciones, Aroa se sintió sorprendida, especialmente, por dos facetas de Almudena: «Una es la de su primera juventud. Como la conocimos con 28 años, cuando publicó Las edades de Lulú, pareciera que antes no tenía un pasado. Esa parte familiar, la relación con sus hermanos, cómo mentía a su madre porque quería salir… La Almudena divertida, enamoradiza, despampanante, es una Almudena que me han cortado sus hermanos y también Eduardo Mendicutti cuando charlé con él. La otra Almudena que me sorprendió y que, quizá, no está tan contada en este libro por respeto a las personas a las que atañe, es la Almudena madre».

Una de las personas más entrañables en la vida de Almudena Grandes fue su abuelo Manolo Grandes, que también ocupa varias de las páginas de esta biografía y se cuela en varios de sus libros. Fue el primer hombre importante en la vida de la escritora, una influencia literaria crucial. Él es el Carajita, un anarquista fusilado en El lector de Julio Verne, el hombre con el que huye Teresa, la abuela de Álvaro, en El corazón helado y también el abuelo de Malena en Malena es un nombre de tango. Primera hija, primera nieta, primera sobrina, se ganó su atención y su escucha de manera entrañable, y fue quien le regaló una edición juvenil en prosa de la Odisea, lectura que la marcó con poco más de ocho años de edad. «Puso al alcance de Almudena la literatura —cuenta Aroa—: Julio Verne, Salgari, Robinson Crusoe, Galdós… eran libros de su abuelo que leyó en los veranos de su infancia y juventud. Fue grande el impacto que generó en la vida de Almudena».

Para Aroa, el libro de Almudena que más le marcó fue El corazón helado: «Acababa de volver de vivir en México. Almudena era una mujer contándome la historia de España, las cicatrices del pasado en el presente. Y se convirtió en una referencia. Una referencia, para mí, es alguien que te permite soñar con ser algo. A mí, que siempre me ha gustado escribir, me hizo pensar lo que ella pensó en otro momento anterior: que, si ella podía, yo también. Dentro de la narrativa de Almudena, además, creo que marca un punto de inflexión». Ana acaba de aterrizar en la narrativa de Almudena: «comencé a leerla cuando empezamos este trabajo y, de forma inconsciente, estoy leyéndola en su orden cronológica. Haciendo este libro me ha entrado mucha nostalgia de los 90 —teniendo presentes todas sus miserias—. Quizá me encuentre en Atlas de geografía humana y también me encanta Las edades de Lulú. El siguiente que leeré será El corazón helado».

El libro está teniendo una acogida muy emotiva tanto entre el público como en los familiares y personas cercanas a Almudena. «Están todos muy felices, lo sienten como un homenaje y una manera de volver a leerla, de volver a ella. Sentíamos cierto vértigo, pero todo está siendo precioso», apunta Aroa.

 

Pocas escritoras de finales del siglo XX y principios del XXI han sido más leídas, han aunado tantos premios, crítica y lectores y han suscitado tal admiración y amor como Almudena Grandes. Lectora voraz, Almudena escribió para que su generación lograra ser tan moderna como lo había sido la de sus abuelas durante la Segunda República. Empeñada en recuperar las huellas de un pasado oculto por la dictadura, investigó, descubrió y ficcionó los márgenes de un país olvidado, haciendo de la memoria el eje central de su obra literaria y convirtiéndose en una rastreadora de personajes y de historias. Pero Almudena no solo tenía el secreto de la literatura, sino que supo acertar con la vida para mantener siempre la alegría intacta. Estas páginas son un viaje por los años y las palabras de una mujer comprometida con su tiempo, pero, sobre todo, con los libros.

Como otras autoras de su generación, Aroa Moreno Durán creció leyendo a Almudena Grandes y tuvo la gran suerte de conocerla. En este libro reivindica su memoria y su obra y, junto con Ana Jarén, le rinde un emocionado homenaje.

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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