Un reciente estudio realizado por profesoras de la Universidad de Sevilla ha puesto de manifiesto una notable transformación en la representación de las madres en los álbumes ilustrados publicados en España en los últimos cinco años. Las autoras, Giulia De Sarlo, Elena Guichot Muñoz y Coral I. Hunt-Gómez, han analizado cómo estos álbumes ofrecen una visión más realista y diversa de la maternidad, desafiando estereotipos que antes predominaban.
El artículo, titulado Sketching Motherhood. Maternal Representation in Contemporary Picturebooks: The Case of Spain —Esbozando la maternidad. La representación materna en los álbumes ilustrados contemporáneos: El caso de España—, y publicado en la prestigiosa revista Children’s Literature in Education, no solo es relevante en el ámbito académico, sino que también plantea una reflexión para padres, educadores y lectores interesados en cómo la literatura refleja la vida familiar.
«Llevamos tiempo reflexionando, como mujeres y como académicas, sobre el espacio y el relato que se asocia desde la literatura a lo femenino, ya que consideramos la literatura como un reflejo de la sociedad y de su imaginario, al mismo tiempo que un motor para su cambio. Publicamos hace unos años una investigación sobre el tema de la menstruación y otro sobre la menopausia. Nos interesa mucho el tema de la narración como espacio para la expresión y la toma de conciencia sobre la realidad que nos rodea, y notamos que todos los momentos clave de la vida de una mujer han padecido históricamente, en mayor o menor medida, una simplificación caricatural cuando no directamente una invisibilización sistemática, útil solamente a los intereses patriarcales de una sociedad que nos quiere engranajes útiles para finalidades ajenas a nosotras. Investigar el imaginario de la maternidad, pues, era (y es, porque lo seguimos haciendo) un intento de mover el foco desde los estereotipos, planos y fáciles, hacia la realidad, que es mucho más compleja de como se pinta y que la sociedad puja, nunca mejor dicho, para representar y reivindicar», apuntan las autoras. «Creo que la clave está en cuando, hace ya muchos años, nos dimos cuenta de que había álbumes supuestamente para un público infantil, pero que hablaban más a las madres que a los peques», especifica Giulia. Elena cuenta que encontró Madre entre el sol y la noche (Servant y Hourdart, Libros del Zorro Rojo, 2016) en la librería y se quedó perturbada. «Ese álbum hablaba de la soledad de la madre, de la relación a veces inquietante entre madre e hija, las proyecciones, y la necesidad absoluta de ser cuidadas como si fuéramos un jardín recién plantado, con sus malas hierbas, sus florecimientos espontáneos, sus ritmos diversos, un jardín único e inesperado. Otros como Madre Medusa (Crowther, 2020) hablaban del sentimiento ambivalente de protección, aislamiento y presentación a la sociedad de un ser que es ajeno y propio. Nombran el duelo, la frustración y la inmensa alegría transformadora de una etapa tan conmovedora como es el posparto. Entendí que las imágenes me devolvían un lenguaje que el verbo que conocemos no muestra. El cuestionamiento surge de la falta de logos para estos procesos de la mujer», continúa.
Giulia coincide: «Sí: creo que todo empezó con Madre entre el sol y la noche. Nos dimos cuenta de que eran textos que, al ser multimodales y fuertemente metafóricos, podían ser compartidos por madres e hijos/hijas, pero que para las primeras suplían (muy parcialmente) las carencias de una red de cuidados y aprendizajes. ¿Cómo se aprende a ser madres en una sociedad atomizada, en la que ya no hay clan, en la que la maternidad te llega como una bofetada dejándote más perdida que nunca? De allí empezamos a buscar más álbumes, reconociendo nuevas maneras de contar la maternidad a la vez que se legitimaban distintas formas de sentir y habitarse. Personalmente, me impactó Mamá al galope (Tello, 2017), porque me vi muy reflejada en él en mi experiencia de maternar. Al fin y al cabo, podríamos decir que para analizar el juego metafórico de estos álbumes hemos tenido que ser las primeras en “jugar”, reconociéndonos en esta pluralidad de voces».
De la “supermamá” a una madre más real
En lugar de perpetuar los clásicos estereotipos de la madre sacrificada, perfecta o, en contraposición, la malvada madrastra, el estudio muestra cómo los álbumes más recientes permiten a las madres expresar sus emociones de forma más auténtica. Estas historias retratan a mujeres con aciertos y errores, mostrando miedos, inseguridades y hasta tristeza, sin que estas emociones las conviertan en “malas madres”. Las imágenes juegan un rol principal porque son capaces de desafiar un lenguaje patriarcal que encajona a las madres en metáforas constreñidas o referentes simbólicos caducos. La simbología de las ilustraciones reta el horizonte de expectativas del lector/a.
Las madres ya no están solo en casa
Una de las principales conclusiones del estudio es que las madres en estos libros ya no están definidas únicamente por su rol en el hogar. Los álbumes empiezan a mostrar a mujeres que combinan la vida profesional, social y personal, ofreciendo una imagen más completa y moderna de la maternidad. Ahora bien, el estereotipo de la “superwoman” sigue vigente en algunos álbumes contemporáneos, donde la madre consigue conciliar a la perfección el mundo laboral y el mundo familiar, aunque en algunos relatos sí se infieren implicaciones nefastas para su estado de ánimo.
Relaciones familiares más complejas
El estudio también señala que las relaciones familiares que aparecen en los libros infantiles han dejado de ser unidireccionales: la madre no es la única responsable (y, a veces, culpable) del bienestar familiar. Ahora, se exploran interacciones más complejas entre madres e hijos, en las que todos los miembros de la familia juegan un papel relevante: la voz de ambos importa.
¿Y los padres?
Llama la atención la ausencia de la figura paterna en muchos de los libros analizados. En algunos casos, esta falta de representación parece dar protagonismo absoluto a la madre o podría reflejar el creciente número de familias monoparentales.
Madres e hijas: una nueva relación
También se observa un cambio en la relación entre madres e hijas. A diferencia de los relatos más tradicionales, donde la madre tenía una posición de autoridad incuestionable frente a las hijas, las nuevas historias reflejan una relación más horizontal, en la que madres e hijas crecen y aprenden juntas en una genealogía ecofeminista que comparten.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Este estudio aporta una visión fresca sobre cómo la maternidad está evolucionando en el ámbito del álbum ilustrado. Al mostrar a madres con una gama más amplia de emociones y roles, los álbumes permiten mostrar diversas maneras de ser madre, más complejas y humanas, menos cosificadas en un único rol. Este tipo de álbumes parece estar escrito para un doble destinatario, ya que no solo es una lectura infantil, sino que las madres (las grandes narradoras en el espacio íntimo de la historia de la humanidad) reciben un gesto de empatía hacia una maternidad más real, más diversa.










