(c) Beatriz Tafaner

PERDER EL MIEDO A LA FIEBRE CON DOS PEDIATRAS EN CASA

Hijos La realidad Maternidad Padres

Formas de criar hay muchas, tantas como padres y madres en el mundo. Pero formas de cuidar la salud de nuestros hijos solo hay una y pasa por la atención pediátrica. En tiempos como los que vivimos, en los que la información y la desinformación campan a sus anchas por todo lo ancho y alto de las redes (las sociales y las www), se hace más necesario que nunca saber filtrar la información y confiar en interlocutores válidos.

Por eso es importante tener criterio. Por eso google no es un doctor. Por eso se hacen necesarios y muy útiles libros como el que acaban de publicar Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, Dos pediatras en casa: Una guía sobre salud infantil para salir de dudas y no desesperar. Elena y Gonzalo se conocieron en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid mientras realizaban la residencia de pediatría. Juntos suman más de veinte años de experiencia como médicos especialistas en pediatría, además de ser padres de dos hijos. Dos Pediatras en Casa es su alter ego digital, uno de los blogs sobre pediatría con más éxito de los últimos años, donde pueden encontrarse explicaciones sencillas y amenas a las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Se han lanzado a escribir esta guía práctica con una intención clara: : «Estas páginas nunca sustituirán a vuestro pediatra, pero esperamos que os acompañen las noches en las que la preocupación no os deje pegar ojo. También deseamos que os hagan tener más confianza en vosotros mismos a la hora de responder a los cientos de preguntas que os hacéis cada día relacionadas con la salud de los más pequeños de la casa».

Ellos, como padres de dos hijos de 4 y 2 años, sufren y se preocupan por la salud de sus pequeños como el resto de nosotros. Y su condición de pediatras no les aporta mayor tranquilidad: al conocer todo el espectro de posibilidades de enfermedad en los niños, lógicamente, sufren más miedos. Con su experiencia en Medicina a cuestas y con el bagaje de la maternidad y la paternidad nos cuentan qué es para ellos lo mejor y lo peor de esta crianza que comparten, los pros y contras de su profesión respecto a ella y también cuáles son los principales miedos de los padres y cómo procurarles mayor tranquilidad.

¿Qué es, para vosotros, lo mejor y lo peor de la maternidad/paternidad?

Elena: Lo mejor son los niños. Nos ha llevado mucho esfuerzo y ahora estamos saliendo de la parte más complicada de los primeros años con todo lo que conlleva (sueño, rabietas, cambios en la alimentación…). El mejor regalo es tenerlos sanos, felices, que coman de todo, uno duerme mejor y el otro peor… lo hemos hecho como hemos podido, igual que el resto de los padres.

Gonzalo: Queda muy frívolo decirlo, muy egocentrista, pero seguramente lo peor que tiene ser padre o madre es darte cuenta de que ya no eres el centro de tu universo y que ese centro lo ocupan tus hijos. Te desplazan de tu propia vida pero es una decisión, la de ser padre, que has tomado y que luego se compensa con la parte buena: aprendes mucho con ellos.

E: Ser madre o padre es el mayor acto de generosidad. Ahora comprendo mejor a mis padres, lo que tuvieron que pasar conmigo, con mis hermanos… Le devuelves a la vida lo que a ti te han dado, además, regalando a tus padres unos nietos de los que pueden disfrutar sin tener que educarlos.

G: El problema que tiene esto de tener hijos es que quizás no te das cuenta de todo que te aportan hasta que pasa un tiempo. Cuando tienes hijos muy pequeños a veces tienes las expectativas muy altas y luego no ocurren las cosas como creías. Hasta que no llegan a los 2, 3 o 4 años no dices «qué cosa más bonita estamos construyendo». A veces no es fácil, pero hay que sobrevivir y disfrutar con el día a día aun con las dificultades que la crianza tiene.

E: Nuestra maternidad/paternidad como pediatras tiene algunas peculiaridades. Por ejemplo,  nuestros hijos son los niños a los que menos exploramos cuando se ponen enfermos. En ocasiones he tenido que salir de mi etiqueta de madre y decir «vamos a ver: si este niño no fuera mi hijo y yo lo estuviera viendo en la consulta, ¿qué es lo que haría con él?». Lo que me sale decir es «paracetamol y agua», porque la mayor parte de las veces, tras valorar un niño, es lo que necesitan. Nuestro hijo mayor ha estado ingresado un par de veces (es un niño sano pero ha tenido alguna cosa), pero para tomar la decisión de ir a Urgencias tuve que salir de mi papel. Tienes que saber separar esas dos facetas porque, por nuestro conocimiento, no podemos evitar pensar en lo peor. Cuando estaba embarazada pensaba que lo normal era que no pasara nada pero, a la vez, no podía dejar de pensar en los riesgos que un embarazo conlleva. Tengo mucho más presente la enfermedad en mi vida por mi profesión. Si un día vemos a uno de nuestros hijos pálido se nos pasan tantas cosas por la cabeza… no podemos evitarlo.

¿Cuál es el motivo más frecuente de consulta sobre la salud de los niños que recibís en vuestro trabajo?

G: El motivo de consulta más frecuente, tanto en consulta como en Urgencias, es la fiebre. Cuando un niño comienza a tener fiebre los padres se preocupan mucho, con parte de razón, ya que no saben si detrás de esa fiebre hay un virus que se puede curar solo en un par de días o puede haber una enfermedad grave como una neumonía, una infección de orina o una meningitis. Los padres quieren saber qué hay detrás de la fiebre para actuar lo antes posible. Cuando un adulto va a urgencias para su diagnóstico, es como hacer una foto fija: tiene tres o cuatro síntomas que definen qué enfermedad tiene y se le pone tratamiento). En los niños no es así: quizá porque los padres suelen consultar antes que los adultos o porque la enfermedad evoluciona de otra manera hay que fijarse en más cosas: un niño con fiebre en el primer día de fiebre puede parecer una película de horror  y al día siguiente, quizá, el niño que llegó con fiebre y mocos está pasando un simple catarro.

E: Cuando hablamos sobre la crianza, las principales consultas son sobre alimentación y sueño.

¿Podríais darnos algún consejo para que los padres nos relajemos con el pavor que tenemos a la fiebre? 

E: Lo que hay que hacer es pararse y pensar antes de ver el termómetro a 40º, coger las cosas y salir pitando a Urgencias: no es lo mismo la fiebre (da igual el grado) en un bebé de dos meses que en un niño de año y medio o que en un niño de 6 años: la edad es importante. Por debajo de los tres meses, hay que acudir siempre a urgencias si el bebé tiene fiebre.

En el resto de las edades, la recomendación es observar las primeras 24/48 horas de evolución, excepto si observamos un decaimiento importante del niño. Es normal que estén decaídos durante el pico de fiebre, pero si le damos el antitérmico y empieza a encontrarse mejor se puede considerar que está bien. Si no presenta dificultad respiratoria y está normal nos permite esperar un poquito, porque muchas veces los vemos en las primeras horas de evolución de la fiebre y no sabemos diagnosticar tan pronto. Por supuesto, no es lo mismo la fiebre en un niño que tenga alguna enfermedad o más riesgo de tener una infección grave. Pero en líneas generales, si no hay nada que preocupe y cuando le baja la fiebre el niño está normal, se puede esperar.

G: Es el estado general lo que marca cómo de urgente tiene que ser la demanda al médico, no el grado de temperatura que marca el termómetro. Prefiero mil veces ver a un niño con 40º de fiebre corriendo por la consulta y pidiendo pegatinas porque sé que seguramente ese niño no tiene algo grave, que un niño con 38º de fiebre, que ha respondido bien al antitérmico pero que sigue muy decaído, sin apetito, que no se calma en brazos de sus padres o tiene mal color… son los otros síntomas los que marcan la gravedad de una infeccion en el momento más agudo.

E: Mucha gente tiene miedo al daño cerebral que puede producir la fiebre alta, pero la fiebre no provoca daño neurológico, no te da más posibilidad de convulsión si hay mayor grado de fiebre. El niño que tiene convulsiones febriles es porque tiene mayor sensibilidad individual a tenerlas y las va a tener con 37º o con 40º de fiebre. Si tenemos la mala suerte de que nuestro hijo tiene fiebre con convulsiones, los grados de fiebre dan lo mismo. Las primeras veces los padres se asustan mucho pero, una vez saben cómo es, pueden estar más tranquilos. Estas crisis son benignas, no dan epilepsia y se resuelven, la mayor parte de las veces, con la edad.

¿QUIERES SABER MÁS?

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DOS PEDIATRAS EN CASA, ELENA BLANCO Y GONZALO OÑORO

El bebé ya ha llegado a casa y empieza una etapa maravillosa y estresante a partes iguales. Y es que no hay ninguna madre ni padre que esté preparado para todos los interrogantes que empiezan a surgir con solo mirar a la criatura. Las dudas nos asaltan: ¿cuál es la mejor posición para dormir al bebé?, ¿es necesario bañarlo todos los días?, ¿puedo salir a pasear, aunque haga frío?, ¿qué son esta tos y estos mocos?, ¿qué hago si tiene fiebre?… y un sinfín de preguntas que nos llevan al clásico ¡¡Ahhhhh!! ¡¡Llama al médico!!

No os preocupéis, si vuestro deseo es tener un pediatra en casa, nosotros lo hacemos realidad, ¡y por partida doble! Dos pediatras en casa es la guía de consulta perfecta para salir de dudas sobre los temas de salud más típicos de los niños. Elena y Gonzalo son pediatras y padres, y con sus explicaciones y #pediconsejos recuperaréis la tranquilidad y evitaréis salir corriendo al hospital.

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