rebecca solnit preguntas y recuerdos
(c) Trent Davis Bailey

REBECCA SOLNIT: PREGUNTAS Y RECUERDOS

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La anécdota es bastante reconocida y es, también, la chispa que encendió Los hombres me explican cosas: En 2003, Rebecca Solnit (San Francisco, 1961) acudió a una fiesta con una amiga en la que un hombre comenzó a dar su opinión sobre un libro —que él no había leído— del que ella misma era la autora. Tras esta fiesta, la anécdota procuró grandes risas a Rebecca y su amiga y, más tarde, Solnit escribió sobre este incidente con la intención de que otras mujeres pudieran reconocerse en la misma situación.

Rebecca Solnit es una escritora prolífica y estamos de enhorabuena, porque este comienzo de 2021 nos ha traído la edición de dos libros suyos: La madre de todas las preguntas y Recuerdos de mi inexistencia. Empecemos por La madre de todas las preguntas, quizá la continuación natural de Los hombres me explican cosas. Este conjunto de ensayos habla de violencia contra las mujeres, de cómo se nos silencia fácilmente. Solnit, que nunca se ha casado ni ha tenido hijos, pone en tela de juicio la idea de que la maternidad es la única clave de la identidad femenina.

Muchas son las mujeres y muy pocos los hombres a las que se pregunta, sin cesar, lo impreguntable. ¿Por qué una mujer iba a perderse la experiencia de su vida? Hay cabezas en las que no cabe que la maternidad no sea LA opción para una mujer. Sigue siendo frustrante lidiar con estas preguntas. El no respeto hacia las decisiones de la mujer, en especial sobre esta decisión, solo demuestra que la creencia popular de que la maternidad es lo único que llena a la mujer es mentira y es dañino: cuando llegamos a la maternidad y no pensamos que hemos entrado en el paraíso, nos sentimos engañadas, frustradas, incapaces y malas madres. Nos sentimos culpables. ¿Cuántos hombres se sienten así? Por suerte, cada vez hay más mujeres que se reconocen en otros senderos, no en el sendero único de la maternidad. Cada vez más mujeres van a dejar de aguantar de forma sistemática la violencia de género.

Dice Solnit: «La persona que te hace esa pregunta, ¿por qué no tienes hijos?, no quiere conocerte más profundamente. De hecho, no es una pregunta. Es una acusación. Lo que están diciendo es: te he juzgado y te he encontrado equivocada, rara, insuficientemente femenina.  Lo que es tan enloquecedor es esta suposición de que los niños satisfacen a una mujer, como si nunca hubiéramos visto a una madre infeliz. Lo mismo ocurre con el matrimonio. ¿Adivina qué? Hay matrimonios infelices: incluso vi una película sobre uno, una vez. Estas personas ven el amor como un bien que está ahí para ser recolectado. Es una visión del amor muy aspiracional, incluso capitalista». 

Dividido en dos secciones —Se rompe el silencio y Rompiendo la historia—, Solnit habla de masculinidades tóxicas, habla de la culpa y la vergüenza que sienten las víctimas, habla de ecofeminismo. Aplaudimos especialmente La breve y feliz historia reciente de los chistes de violaciones 80 libros que ninguna mujer debería leer, una acertada réplica a Los 80 libros que todo hombre debe leer publicada por la revista Esquire.

Si La madre de todas las preguntas se escribió en el año 2017 y acaba de llegar, de la mano de Capitán Swing, a nuestras librerías, es 2020 el año en el que Solnit presentó su último libro —sus memorias— titulado Recuerdos de mi inexistencia, primera de las dos obras que Lumen editará en este 2021 (le seguirá Cenicienta liberada, en junio). Recientemente tuve la oportunidad de participar en la rueda de prensa que Rebecca ofreció para atender a los medios hispanohablantes. La presentación corrió a cargo de la editora de Lumen María Fasce que dijo que «si hubiera que enviar a Marte a un exponente del género humano para que les explicara las maravillas, peligros y todo lo que sucede en este mundo, esa enviada especial debería ser Rebecca Solnit».

Corría el año 1981 cuando la joven Rebecca Solnit, de 19 años, se mudó a su primer apartamento en un barrio marginal de San Francisco. Allí pasó los siguientes 25 años, un periodo en el que, como relata en su primera autobiografía, libró sus batallas más feroces para lograr la difícil tarea de construir su identidad y hallar una voz en una sociedad que agrede y silencia a las mujeres: «He escrito sobre violencia contra las mujeres desde 1985 y aunque he escrito mucho, hace unos años empecé a sentir que no había descrito realmente cómo todo esto impacta aunque no seas víctima de las peores cosas que le pueden suceder a una mujer. Todas las mujeres vivimos en un océano de violencia masculina, como los peces viven en el mar. Tiene un impacto tan grande sobre nuestras decisiones, cambia la forma en la que pensamos en nosotras mismas, socava nuestra autoconfianza, la realidad de nuestra propia existencia, nuestra ocasión de participar en la vida social…

La mayor parte de lo que yo había escrito había sido artículos periodísticos y ensayos pero realmente lo que quería hacer era escribir qué suponía para mí, como una mujer joven, vivir en una atmósfera de amenaza constante y darme cuenta de que nadie me decía nada sobre ello, nadie me decía que se estaban violando mis derechos humanos, nadie me decía que esto no debería estar sucediendo. Lo que escuchaba es que tenía que comportarme como los hombres decían, adaptarme al hecho de que los hombres quieren dañar a las mujeres, como si esto fuera algo inevitable, inexorable y no algo que pudiera cambiarse, que debiera cambiarse. En aquellos años, estaba muy traumatizada y quería describir eso que me sucedía. La violencia contra la mujer es una violencia contra tener una voz que, como digo en el libro, no es solamente la capacidad de formular sonidos. La voz supone poder representarte a ti misma, poder participar en la sociedad, establecer límites, poder decir que sí o que no. Si una mujer dice que no, hoy por hoy no significa nada. Si dices «esto ha pasado» y denuncias algo la gente te dice que estás delirando, como sucedió con Alexandria Ocasio-Cortez cuando contó su propia historia. Si la gente impide que te escuchen, socava tu posibilidad de expresarte, no tienes una voz realmente. Entonces empecé a escribir sobre la condición universal de la mujer que es que socaven tu derecho a tener tu propia voz y empecé a ver los factores que rodeaban a esta situación. Esto fue lo que me llevó a escribir este libro».

Aun reconociendo su privilegio —mujer blanca heterosexual—, Solnit no duda en bajar al barro para destapar las estructuras de poder que silencian a las mujeres y a otros colectivos desfavorecidos, para encontrar los porqués de la misoginia. Estas memorias nos son útiles para poder contextualizar a través de su experiencia: por ejemplo, no niega la violencia que sufrieron su madre y hermanos, esboza casos cercanos de acoso, pero decide no exponer con demasiados detalles su «avería».

Rebecca Solnit es una luchadora global y entiende el feminismo como un concepto tan amplio que engloba el ecologismo, el antirracismo y la lucha contra otras desigualdades. A través de su extensa obra, Rebecca nos anima a formar parte de esa revolución feminista que no vendrá desde arriba, de las leyes, sino de la cultura y de nuestras voces. Estas memorias son una interpelación directa a nosotras, las que escribiremos con nuestras manos lo que vemos con nuestros ojos y procesamos con nuestras entrañas. Esa la parte de la historia —tanto social como sentimental—  que tanta falta nos hace.

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LA MADRE DE TODAS LAS PREGUNTAS

Solnit nos ofrece un nuevo e indispensable repertorio de ensayos que analizan diferentes cuestiones como por qué la historia del silencio está indisolublemente ligada a la historia de la mujer, o por qué los niños de cinco años prefieren prescindir de los juguetes rosas, y enumera ochenta libros que ninguna mujer debería leer. También escribe sobre hombres que son feministas y hombres que son violadores, rehuyendo cualquier tipo de pensamiento estereotipado. En esta nueva colección de textos, Solnit continúa su exploración de las relaciones de género actuales con su habitual astucia y humor. La madre de todas las preguntas es un libro importante y alentador desde la perspectiva decididamente feminista de la autora de Los hombres me explican cosas, sobre y para todos los que cuestionan las identidades de género y abogan por un mundo más libre. Sus escritos, cargados de inteligencia y fuerza, hablan del derecho a no responder lo que no queremos, del silencio impuesto a las mujeres durante siglos, de las mujeres que se niegan a ser silenciadas, de las violaciones y la violencia misógina, o incluso de los referentes masculinos en el canon literario occidental, desde una perspectiva de género.

RECUERDOS DE MI INEXISTENCIA

En 1981, una jovencísima Rebecca Solnit se mudaba a su primer apartamento en un barrio marginal de San Francisco. En él pasaría los siguientes veinticinco años, librando feroces batallas para llevar a cabo la difícil tarea de construir su identidad y tomar la palabra en una sociedad que agrede y silencia a las mujeres.
Recuerdos de mi inexistencia, su último libro y su primer memoir, aclamado por la crítica y los lectores en Estados Unidos, marca un hito y «nos da la clave para comprender toda su obra» (The New York Times).

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