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recolocar la mente y el cuerpo

RECOLOCAR LA MENTE Y EL CUERPO, POR MARTA GIMÉNEZ-DASÍ

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Marta Giménez-Dasí
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Llevo un tiempo leyendo y prestando atención a la relación entre la mente y el cuerpo. Me pasa como cuando estás embarazada y solo ves embarazadas. No paro de ver y escuchar cosas que tienen que ver con esto. Como ya dijo Antonio Damasio, el famoso neurocientífico, la separación entre la mente y el cuerpo es un error. Damasio atribuye este error a Descartes en su libro El error de Descartes. No sé si el error será de Descartes, pero está claro que los occidentales vivimos seccionados.

La cabeza va por un lado y el cuerpo va por otro. Me atrevería a decir que a la ciencia en general y a la psicología en particular le da pudor reconocer que tenemos un cuerpo. Casi ninguna corriente psicológica trabaja con el cuerpo. En las clases de psicología que impartimos en las facultades rara vez se habla de él. Las escuelas de psicología clínica que han tratado el cuerpo en conjunción con la mente y sus trastornos tienen mala fama. Son cosas raras, casi charlatanería, no hay evidencia científica. El Ministerio de Sanidad, en su campaña para que los ciudadanos no se dejen engañar por las pseudoterapias, considera que la acupuntura, las técnicas de relajación, la terapia Gestalt, la meditación, el pilates o el yoga no son del todo fiables. Todas ellas hablan del cuerpo y, casualidad, todas necesitan más evidencia científica.

Me hace mucha gracia que incluyan en la lista las técnicas de relajación porque es la única vez que se habla del cuerpo en la facultad y casi la única técnica que te enseñan para aplicar con los pacientes. La relajación progresiva de Jacobson. No hay estudiante de psicología que no haya aprendido cómo hacer una relajación progresiva. Pues ahora parece que no hay evidencia. Otra graciosa es la meditación. No voy a entrar en detalles porque sería muy tedioso listar la cantidad de publicaciones en las revistas más prestigiosas que están encontrando, desde hace ya décadas, evidencia a favor de los cambios cerebrales y psicológicos asociados que provoca la meditación. Los neurocientíficos, psiquiatras y psicólogos más reconocidos hablan ya sin tapujos y sin vergüenza de esta conexión entre la mente y el cuerpo y de sus beneficios terapeúticos —Richard Davidson o Daniel Siegel, por citar solo dos de una larguísima lista—. Sin querer entrar en polémicas ministeriales, que de verdad no es mi objetivo con este artículo, creo sinceramente que la medicina y la psicología necesitan un cambio de paradigma que recoloque a la mente y al cuerpo. Esto significa reconocer que lo que pasa por nuestra mente afecta y modifica nuestro cuerpo y que, a la vez, el cuerpo conoce, expresa y recuerda información psicológica. Solo voy a recoger dos pedazos de la evidencia que he ido recolectando estas últimas semanas para ilustrar esta idea, eso sí, siguiendo los más altos estándares científicos, no sea que se nos acuse de algo. Vamos allá. 

Sandeep Jauhar es uno de los cardiólogos más reconocidos en Estados Unidos. Escribe libros, colabora con The New York Times y se le escucha a menudo en CNN. En una charla TED afirma que nuestra historia emocional se escribe en el corazón, literalmente. El corazón cambia de forma en función de las emociones que sentimos. La felicidad hace que el corazón se ensanche en su parte media. La tristeza y el miedo, cuando son muy intensos, pueden causar lesiones profundas en el corazón. Pueden incluso provocar la muerte. Por eso el corazón se nos parte y nos morimos de pena. Jauhar describe el síndrome del corazón roto o takotsubo. En esta patología se observa cómo el estrés y el dolor pueden debilitar el corazón y cambiar su forma. Los corazones takotsubo se abomban, se redondean y, aunque en unas semanas suelen recuperar su forma original, en el momento más agudo este síndrome puede causar arritmias, insuficiencia cardíaca e incluso la muerte. Este tipo de cambios está asociado a situaciones muy estresantes, como la pérdida de un ser querido o los desastres naturales, pero también a otras más banales como hablar en público o pelearte con tu pareja. 

La segunda evidencia que presento es para mí la guinda del pastel porque tiene que ver con lo que me preocupa y me gusta, que es la promoción del desarrollo sano desde la infancia. El Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard está realizando una intensa labor de divulgación sobre cómo promover el desarrollo sano. Uno de los últimos documentos que han publicado se titula “Conectando el cerebro con el resto del cuerpo: El desarrollo infantil temprano y la salud a lo largo de la vida están profundamente entrelazados”. En este caso, no solo se conecta la experiencia psicológica con el cuerpo, sino que se ligan condiciones de salud y enfermedad a la experiencia psicológica temprana y se afirma que estas primeras experiencias determinan en gran medida la salud de las personas. Para estos expertos los estudios más recientes están mostrando que los sistemas biológicos ligados al desarrollo del cerebro, el corazón, los pulmones, la digestión, el crecimiento y el sistema inmune están interconectados y se van configurando en función de la lectura que hacen del entorno y las señales que se van enviando unos a otros. Esta lectura es psicológica y la configuración se hace recorriendo un camino de una sola dirección. Se construye y se avanza en función de lo anterior. La carga acumulativa que cada uno llevamos va incidiendo en el funcionamiento del cuerpo. Esto explica por qué condiciones de pobreza, estrés social crónico o racismo derivan sistemáticamente en peores condiciones de salud. Enfermedades que se consideran hoy auténticas epidemias, como la obesidad, la diabetes tipo 2, enfermedades autoinmunes, como el asma o la artritis, alteraciones cardiovasculares y algunas enfermedades mentales, como la depresión, están relacionadas con las condiciones psicológicas que se viven en los primeros años de vida. 

Como dice Jauhar al final de su charla, en la última década ha dejado de disminuir la mortalidad cardiovascular. Es como si estuviéramos al límite del progreso técnico, pero todavía hoy la Sociedad Americana de Cardiología no reconoce el estrés emocional como una de las causas de las enfermedades cardiovasculares. Desde mi punto de vista está claro que médicos y psicólogos necesitamos recolocar la mente y el cuerpo. La evidencia actual está indicando que no es que uno influya en el otro, sino que uno y otro son lo mismo. Si entendemos que la lectura psicológica que hacemos de nuestro entorno, sobre todo durante los primeros años de vida, es una parte importante de la llave que configura nuestro ser –y digo de nuestro ser y me refiero a su totalidad– tenemos en la mano al menos un trocito de la llave maestra de la salud. 

 

 

MARTA GIMÉNEZ-DASÍ
Es madre de dos niños y profesora de Psicología del Desarrollo en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. La maternidad y la universidad conjugan su principal interés vital: entender y promover el desarrollo sano en los primeros años de vida. Desde 2009 dirige un equipo de investigación centrado en el estudio del desarrollo emocional infantil. Como resultado de sus trabajos ha publicado los programas Pensando las emociones con atención plena y varios libros sobre desarrollo infantil en la editorial Pirámide, el último de ellos, Desde el principio.

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6 thoughts on “RECOLOCAR LA MENTE Y EL CUERPO, POR MARTA GIMÉNEZ-DASÍ

  1. Qué artículo tan interesante y esperanzador, ¡muchas gracias!. Queda mucho por aprender y complementar, y está claro que la acupuntura, el yoga o la meditación tendrán un mayor peso cada vez en todo el mundo….¡porque funcionan y son muy necesarios!.

  2. Maravilloso artículo y esperanzador también. Es urgente ese cambio de paradigma que comentas para que realmente el mundo de la terapia médica y psicológica pueda funcionar de forma óptima e integral. Ya no sirve la excusa, tan manida en nuestra civilización occidental, de «no está demostrado científicamente». Ahora y cada vez más, la ciencia confirma esa unión indisoluble entre mente y cuerpo, (los separo sólo para entendernos). Y lo más maravilloso de todo ésto es que, así como el mundo mental y emocional es sutil, el cuerpo es tangible y absolutamente objetivo en sus sensaciones, y es una increible herramienta que podemos manejar para poder mejorar todos los aspectos y dimensiones que SOMOS. Gracias Marta!!!

  3. Cada artículo nuevo es mejor que el anterior… Que interesante todo lo que dices Marta, como siempre un placer leerte y deseando seguir haciéndolo… Que bonito lo del corazón, yo estoy convencida y después de leerte que mi querido abuelo murió de pena cuando murió mi abuela, se le «partió el corazón»
    Muchas gracias por tus artículos, son muy gratificantes.
    Un beso enorme.

  4. Gracias! La verdad es que no había pensado que pudiera ser esperanzador (gracias Ana), pero es verdad que el panorama es bueno. Hay cada vez más evidencia y la excusa manida ya no sirve (ya no sirve Mar!). Seguiré indagando y escribiendo sobre el tema.
    Mil gracias por leerme y escribir aquí. Da mucho sentido a este empeño por divulgar.

  5. Gracias María Ángeles! Creo que yo también conozco casos de takotsubo y los he entendido mejor al conocer el síndrome. He pensado un poco estos días en las expresiones relacionadas con el corazón que utilizamos para hablar de las emociones. Me parecen ahora aún más bonitas porque veo todo el sentido. Seguiré indagando. Gracias por leerme, de corazón 😉

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