© Rosa Ramírez Mazaheri

SOFÍA BALBUENA: «EL GENIO ATORMENTADO NO APLICA PARA LA MUJER»

Escrito por:

Hace pocas semanas, confundí dos citas para entrevistar a sendas autoras de la “Era Sabina Urraca” como editora en Caballo de Troya. Pensando que iba a entrevistar a Andrea Fernández Plata por Jarroa, entré en la sala de la editorial y me encontré una cara que no se parecía a la que yo pensaba que era la cara de Andrea. Era la de la argentina Sofía Balbuena (Salto, Buenos Aires, 1984) que, lejos de asustarse, asumió mi error con deportividad, una sonrisa y ganas de charlar. Yo, que pensaba que mi cita con ella era una semana más tarde —la cita con Andrea—, entrevisté a Sofía pidiéndole ayuda para hacer las preguntas correctas, pues, aunque había comenzado la lectura de su brillante Borracha menor (Caballo de Troya, 2024), no había pasado de las primeras páginas. Confesé mi delito y disfrutamos de la conversación, quizá más de lo que esperábamos ambas en un principio.

Sofía es escritora y ha trabajado como librera especializada en literatura latinoamericana en Lata Peinada. Licenciada en Ciencia Política, máster en Literatura Comparada y máster en Creación Literaria, ha publicado ensayos y cuentos en México, Argentina y Estados Unidos y en 2022 recibió la Iowa Arts Fellowship.

Con motivo de las celebraciones asociadas a la Feria del Libro de Madrid, tuve ocasión de coincidir con ella y decirle, ahora sí, lo que me gustó leer Borracha menor sabiendo lo que ahora sabía tras su lectura. Borracha menor es un libro que se divide en dos partes: un ensayo llamado 12 pasos hacia mí y El diario de la beca. Concebido en un principio como un ensayo, para muchos lectores es una novela. «Esa capacidad plástica del libro, que tenga distintas apropiaciones y que se pueda leer como ensayo, novela o algo híbrido me encanta», confiesa Sofía.

¿Cuál es el germen de Borracha Menor?

Hace casi dos años escribí la primera parte, 12 pasos hacia mí, que se publicó en Argentina y en Chile. Estaba leyendo acerca de las escritoras que hablaban y escribían sobre el consumo problemático de alcohol, y una amiga me invitó a escribir una columna sobre este tema. La columna me quedó muy larga y, cuando la leyeron un par de amigas más, pensaron que era más que ese y que merecía otro tratamiento.

¿En qué momento se cruza tu camino con el de Sabina Urraca?

Conocí a Sabina cuando volvía de Iowa y yo estaba llegando, hicimos el mismo programa de escritura. Nunca nos cruzamos allí, pero sí en Madrid. Habíamos hablado un par de veces por cosas de trabajo, la admiro mucho como escritora. Ella leyó 12 pasos hacia mí y me invitó a agrandarlo. En ese momento, inmersa en otros proyectos, no le presté demasiada atención, pero luego comencé a trabajar en una segunda parte, El diario de la beca.

12 pasos hacia mí se estructura en el programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. Ahí hay un conjunto de ciertas experiencias autobiográficas en el que pienso en mi relación con el consumo problemático de alcohol. Sobre todo, pienso en las referencias literarias que podía asociar a esos momentos, cómo pensar la vida a través de la literatura o la literatura a través de la vida con el consumo de alcohol en escritoras mujeres como tema literario. En El diario de la beca, como para hacer un voto de honestidad intelectual y no tocar el recorrido de 12 pasos hacia mí, decidí escribir un diario hacia atrás, por meses, desde enero de 2023 hasta agosto de 2022, que fue cuando viajé a Iowa. Aparte de componer un diario de sobriedad o abstinencia, como excusa narrativa, lo que intentaba era mapear una serie de referencias de autoras que hubieran trabajado en su literatura sobre el consumo problemático de alcohol en lengua española. En el ensayo anterior había trabajado con referencias en lengua inglesa, pero no había hecho el ejercicio de buscar más allá de un libro icónico, Black out, de María Moreno.

Tu libro comienza con el inicio de un viaje, en un avión.

Este libro es una experiencia propia, pero la plasticidad en la literatura te permite inventar o literalizar cosas que no necesariamente pasaron así, se pueden desordenar, contar las cosas de otra manera para armar un arco que justifique la existencia de un libro en ese sentido. Por eso la tapa es un avión: el libro comienza con una frase de un padre diciendo «Sofía, no te vayas a convertir en una alcohólica»; esa Sofía podría ser yo, una mujer que está trasladándose desde Buenos Aires para vivir en Barcelona. La primera parte transcurre entre Barcelona y Madrid, las dos ciudades en las que viví desde 2016 hasta 2022.

El alcoholismo o consumo problemático de alcohol es, quizá, la adicción más tolerada y celebrada.

El consumo de alcohol, sobre todo en España, es un evento social asociada al goce, al festejo, que no necesariamente se da en otras sociedades en donde se consume mucho alcohol. En Estados Unidos, por ejemplo, la relación es muy distinta, muy violenta. En España, por lo menos, el alcoholismo se disfruta. El ideario del alcohólico es el de una persona reventada, que pierde su casa y se refugia en una botella de whisky, una persona disfuncional. En realidad, en el espectro del alcoholismo eso es la excepción a la guerra: hay muchos formas de ser alcohólico. En la mayoría de los casos, consumir alcohol no afecta en la mayoría de los casos a la funcionalidad de la persona y en algunos casos hasta la posibilita aliviando ciertas presiones. Me interesaba mirar dentro de esa grieta.

No me parece ni bien ni mal que la gente sea borracha, pero sí me interesé o me hizo falta pensar en mi propio consumo, y hacerlo a través de la literatura.

¿Qué lecturas despertaron tu interés en este tema y te acompañaron?

La primera parte del libro estuvo motivada por la lectura de Leslie Jamison, La huella de los días: La adicción y sus repercusiones (Anagrama). Otra escritora, Olivia Laing, y su libro The Trip to Echo Spring: Why Writers Drink. Fueron mis dos primeras lecturas, además de María Moreno y su Blackout, la biblia sobre el consumo problemático de alcohol de una mujer argentina, en primera personal.

El alcoholismo siempre se asocia a los hombres.

Hay menos mujeres escribiendo sobre eso, definitivamente. Mi ejercicio personal fue buscar más. En 2022 se publicó en España Otra de Natalia Carrero (Tránsito). Al final del libro hice una lista de las mujeres que encontré y que hablan en primera persona acerca del consumo problemático de alcohol.

Leslie Jamison escribe sobre el estigma de una mujer que bebe que, aparte de la vergüenza de ser alcohólica, ha fallado en su responsabilidad principal que es el cuidado y mantenimiento de una familia. Sigue siendo un gran tabú hablar de ciertas cosas, y a eso se debe que haya menos libros escritos por mujeres en primera persona hablando de su consumo problemático de alcohol.

Raymond Carver tiene un poemario de 300 páginas de las que 250 habla de alcoholismo, hermosísimo todo. Probablemente, tuvo una mujer que le cuidaba a los hijos para que él pudiera crear, al igual que Hemingway. En el caso de las mujeres, los costos del alcoholismo los pagan ellas, no las personas que tienen cerca. El genio atormentado no aplica para la mujer.

¿Es la literatura escrita por mujeres una literatura menor?

Toda literatura es experiencia: en primera o tercera persona, es indistinto. Pienso en Kafka: por una literatura menor, un libro de Félix Guattari y Gilles Deleuze. Kafka, que era judío, escribía en alemán. Hacía una literatura minoritaria en una lengua mayor. La experiencia de la mujer, la primera persona, estas formas híbridas que vamos construyendo y este espacio que se está abriendo en la literatura para ello es, de alguna manera, considerada una literatura menor o se pone en una escala más abajo si se compara con la tercera persona, por ejemplo, de los libros de Auster. Si a eso sumamos la cuestión de los consumos problemáticos de las mujeres, menos serio se considera y más escalones se bajan. Si esa es la consideración que pesa sobre las mujeres hablando sobre su experiencia, yo cada vez quiero hablar más de eso porque me parece lo más relevante. Si ese es el sesgo con el que nos van a leer, si estamos haciendo literatura menor en una lengua mayor, hay que subvertir, sacar la lengua y apropiarnos de esa etiqueta de “menor” de manera que transforme el campo. Las cosas, aun cambiando, no han cambiado del todo. La revolución está haciéndose. En Argentina sigue desapareciendo una mujer cada 26 horas, en México se asesina a una mujer al día… el mundo es un lugar muy hostil para las mujeres, en muchos lugares. En el de la literatura, también. Las desigualdades no han sido erradicadas.

También entiendo tu escritura como una suerte de activismo.

Intento que así sea. Entiendo que mi lugar es “menor”, que hay gente haciendo cosas mucho más urgentes e importantes en el mundo, pero para mí subvertir ciertas lógicas, no usar a los hombres como musas, como ellos nos usaron a nosotras toda la vida, me parece importante. Hablar en primera persona sobre mis problemas, que no quiero esconder, me parece importante. Quiero utilizar esos espacios para defender que el alcoholismo de las mujeres puede ser un tema literario, como es parir, como es ser madre. Merece el mismo espacio. Tenemos que abrir esos espacios.

 

Sofía Balbuena

 

«Sofía, no te vayas a convertir en alcohólica», le dice su padre cuando ella está por dejar Argentina para mudarse a Barcelona. Esa frase se convertirá en una profecía personal.

Sofía Balbuena abre un espacio desde la primera persona para revisar los hábitos y las estructuras que nos empujan hacia determinados consumos. Con la experiencia personal y la propia vida como hilo, reconstruye un mosaico de narrativas alcohólicas escritas por mujeres en busca de un espacio de pertenencia más ancho que el yo.

Si la experiencia de las mujeres es una literatura menor, este libro lo que persigue es llevar esa premisa al límite: exponer todo aquello que puede ser considerado mínimo, chiquito, y darle centralidad, jerarquizarlo y someterlo a la voluntad de la luz.

Escrito por:

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionados

VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

Revista en papel