ALEJANDRA MONTES: “PENSAR LA VIDA ES CUIDARLA Y HAY QUIENES DECIDIMOS CUIDAR SU ORIGEN”

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Alejandra Montes es madre de dos hijas en la tierra y tres en las estrellas, filósofa con postgrado en Filosofía del Derecho, partera (atiende partos domiciliarios y en clínica), doula certificada, consultora en salud femenina y presidenta de la corporación Maternarser (Colombia). Actualmente reside en Coral Springs (Florida), desde donde continúa su labor como partera, doula, formadora y terapeuta. Hace casi 18 años decidió dejar la filosofía universitaria y dedicarse a la investigación en colectivos de parteras internacionales, actualizándose constantemente. Su visión de la partería incluye la de integrar las herramientas de enfermería básica con la medicina de las tradiciones indígenas (como el uso de plantas medicinales) y combinarlas con otras prácticas como la terapia con obsidiana, esencias florales o masaje prenatal. Sus relaciones con distintas comunidades ancestrales le hicieron adoptar una visión holística de los cuidados, fusionando el pensamiento y las prácticas occidentales contemporáneas con la sabiduría de la tradición. 

Hablar con Alejandra es introducirse sin censuras en el camino de la reflexión, la crítica y la investigación de lo materno. Es comprometerse con el estudio  riguroso de sus símbolos y sus estructuras para luego desmontarlo, despojarlo de tópicos y colocarlo en el lugar prioritario que merece: el de los cuidados. Es apasionarse con la arqueología y la historia de la madre, concebir y tratar  la maternidad  desde su dimensión política, económica, filosófica y espiritual, una base desde la que cuestionar las estructuras sociales y nuestro modo de vida. Un viaje que hace temblar los cimientos de lo establecido y que no da nada por sentado. Desde MaMagazine aprovechamos la oportunidad de charlar con ella con motivo de la primera propuesta de formación de Maternarser para España, la de Consultora en Salud Femenina, que dará comienzo a principios del próximo mes de septiembre.

La corporación Maternarser es, además de una casa de doulas, una escuela de pensamiento matríztico que imparte formaciones presenciales y online como la de doula de gestación, parto y postparto. Han celebrado  siete ediciones en los últimos seis años y es de las más extensas y completas a nivel internacional. La formación de Consultora en Salud Femenina que acaba de abrir inscripciones para su versión online en España es ideal para terapeutas, psicólogas, doulas, asesoras de lactancia que quieran ordenar y ampliar el horizonte de su propia consulta y para mujeres que deseen emprender un camino de autoconocimiento en búsqueda de su bienestar y salud. Cuenta como docentes con Alejandra y otras profesionales punteras a nivel internacional en ámbitos como nutrición, terapias y cuidados. Esta formación online y es posible consultar toda la información aquí.

Alejandra en el parto de su hija Aimara

Alejandra, ¿qué hay en ese nexo entre filosofía y maternidad?

Responder esa pregunta pasa por lo inesperado de este encuentro. Cuando me formé en Filosofía, la partería no se asomaba en mi destino y tampoco mi maternidad, aunque si existía el deseo de ser madre. El gran regalo de este vínculo se muestra en esta edad madura en la que logro recoger la cosecha de ambas prácticas: la de la partería siendo madre y la de la filósofa siendo libre de instituciones académicas, ya que soy una filosofa cuyo interés no es hablarle a la academia.

También es importante decir que la rama filosófica que mas estudié e investigué fue la Filósofa existencial y política, al lado de la filosofía griega, eso sí, más a los pre-platónicos y a los filósofos posteriores a Aristóteles. Eso es importante señalarlo porque hoy estoy segura de que esos estudios fueron la base de lo que hoy estoy observando en lo materno —a propósito de esa mención, prefiero en adelante llamarlo así, lo materno, más que la maternidad—.

Y es que en esa distinción de la manera de nombrar es donde se crea ese nexo, ese vínculo que me preguntas de lo materno con la filosofía. La filosofía es, para mí, el arte del pensar pero, ¿sabemos acaso que es pensar? Después de 20 años de partería —estudiándola y ejerciéndola—, después de cientos de partos, después de abrazar el dolor y el placer de cientos de mujeres y de recibir a cientos de bebés; después de este gran privilegio que la vida me ha dado, pensar es, para mí, cuidar. Y existe una acepción etimológica en donde el verbo cuidar tiene su origen en la palabra cogitare, que significa pensar. Cuidar es pensar y la primera experiencia del cuidado, como dijo Martin Heidegger en su texto Ser y Tiempo, es la experiencia materna. Y desde esa comprensión, desde ese vínculo, pensar la vida es cuidarla y hay quienes decidimos cuidar su origen. Ese origen que se da en el vientre de una mujer, en el parto, el amamantamiento, la crianza. Una mujer encarna el pensamiento cuando encarna un bebé y desde allí sus mayores desafíos energéticos, psíquicos, espirituales. Eso de pensar el origen del pensar no se ha reflexionado lo suficiente, pero sobre todo no se ha pensado desde el cuerpo de una mujer. Por eso y muchos más motivos las mujeres vivimos el acontecimiento materno en soledad y no hay prácticas culturales para cuidarlo. Pero eso está cambiando.

Tras veinte años trabajando como partera, ¿crees que es necesaria una revisión de lo materno?

Creo que esa revisión no cabe en la cabeza de una o dos personas, es decir, no es una toma de decisión que parte de la voluntad de nadie. Creo que la revisión del arquetipo de la madre es un movimiento telúrico, sin freno. La Tierra, la Gran Madre, nos está llevando con su dulzura y su firmeza a ver eso nuevamente, porque lo que trae el arquetipo de la madre ya se había visto en el lenguaje del mito. Lo que hasta ahora llevo entendido es que lo materno es una relación que tienes con el mundo, con los otros y contigo misma. Al decir del mundo no hablo de nuestras relaciones humanas solamente, sino las relaciones con todo lo vivo. Lo materno nos pertenece a todos por igual, es esa relación que debe crecer en todos por igual, hombres, mujeres, cualquiera que sea su postura de género, pero también debe ser pensado por quienes tenemos hijos e hijas y los que no. Porque es una relación que nos condiciona. Lo materno es nuestra condición humana.

¿Debemos comenzar a desligar la palabra sacrificio del ámbito maternal?

Sí, totalmente, pero para ello es necesario una revolución más. Porque el sacrificio de la madre no se desliga de este oficio con solo decirlo o proponerlo. Es necesaria una nueva cultura que replantee el concepto de libertad y la sobrevaloración de la individualidad suprema. Debemos construir sociedades matrízticas que sean conscientes de que, a mayor autonomía, mayor interdependencia. Necesitamos recobrar el hecho de que no vienes solo a la vida, tampoco mueres solo, nunca estás solo. Por ende, la maternidad en soledad y en departamentos urbanos de dos habitaciones es un absurdo para el cuidado. Necesitamos también movernos del ego de la madre que infinitamente es grande y soberbio y necesitamos saber que a nuestros hijos también los maternan la vida y los otros. Para eso debemos confiar y allí es donde digo, precisamente, que debemos hacer una revolución más. La que parte desde lo mas hondo de nuestro vientre, desestructurando estos valores de la vida como carencia, soledad y desconfianza que no son otro cosa que los valores que sembró el patriarcado, cuya cosecha ha sido el miedo a la vida y la noción de sacrificio.

¿Cuál era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Sufrió cambios significativos?

Antes de ser madre ya ejercía como partera a tiempo parcial y lo combinaba en ese momento con mi función creativa, como pensadora en proyectos gubernamentales. Ser madre me cambió la vida inclusive antes de que mis hijas nacieran. Para que ellas encarnaran tuve que hacer un gran viaje hacia mi interior para poder estar en gracia. Y ese viaje permeó todo en mí. Ese viaje y el encuentro con mis hijas me terminaron de encarnar en esta vida, me permitieron asumirla, vivirla sin miedo, desde el compromiso con el amor y la ordenanza de la herencia que les quiero dejar, que no es otra cosa que una inspiración, un canto de vida para que ellas lo sigan cantando.

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

No puedo hablar en esos binarios. Ya no. Creo que eso no nos permite abrirnos a otras posibilidades del pensar. La maternidad no tiene mejor ni peor: tiene aprendizajes. Para mí es una gran maestría de orden espiritual. De los más significativos aprendizajes, la maternidad te lleva a vivir la muerte de una manera cotidiana, silenciosa pero siempre presente. Si, así es ¿Cuál es el mayor miedo cuando eres madre o padre? El de que tus criaturas mueran o que mueras de manera prematura dejándolas huérfanas. Detrás de eso, que parece un sentir ciego común a todos, hay un camino vasto, fértil, que debe ser —otra vez— pensado, cuidado, hablado, visibilizado. Porque no es solo un miedo del inconsciente cultural: es una puerta de entrada a la experiencia espiritual de la maternidad. Aquellos que han vivido la muerte de sus descendientes o la muerte de sus padres de manera prematura, lo saben en silencio o lo han vivido desde una perspectiva psicologizante, por así decirlo. Y esta puerta es una puerta espiritual, inclusive mística, pues no es solo psicológica. Espero poder dejar la idea allí, porque esto es algo muy rico de hablar, muy extenso y aún funciona como tabú. Pero ese es el mayor aprendizaje que, de manera silenciosa, cambia nuestras vidas, nuestros cuerpos, nuestros gestos, nuestra mirada.

¿Cuál es la huella de tus hijas en tu trabajo?

Más que huellas, son pura inmanencia. La huella es la señal de algo cuando ya algo se ha ido. Pero ellas no son huella, son inmanencia. Son parte de mi aliento, de mi mirada, de mi sentir, de mi camino. Ellas son conmigo y yo con ellas, es una manera nueva y colectiva de caminar… no me entiendo sin ellas y ellas no son sin mí, aunque yo me muera. En mi trabajo como partera y filosofa, son el impulso de mis palabras, de mis manos, son también la encarnación de la palabra maternidad para hablar con otras mujeres, para poder sentir con otras, para poder pensar lo materno, son el pretexto, el fin y también son risa, gozo, juego de la vida.

Alejandra en una formación en Ecuador

¿A quién va dirigida y qué nos puede aportar como mujeres la formación de Consultora en Salud femenina que por primera vez propones en España? 

La Consultora en Salud Femenina, así como todas las formaciones que planteamos en la corporación Maternarser, están diseñadas para levantar oficios femeninos que construyan pensamiento materno. La Consultora en Salud Femenina entrega una metodología que se llama “ruta de consciencia”, construida para que las mujeres se hagan cargo de su salud desde la construcción y revisión del concepto que ellas tienen de sí mismas. Esta formación hace parte de los movimientos que estamos cocinando para esa revolución que mencioné, en donde lo matríztico no es un ejercicio literario sino que es una siembra colectiva en donde el pesarnos, el cuidarnos, el hacernos cargo de nosotras mismas es, simplemente, lo que hay que hacer y esto lo hemos concebido nosotras como ruta de consciencia. Es una formación contundente, lo decimos todas las que lo hemos vivido. Nos permite no seguir escondiéndonos en nuestros sistemas de creencias o en nuestras mentiras sociales, familiares, individuales. Esa metodología la encarnamos a lo largo de todo el tiempo que estamos juntas por 120 horas de trabajo y la propuesta es que esa mujer que la transitó, la comparta con otras en este nuevo oficio que quisimos llamar Consultora en Salud Femenina.

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VICTORIA GABALDÓN

“Mi experiencia se remonta a los años 80, cuando mis padres adivinaron que las letras y yo teníamos buena química y me apuntaron a un curso de mecanografía. Más tarde, estudié Periodismo y seguí escribiendo. Trabajé en una discográfica y seguí escribiendo. Trabajé en una agencia de marketing y seguí escribiendo. Trabajé en varias revistas y grupos editoriales, en eventos y publicidad, y seguí escribiendo. Bajo pseudónimo, pero seguí escribiendo. Soy madre de dos criaturas, Darío y Julieta. Y sigo escribiendo. En un año y medio online, al frente de MaMagazine, he escrito más de 400 artículos, he hecho más de 200 entrevistas y sigo sumando. En esta aventura no estoy sola: me acompañan poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad”.

Escritora, actriz y madre. Forma parte del grupo de arte sonoro OVERture junto al músico y compositor José Pablo Polo. Ha sido recientemente galardonada con el XXI Premio Nicolás del Hierro de Poesía y sus poemas aparecen en diversas publicaciones con frecuencia. Esperamos su primer poemario en 2021.

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