Hay novelas que se escriben con el cuerpo. Notas desde el interior de la ballena (Lumen, 2025) es una de ellas. En este libro íntimo y fragmentario, Ave Barrera (Guadalajara, 1980) se sumerge en la oscuridad del duelo materno y emerge con una historia donde la memoria, el deseo, el cuerpo y la palabra laten con fuerza. Escritora y editora, con su primera novela, titulada Puertas demasiado pequeñas (Alianza, 2016), obtuvo el premio Sergio Galindo y se encuentra traducida al inglés como The Forgery (Charco Press, 2022). Su novela Restauración obtuvo el Premio Lipp en 2018 y fue publicada en España por Editorial Contraseña. Ha publicado cuentos y ensayos en diversas antologías y medios electrónicos. Desde 2019 coordina la Colección Vindictas, de la UNAM. Barrera es también una lectora voraz y una pensadora sensible que, en esta obra, escucha las voces de otras mujeres para narrar la complejidad del vínculo madre-hija. A medio camino entre el ensayo poético y la narrativa autobiográfica, Notas desde el interior de la ballena traza un mapa del duelo y la hijitud, iluminando las sombras heredadas y las grietas por las que se filtra el deseo de escribir, de vivir, de maternar(se). Hablamos con ella sobre el poder simbólico de la ballena, la maternidad no idealizada, los linajes femeninos y el gesto radical de escribirse desde el interior del abismo.
¿Qué fue primero: el duelo o la imagen de la ballena?
La imagen de la ballena me acompaña desde niña, cuando me contaron por primera vez la historia de Jonás. Recuerdo lo increíble que resultaba imaginar ser devorado por un ser marino inmenso y habitar su interior oscuro. Comencé a escribir esta historia como una novela de aventuras por el mar de California en busca de ballenas y de ahí comenzó a surgir y a cobrar cada vez más relevancia el tema del duelo materno, así que supongo que fue primero la ballena; cuando me di cuenta, ya me había devorado y no quedó más remedio que escribir para cruzar del otro lado del abismo.
¿Qué detonó la necesidad de escribir sobre la relación madre-hija desde un lugar tan íntimo?
Me gusta pensar que cada novela, cada texto, pide ser escrito de cierta forma y a las personas que escribimos nos corresponde escuchar y responder a ese llamado. Podría decir que Notas desde el interior de la ballena pidió ser escrita así, en ese momento y de esa forma, que no había para mí un modo distinto de abordarla, más que a manera de notas, en una estructura fragmentaria, acompañada de las voces de otras autoras que abordan el tema, en una deriva por la oscuridad de la memoria que al final conduce a un lugar luminoso.
¿Qué sucede con las relaciones madre-hija? ¿Por qué este es el vínculo más complejo de todos?
Todos los vínculos familiares son complejos, pero nuestra madre es aquello que nos une a la vida; derivamos de su cuerpo, en las primeras etapas de nuestra vida nos une a ella un amor absoluto, una necesidad desesperada por subsistir. Sin embargo, al ir creciendo, al ir convirtiéndonos en persona, es necesario separarnos de esa raíz para construir nuestra propia identidad y esa separación puede llegar a generar tensiones y conflictos. En el caso particular de las hijas, se añade la complejidad de la pertenencia a un linaje femenino más extenso que determina nuestra forma de construir esa identidad como mujeres, y que es constantemente puesta en conflicto con el sistema patriarcal en el que nos encontramos inmersas.
Memoria, cuerpo, escritura, duelo… son elementos que confluyen en Notas desde el interior de la ballena. ¿Hay alguno que se haya impuesto a otro con más fuerza durante el proceso de escritura?
Todos esos elementos estuvieron muy presentes durante la escritura de la novela, interactuando, alternándose de manera constante, y cada uno fue fundamental. La memoria es quizá el hilo constante entre los elementos que confluyen en la novela, pero esa memoria estaba vinculada al cuerpo, a la experiencia sensorial y corpórea de la hijitud, del crecimiento, del duelo, de la escritura, de la transformación.
Hablas de una maternidad no idealizada, en ocasiones asfixiante y, en otras, ausente. ¿Ha cambiado tu mirada sobre la maternidad durante o después de la escritura de este libro?
Creo que se ha expandido. Escribir esta novela me permitió darme cuenta de que la figura materna es mucho más compleja de lo que suponemos, que detrás de ella se encuentran mujeres singulares, únicas; cada una ejerce su manera de ser persona y ser madre de forma particular y valiosa. Eso abre lugar para todos los matices, luminosos, oscuros o ambivalentes.
¿Qué autoras o libros te han acompañado en la escritura?
Fueron muchísimos los libros escritos por autoras que me acompañaron durante la escritura de la novela y cuya lectura planteó los cuestionamientos que fueron dando forma a estas notas; algunas de las voces de esas autoras están presentes en el libro a modo de epígrafes o guiños, como María Malusardi, Cristina Rivera Garza, Nelly Campobello, Rebecca Solnit, Terry Tempest Williams, Vivian Gornick o Annie Ernaux. Sin embargo, fueron muchas más las voces que acompañaron la escritura de la novela, especialmente las de escritoras cercanas, amigas con las que pensamos, conversamos, escribimos y nos cuidamos.
¿Escribir sobre la madre es, también, escribir sobre el propio cuerpo? ¿Es, también, hacerlo sobre el deseo?
Me siento muy cercana a las ideas de María Galindo, con su feminismo intuitivo, ese que no nace de los libros ni de la academia o de la universidad, sino de la vida, de la ruptura con los mandatos que oprimieron a nuestras madres, que podemos leer en el cuerpo de nuestras madres y en nuestro propio cuerpo. En ese sentido, creo que escribir sobre el vínculo con nuestra madre es una forma muy íntima y genuina de escribirnos a nosotras mismas. Escribir sobre ese vínculo reconstruye nuestra conexión con la vida, y es ahí donde se encuentra la compulsión vital, la raíz del deseo.

La protagonista de esta novela regresa a casa después de mucho tiempo y descubre que su madre ya no volvió en sí tras una cirugía. Ante la imposibilidad de una reconciliación, debe confrontar consigo misma los silencios que se tejieron entre ambas y restaurar por medio de la escritura el vínculo deteriorado por sus ausencias.
Este relato íntimo y conmovedor analiza con profundidad la compleja relación de una hija con su madre, el amor, los desencuentros y las tensiones que desbordan el lenguaje. Un auténtico viaje al interior de la ballena mítica que, como en el relato de Jonás, devora a la protagonista en su huida para llevarla a los abismos de la muerte, el duelo y el desasosiego, donde se pone de manifiesto que en ocasiones es necesario desobedecer los mandatos para elegir un camino distinto al establecido.







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