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(c) Inés Garp

CREAR Y CRIAR: ISABEL DE OLANO

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Hoy queremos acercarte la obra y testimonio de la ilustradora, diseñadora y arquitecta de interiores Isabel de Olano, pacense, residente en Madrid y madre de una niña y un bebé. Isabel  estableció su estudio en la céntrica y cosmopolita calle Pez.

Tuve la suerte de compartir aula con ella. Solo la puedo recordar con una sonrisa. Siempre alegre, dispuesta, emprendedora, súper súper curiosa, humilde en lo que hacía e hiper creativa, sin miedo ninguno a experimentar con toda técnica que nos pusieran delante las profesoras.

Isabel estudió Arquitectura de Interiores y, durante 10 años, estuvo trabajando en estudios de arquitectura realizando proyectos, presentaciones y maquetas, mientras compaginaba su trabajo con los estudios de ilustración en la Escuela Arte10. Cuenta Isabel que «el dibujo siempre ha sido parte fundamental de mi trabajo para ordenar ideas, plasmar y representar conceptos. El contenido debía ser funcional, atractivo y responder a las necesidades del cliente. Combinado con la ilustración, me ha permitido utilizar de una manera estratégica la estructura, composición, trazos, formas y color para guiar mediante un hilo narrativo al espectador y así transmitirle la idea de una manera funcional, estética y emocional y generar un impacto en él».

Ha realizado creativos y dinámicos trabajos para importantes empresas, marcas y proyectos. Construye su arte a través de la ilustración, el papel y la animación. Tiene una destreza envidiable con el cúter, el papel y los colores y una manera preciosa de simplificar grandes conceptos a través de sus dibujos. A esta disciplina se le denomina «visual thinking» y, desde luego, Elena puede presumir de ser una experta en la materia: «A veces, me dicen que dibujo muy rápido, sobre todo en los visual thinking, y me preguntan por qué. Mi respuesta siempre es igual de insulsa: «no sé». Realmente hay mucho trabajo detrás. Me documento e intento prever la información que pueda salir durante estos eventos. Pero sobre todo, practico mucho».

Con ella, conversamos para saber cómo dialogan su faceta artística y su maternidad.

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MI TRABAJO ANTES Y DESPUÉS DE SER MADRE

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? No sé si fue meditado o no el cambio. Alquilé mi estudio cuando me quedé embarazada y aún no lo sabía. La mejor decisión, porque si hubiese sido al revés no me hubiera arriesgado. Entonces, trabajaba en un estudio de arquitectura desde hacía años, con un mismo horario y una misma rutina. Lo compaginaba con mis primeros trabajos de ilustración. Cuando nació el bebé me di cuenta que requería mucha más atención de la que imaginaba. Estuve cuidando al bebé y trabajando pero me resultaba complicado seguir el ritmo y la concentración. Dejé la arquitectura de interiores y cuando el bebé cumplió 7 meses entró a la escuela infantil y empecé a apostar por la ilustración. De manera lenta, pero con un objetivo. Mi tiempo era reducido, tenía que aprovechar las horas de la escuela, así que tenía que tomar decisiones rápido. Escribir mails, preparar presupuestos, entregar bocetos, artes finales. Fui optimizando todos los procesos. Ya no les daba tantas vueltas. Ya no dibujaba mil versiones, sino que elegía la mejor idea e iba a muerte con ella. Gané mucha confianza. Y eso hizo que siguiera optimizando más aún mi proceso creativo.

Mi prioridad era mi bebé. El resto podía esperar. Me di cuenta que el tramo que hay de un proyecto bien hecho a perfecto es muy largo, poco valorado y no se aprecia.

LO MEJOR Y LO PEOR DE MI MATERNIDAD, SIENDO ARTISTA

Lo mejor es la escala de valores. La prioridad son mis hijos así que desdramatizo muchos aspectos profesionales. Valoro la necesidad de organización y cómo te vuelves más productiva porque no hay otra manera. Y cómo todo esto hace que ganes en confianza y seguridad.

Lo peor es la falta de tiempo para experimentar, para seguir nutriéndome creativamente, ya sea en forma de exposiciones, talleres, o simplemente dejarse llevar con los materiales, dibujar por dibujar y crear por crear.

LA HUELLA DE MIS HIJOS EN MI TRABAJO

Siempre aparecen en mis dibujos. Les he dibujado tanto que ya tengo su forma interiorizada. He vuelto a valorar el color y he incorporado una paleta más colorida, olvidando la rigidez del blanco y negro, la seguridad de lo que se consideraba una paleta de colores elegantes y me he dejado llevar por ilustraciones más flexibles, más dinámicas, más infantiles, más coloridas… y ver que siguen funcionando en trabajos «serios» de empresas «serias» me llena de satisfacción.

¿EXISTE LA CONCILIACIÓN ENTRE LA ARTISTA Y LA MADRE?

Me encantaría dar un discurso feminista pero veo que la conciliación no existe. Uno de los dos tendrá que ser el que esté ahí para cuidarles, recogerles, prepararles la merienda, llevarles al médico… Me duele reconocerlo pero es lo que vivo y lo que veo. Uno es siempre el que pringa y cede. Y casi siempre son las madres.

Ya, encima, conciliarlo con la Artista me parece admirable. Y cuando lo veo en otras les hago la ola. Yo intento hacerlo de la mejor manera pero la Artista aparece cuando tengo tiempo para ello. Y a veces construyo con mi hija una casa con cartones, la decoramos y pintamos y de repente veo que la Artista ha probado una cosa nueva y me alegro porque sé que aún está dentro de mí pero solo es cuestión de tiempo.

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