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JOLY NAVARRO: DE DÍA, MADRID NO SE LLAMA MADRID: SE LLAMA «ABUELAND»

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Poco hablamos de las abuelas y abuelos en tiempos de crisis. Pocos honores rendimos a esas mujeres y hombres que sufrieron guerras, posguerras, dictaduras, divisiones, hambres y crueldades. Poco hablamos de lo exiguo de sus pensiones. Poco hablamos de cómo una generación de pensionistas ha salvado el culo en demasiadas ocasiones a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Porque, durante la crisis que llevamos arrastrando más de diez años, muchas familias con todos sus miembros en paro comieron gracias a las pensiones de los abuelos. Una vez superado ese trance, convertimos a las abuelas y abuelos en los cuidadores casi a tiempo total de nuestras criaturas. Necesitamos tirar de ellos para que nuestros precarios nos permitieran llegar a final de mes, ahorrándonos una cuidadora y depositando los cuidados de nuestras criaturas en sus ajadas manos. Por no hablar del desahucio que han sufrido muchos de ellos en los inicios de la pandemia. Mejor no abramos ese melón ahora, que aquí lo que queremos es honrar.

Inmersas, además, como estamos en un proyecto de crowdfunding para recaudar fondos que nos permitan que MaMagazine se convierta en una revista en papel, estamos muy atentas a iniciativas de este tipo. Así descubrimos Abueland, un libro que, desde la sátira y un enfoque de género, retratan situaciones cotidianas que tienen que ver con la crianza, la conciliación y los cuidados, poniendo el foco en el rol poco reconocido de las personas mayores.

Ya han conseguido recaudar su objetivo mínimo en dicha plataforma de financiación colectiva y ahora se dirigen hacia el óptimo. Nosotras ya lo hemos apoyado y os invitamos a hacerlo. Mientras tanto, hablamos con su creadora, Joly Navarro, (Illescas, 1983) sobre su maternidad, su proyecto y los cuidados.

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Sufrió cambios significativos?

Durante más de 10 años y antes de quedarme embarazada de mi primer hijo trabajé en diversas ONG desde el ámbito de la Educación y la Comunicación para el Desarrollo. Siempre digo que fue aquí donde aprendí y teoricé acerca de los cuidados. Y fue durante mi primera maternidad donde digerí lo que implicaban. 

En el primer embarazo conecté con una necesidad grande de dibujar. De contar lo que me pasaba, lo que imaginaba a acerca de ser madre, lo que veía en mi entorno y comenzaba a distorsionarse.  He compartido con más mujeres esta necesidad que surge durante el embarazo y que tiene que ver con el desarrollo de la creatividad. Tiene sentido que pase en un momento de máxima creación como es la vida.  A esta necesidad se unió la dificultad que sentía para criar como quería. Despacio, con presencia y siendo consciente. Así que decidí dejar el trabajo y comenzar a explorar otras fórmulas.

La ilustración se fue imponiendo de una manera muy orgánica y muy autodidacta también. Pensar en estudiar con dos hijos tan pequeños era y  sigue siendo una tarea complicada. Las formaciones no suelen estar pensadas con un enfoque de género que facilite la conciliación.

Así que sí, mi trabajo sufrió cambios significativos. Cambié la palabra por la ilustración. Aunque eso sí, sigo muy ligada al mundo social. 

¿Cuál es la huella de tus hijos en tu trabajo?

Siendo honesta diré, que hasta hace poco me reconocía más en la dificultad y en la queja por lo que suponía tener dos hijos, ser madre en esta sociedad y querer abrirse en un nuevo camino laboral.  Hoy me reconozco en la oportunidad de compartir mi vida con ellos y valoro su huella en mi transición. 

Es difícil saber qué hubiera pasado de no haber sido madre. Si trabajaría como ilustradora o mantendría mi anterior trabajo. Pero de haber dado el salto, si sé que hubiera sido distinto y seguramente Abueland no existiría.  Como dice Jazmina Barrera, escritora mexicana y autora del necesario libro La línea nigra,  existen otras narrativas en el arte que tienen que ver con una estructura fragmentaria, porque es el ritmo de la maternidad.

Pues esto es. Les reconozco en el ritmo intenso y diferente de mi día a día y valoro el ritmazo que me metió la maternidad para descubrir y apostar por otra de mis pasiones en la vida: la ilustración. 

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

Lo mejor y lo peor son las dos caras de una misma moneda. La intensidad del amor y los miedos asociados.

¿Cuál es el germen y el objetivo de Abueland?

Los gérmenes son varios y lo bonito ha sido verlos confluir.  Por un lado, la maternidad me conectó con todas las mujeres que en la historia han cuidado y siguen cuidando. Me sentí parte, acompañada. El sentimiento de sororidad y agradecimiento se exponenció y quise contribuir desde la ilustración a la reflexión sobre la crisis de los cuidados.

Otro germen fue lo aprendido en mi trayectoria profesional y la digestión que hice de ello durante el cuidado de mis hijos. Ahí entendí y sigo entiendo el valor de cada una de las tareas de cuidados y la importancia de hablar sobre ellas. 

El germen detonante que me lanzó a dibujar la primera viñeta fue uno de los primeros paseos por la ciudad durante mi baja maternal. De 9:00 a 18:00 de la tarde constaté que la ciudad no se llamaba Madrid. Se llamaba Abueland. Eran ellas y ellos quienes estaban cuidando a nuestras criaturas en los parques, en los centros de salud, en las extraescolares. Quienes se quedaban cuando el niño o la niña enfermaba o incluso quienes cubrían toda una jornada laboral cuidando. 

Abueland nace, entonces, con varias intenciones:  visibilizar y reconocer el papel que hoy día tienen las abuelas y los abuelos en la crianza y cómo son facilitadores de nuestra conciliación laboral y personal. Reflexionar y hacer crítica, desde la ilustración y la sátira, sobre la transferencia generacional de los cuidados. Favorecer los cuidados y los autocuidados de las personas mayores. Y finalmente documentar los modelos actuales de crianza en contraposición con los modelos predominantes de antes. 

¿Qué opinión te merece el poco valor que otorgamos a los cuidados?

No puedo evitar sentir tristeza e indignación cuando las tareas de cuidados son menospreciadas, invisibilizadas o no reconocidas. Cuando muchas de  las personas que se dedican a los cuidados se encuentran en una situación precaria. Cuando tener hijos/as y cuidarles es un factor de riesgo para caer en la pobreza.  Como dice Amaia Pérez Orozco, economista feminista “qué difícil traer la vida al centro de la economía, cuando la teoría económica hegemónica está a otras cosas tan distintas, cuando las páginas de economía de los periódicos hablan tan poco de vida, cuando en la lista de prioridades de los grandes popes la vida de la gente es una nota a final de documento.”

¿Qué papel han jugado los abuelos de tus niños en su crianza?

Mi madre y mi padre son su raíz más profunda. Son su arraigo. Son la mano con arrugas que les serena. Son la alegría y los nervios de un encuentro. El juego y la escucha horizontal. Son su referente. El otro lado del teléfono a quien contar lo que ha sucedido en el cole.  No vivimos en la misma ciudad pero sí cerca, así que se ven con frecuencia. 

Tanto mi madre como mi padre tienen una vida muy activa y están muy implicados en la acción social de su localidad. Cuando mis hijos están con ellos les incorporan en sus actividades de una forma muy natural y me encanta que desde lo cotidiano ellos estén normalizando un activismo necesario.

Procuro no sobrecargar en el día a día ya que admiro sus responsabilidades y en ningún caso desearía que se convirtieran en soporte diario de nuestros cuidados. Eso sí, sé que siempre están ahí y mis hijos también lo saben.  

¿Por qué elegiste proyectar este libro desde la financiación colectiva?

Abueland es un proyecto que pretende contribuir al diálogo sobre la dificultad para conciliar el trabajo y la vida.  En este sentido, Abueland va más allá del libro y mi intención ha sido siempre la de socializar el proyecto y llegar a un amplio abanico de personas para favorecer el cambio de la percepción acerca de los cuidados. 

Por otro lado, me gusta la idea de consumir de una manera más consciente. Goteo ofrece la posibilidad de informarte con transparencia acerca de los costes de producción y con profundidad acerca del proceso creativo y de sus creadoras.  A la vez, se forma una comunidad de personas que pueden intercambiar sensaciones y con las que generas vínculo más allá del producto. Además las personas que cofinancian el proyecto pueden aportar ideas y sentirse parte. O eso se procura. De alguna manera se humaniza la compra.

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ABUELAND, JOLY NAVARRO

Desde la sátira y un enfoque de género, las viñetas de Abueland recogidas en este libro, retratan situaciones cotidianas que tienen que ver con la crianza, la conciliación y los cuidados, poniendo el foco en el rol poco reconocido de las personas mayores. Abueland ha contribuido a visibilizar, documentar, reconocer y socializar el papel que hoy día tienen las abuelas y los abuelos en el cuidado de la infancia y desde ahí ha provocado la reflexión y generado diálogo social.

Las viñetas de Abueland comenzaron a publicarse en redes hace 3 años. Desde entonces han conformado una exposición con audioguía que circula, de forma gratuita, por distintos espacios de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, fundaciones culturales y espacios educativos. En estos años Abueland ha ido generando contenido desde un lenguaje fresco, atractivo y diferente y lo ha puesto al servicio de distintas instituciones para contribuir en la visibilización de esta realidad.

Abueland, el libro, recopila estas viñetas en un retrato impreso del momento social que atravesamos, desde una perspectiva feminista. En sus páginas podrás encontrar los mejores momentos de Abueland y adentrarte en la tierra en la que las abuelas y los abuelos son los protagonistas.

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