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(c) Manuela Franjou

MANUELA FRANJOU, POESÍA VISUAL

Bienestar La realidad Maternidad Maternidad y creación Para ver

Hacer fotografías bonitas es algo que, con los súper camarones dobles, triples o cuádruples de los móviles que llevamos encima parece bastante asequible. No lo parece: lo es. Al alcance de nuestra mano está conseguir una imagen con una resolución más que grande, paisajes difuminados, perspectivas originales y correcta saturación de los colores.

Lo que caracteriza a muchas de las fotógrafas (y madres) que conozco es que ellas no se limitan a hacer, simplemente, fotografías. No se limitan a captar un momento, no: ellas captan miradas, emociones, contextos y relatos. Hay quien escribe poesía con los dedos de las manos y también hay quien la retrata. Por eso, Manuela Franjou no es solamente fotógrafa: es poeta visual.

Manuela se ha especializado en fotografía de familia y embarazo pero también podrás ver su obra en producciones de moda con bastante asiduidad. Sea cual sea el motivo que lleve a Manuela a empuñar la cámara, el modus operandi será siempre el mismo: “Trato mis imágenes de la misma manera, me gusta que cuenten una historia, que la luz y el color entren en armonía con ello. El amor es mi fuente, es por lo que me muevo y me inspiro, lo que me hace buscar, profundizar,  la luz mi inspiración, lo que me permite disfrutar de la belleza que me rodea, de lo que creamos,  de lo que amamos”.

Desde luego, Manuela tiene sus mejores modelos: sus hijos Zoe (14 años), Dante (11 años), Kala (5 años) y Cyan (20 meses). Hemos hablado con ella para saber cuál es su forma de trabajar, cuál es la influencia de sus hijos en su trabajo y de qué manera se relacionan su maternidad y su actividad como creadora. Todas las fotografías que ilustran esta entrevista, por supuesto, son suyas. No podemos sino recomendarte que sigas su trabajo a través de sus redes y su web. No es, ni más ni menos, que poesía pura.

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LO MEJOR Y LO PEOR DE LA MATERNIDAD

Lo mejor de la maternidad es, sin duda, el amor incondicional que siento por ellos, el poder que me da ese amor para enfrentarme a todos los baches que la vida me ponga delante. Es también una gran oportunidad para crecer y ser mejor persona. Es darme cuenta de mis sombras y trabajar en ellas, para hacer que sus vidas sean más libres, más sencillas.

¿Lo peor? Pues quizás el despertar no es tan sencillo: duele darte cuenta de los vacíos que has sufrido, de las necesidades no cubiertas, de no haber sentido ese amor incondicional.

MI TRABAJO ANTES Y DESPUÉS DE MI MATERNIDAD

Cuando tuve a Zoe, había acabado la carrera pero aún no sabía cuál era mi vocación (o eso esperaba que llegara). Trabajaba haciendo vídeos, webs, planos en 3D.

Al nacer Zoe no quise separarme de ella, decidimos que no iría a la guardería, ni al colegio. Para mí fue un gran aprendizaje, leí todo lo relacionado con la educación libre, alternativa, homeschooling, unschooling… También aprendí mucho sobre alimentación y sobre medicina alternativa. Leí mucho, mucho: artículos, libros, sobre psicología emocional, los libros de Alice miller, entre tantos otros…

LA HUELLA DE MIS HIJOS EN MI TRABAJO

Es, sin duda, lo que representan para mí: la pasión, el amor, la entrega y, sobre todo, expresar la libertad y la belleza del ser en su totalidad. La conexión que tenemos con los que amamos, lo que nos rodea y nuestra naturaleza como ser viviente de este planeta.

Hemos decidido dejarlos crecer libres y felices. Me apasiona verlos crecer, desarrollarse, entusiasmarse, apasionarse, amar, rabiar, sentirse plenos de vida. Y eso es lo que quiero mostrar con mi trabajo: la belleza de la vida.

EL GERMEN DE UNA PASIÓN

Tengo interés por la fotografía desde muy joven, pero no fue algo que llamara mucho la atención como estudios formales en casa. Así que lo dejé aparcado. Estudié idseño de Interiores y, más tarde, hice un Master en Artes Digitales. Me compre mi primera réflex, una básica, cuando Zoe tenía pocos meses. Y seguí formaciones más serias hace unos 3 años.

EL CAMBIO EN LA MANERA DE MIRAR

La verdad es que empecé a hacer fotos con y por ellos, así que he ido creciendo y aprendiendo a la vez que ellos. Me encanta ver sus reacciones, sus relaciones, sus emociones. Me gusta ser partícipe de lo que ocurre y no adornarlo demasiado. Los niños son artistas, poetas, actores de por sí, solo y dan más de lo que espero si los dejo vivir el momento a su manera.

UNA CURIOSIDAD...

Muchas veces me presento con uno o más de mis hijos en las sesiones de trabajo. Ellos están acostumbrados a ir a cualquier lado conmigo. Siempre me los llevo a todas partes.

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