© Danilo Moroni & Juan Carlos Toledo

MARÍA FOLGUERA: MATERNIDAD, CREACIÓN Y PICASSO

Escrito por:

Conocí a la autora, directora de escena y dramaturga María Folguera (Madrid, 1984) tras asistir a la representación de Safo, obra que cocreó junto a otras dos mujeres artistas: Marta Pazos y Christina Rosenvinge, el pasado mes de octubre en Madrid. Fui una de las afortunadas en disfrutar de una velada de cócteles y conversaciones en torno a la figura y relevancia de la poeta. Los caminos de Safo nos han vuelto a juntar en varias ocasiones, todas relacionadas con la creación a manos de las mujeres, todas relacionadas con el arte de sublimar y dar un sentido artístico a nuestras vivencias, aprendizajes, deseos y pasiones.

María, que dirige el Teatro Circo Price desde 2018, acaba de estrenar en su casa Picasso (rey, monstruo y payaso) junto a la compañía Rhum & Cía.: «Admiro a Rhum y Cía. desde que vi su primer espectáculo en Barcelona, y no solo soy una entusiasta que conoce de memoria sus frases y gags más celebrados, sino que como directora del Teatro Circo Price de Madrid he podido invitarlos a formar parte de la programación con tres creaciones anteriores. Esta vez, además, contaremos con la dirección de escena de Joan Arqué, magnífico payaso carablanca, actor y creador, perfecto para la misión. Es para mí un honor formar parte de esta aventura que respira amor por el circo, por el clown y por las hermosas obras de arte que dejó el doloroso siglo XX».

Con el estreno en Madrid de Picasso (rey, monstruo y payaso) como excusa, ahondamos en cómo María habita los territorios de la maternidad —tiene una hija que cumple ahora ocho años— y la creación artística.

¿Cómo era tu trabajo antes de ser madre? ¿Y después? ¿Sufrió cambios significativos?

Me dedico a la gestión y la creación, para la página y la escena, y desde hace muchos años vivo entre territorios. Siempre he llevado con cierta tortuosidad y cuestionamiento esta entrega a pasiones distintas, pero con el tiempo creo que he aprendido que esta es mi naturaleza; quiero el recogimiento, pero necesito el encuentro con los demás. Aparte de esta curiosidad y esta ambición constantes, siempre había querido ser madre. Al poco de nacer mi hija escribí un texto para la antología (h)amor de madre, editada por Continta Me Tienes. Allí incluí frases de creadoras que me inspiraban, como estas palabras de Christina Rosenvinge: “Tener hijos es algo que haces por el camino, pero no lo veo ni como el fin de tu vida ni como la fuente de la felicidad… me parece que es algo mucho más natural: los tienes, te los cargas en el hatillo y los llevas mal que bien haciendo malabares”. Me pareció una buena síntesis. Recuerdo que en la presentación del libro estaba Beatriz Gimeno y en su lúcida intervención definió la maternidad como un estado “culposo”. Yo estaba en pleno voluntarismo de demostrarme a mí misma y al mundo que podía seguir a buen ritmo con mi niña en el hatillo, y repliqué que no me sentía culpable, y no sé si lo dije en voz alta, pero creo que estaba convencida de que las lecturas y revisiones de la maternidad que había estado llevando a cabo me protegían, que podía vivirlo con sencillez, sentido práctico y buena cabeza. Con el tiempo he comprobado que no era tan fácil, y que efectivamente, el sentimiento de culpa va impregnando mi suelo: tengo que estar muy atenta porque me puedo hundir muy fácilmente. Y lo mismo pasa con el amor: el amor por mi hija es como una espiral que desciende y no toca fondo, y este vértigo no siempre es placentero.

En la vida cotidiana lo que hace posible para mí la conciliación es el hecho de contar con otras personas implicadas en su crianza: mi madre y mi padre, su padre —estoy muy orgullosa del equipo que formamos mi exmarido y yo—, mi pareja, comadres…

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

Lo mejor es la riqueza de una perspectiva distinta, que te pregunta, te pide cuentas y te sorprende. Hace tiempo mi hija me preguntó quién fue Franco, y yo le expliqué acerca de la privación de libertades en España. Al rato yo le regañé por algo y me dijo “Me regañas y me castigas igual que hacía Franco”, y yo empecé a farfullar, “Yo… te estoy educando” y me dijo “Franco también creía que estaba educando a la gente”. Me tuve que aguantar la risa y el aplauso por el giro dialéctico y, touchée, opté por la vieja postura “Franco no tiene nada que ver, yo soy tu madre y sé lo que es mejor”, y ella meneó la cabeza ante mi patetismo. Esta comunicación pícara, viva y desafiante es lo mejor de la maternidad —también ver el otro día Vacaciones en Roma con ella, y descubrir su sorpresa ante la belleza de Audrey Hepburn, o la sencillez con la que detecta “Pero él es muy viejo y ella muy joven…”—. Lo peor de la maternidad, por supuesto, es la falta de sueño. Y la impotencia para evitar los males del mundo, hay que ser como la madre de Caperucita y confiar en la niña, la cesta y el bosque, no queda otra, la vida es así y no estaremos siempre para resolverlo todo, aunque quisiéramos.

Supongo que la pertinencia de la obra está también relacionada con el aniversario de la muerte de Picasso. ¿Cuál es el germen de este proyecto?

La compañía Rhum y Cía. cumple diez años y he tenido la suerte de seguir su trayectoria desde el inicio. Vinieron al Price por primera vez en 2015 y después dos veces más con otras creaciones, siempre con mucho éxito. Le dábamos vueltas a un posible proyecto que uniera al Price y a la compañía en coproducción y surgió en el marco del aniversario de la muerte de Picasso. Yo no estaba especialmente interesada en su biografía, pero sí en su mito, en cómo ha marcado el canon occidental de pintores y su mercado, y me parecía que el payaso era la mejor manera de acercarse a él: el payaso atraviesa la tragedia y la risa, solo él puede transitar, y desde luego encarnar una masculinidad fracasada. Eso sí me interesaba. Pero les puse como condición que contaran con una dramaturga, porque históricamente los Rhum han sido una compañía de hombres y no podía ser que el abordaje a Picasso se quedara en una perspectiva reiterativa. Me devolvieron la invitación proponiéndome que fuera yo misma la dramaturga. Me tomé un mes para pensármelo. Me alegro de haber aceptado porque ha supuesto para mí un descenso a un lugar ingrato, incómodo, el del puro machismo, pero de la mano de maravillosos compañeros, unos profesionales que son puro talento, muy generosos y respetuosos.

¿Qué es lo que más ha llamado tu atención acerca de la figura de Picasso en esta época de cancelación?

El celo con que cuidó su proyección pública, lo que hoy llamaríamos su marca personal. Cómo posó ante grandes fotógrafos, cómo hizo de su vida su obra y viceversa. Y cómo encarna una cultura que todavía nos influye, de “canallitas”, de “genios”, de truhanes y señores, bohemios y soñadores.

¿Tienes un Picasso favorito? Me refiero tanto a su obra como a sus etapas vitales.

No… yo admiro a Dora Maar, una artista fascinante, y a Françoise Gilot, una mujer muy valiente, la única que consiguió dejarle, que trabajó por tener una carrera propia a pesar del boicot activo de su ex Picasso y que luchó por el bienestar de sus hijos. Y a Germaine Pichot, vividora y superviviente parisina que terminó sus días regentando un café, una de tantas historias casi anónimas que poblaron Montmartre. Todas ellas aparecen en el espectáculo.

¿Se puede seguir siendo fan de Picasso en estos tiempos? ¿Crees que es posible separar al artista de su obra?

Es fácil disfrutar de su obra, es imposible separarla de su vida. No se puede ignorar quién era y la cantidad de sufrimiento que generó. Él mismo nutría su obra de su vida cotidiana, de sus relaciones, de su intimidad, como todo artista, por otro lado. Yo creo que es posible apreciar una obra sin olvidar los hechos que la rodearon, y soy partidaria de mencionarlos. Un disfrute crítico es posible; la obra de Picasso ocupa muchos metros de pared y muchos minutos y páginas y puede dar cabida a estas menciones.

 

maría folguera picasso
Foto de escena

 

Tras su paso por el Teatro Circo Price, Picasso (rey, monstruo y payaso) se representará en:

  • Teatro Alhambra de Granada, 24 y 25 de noviembre.
  •  Teatre Tarragona, 1 de diciembre.
  • Teatre Auditori Sant Cugat, 2 de diciembre.
  • Teatro Alameda de Sevilla, 8 de diciembre.
  • Sala Beckett de Barcelona, del 13 de diciembre al 7 de enero.
  • Teatro Cervantes de Málaga, 14 de enero
  • Teatre Principal de Castelló, 28 de enero.
  • Teatre Municipal de Girona, 9 de febrero

Escrito por:

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionados

VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

Revista en papel

categorías

Categorías