una pasión escrita

MARÍA MONTESINOS: HISTORIAS HEREDADAS

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Mi madre tenía una especie de club de lectura no establecido con sus amigas. Una tras otra, iban comprando libros, prestándoselos. Lo hacían a modo de sagas. Una compraba los libros de una saga o de una autora. Las demás, de otras. A mi madre le encantaban las sagas. Creo que eso le viene de jovencita, de cuando las lectoras para las jovencitas eran las sagas de Puck, de las Torres de Malory o de las películas de Sissi. Yo heredé esos libros y esa pasión por Sissi, entre otras muchas cosas.

El caso es que una de las autoras que encantó tanto a mi madre como a sus amigas y compañeras lectoras fue Un destino propio, la primera novela de la escritora María Montesinos. ¡Cómo les gustó a todas! Adoraban las historias que ellas definían, en un amplio paraguas, como “historias de amor y lujo”. Siempre les escuchaba decir que ellas, a estas alturas de la vida, ya no estaban para dramas. Un destino propio fue una aportación personal de mi madre a su club de lectura y, cada vez que voy a su casa, me hace ilusión verlo entre los libros que siguen colocados al lado de su mesilla de noche. En la primera página aparece su sello ex libris y, justo debajo, sus letras: “Regalo de mis hijos”. A su lado, significativo también, La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Otro de esos hits.

Entrevistar a la escritora madrileña María Montesinos es una de esas cosas que busqué hacer, entre otras cosas, porque sé que a mi madre le hubiera hecho mucha ilusión. Porque hubiera compartido esta pieza con sus amigas y todas habrían estado orgullosas de mí. Ella no está ya aquí para poder disfrutar esta maravillosa novela suya, pero yo voy a seguir compartiéndolo con ellas, igual que ellas siguen compartiendo esas historias cuyas protagonistas suelen ser mujeres. Mujeres que crecen, que se enfrentan a dificultades. Que se enfrentan a su tiempo. Que encuentran el amor, lo sufren o lo rehúyen. Mujeres en contextos históricos complejos, que revelan su historia a través de los años. Años que van y vienen, en un movimiento pendular. Mujeres luchando por no perder su esencia en escenarios que pocas veces les son propicios.

Estas historias son, además, historias creadas por mujeres. Mujeres que, como María, se documentan, buscan, tejen historias con palabras a la vez que hilan, con ellas, emociones. Que dotan a las historias de un contexto, que lo estudian. Una pasión escrita es la historia de Victoria que alimenta, a través de su tía Clotilde, su amor por las letras. La misma pasión por el periodismo y la escritura tiene Diego, hijo del dueño de una imprenta, recién licenciado en Derecho. Si a Victoria se le ponen delante obstáculos derivados de las expectativas de género, las piedras en el camino de Diego suenan a lucha de clases. El tercer protagonista de esta historia es un justo homenaje a las pioneras y luchadoras del periodismo a finales del siglo XIX.

Mi madre no llegó a leer Una pasión escrita pero yo ya me he encargado de hacérselo llegar a otra de sus compañeras de lectura, que lo ha leído con la carga emocional que yo le he puesto encima. En ese paquete viajaban una historia de las que ellas tanto disfrutan y la experiencia de mi propia lectura (cómo no leer con fruición una novela muy recomendada por mi círculo cercano que contiene tres palabras: Victoria, Madrid y Periodismo. Si eso también soy yo).

Es un auténtico placer entrevistar a María Montesinos. Por mí y por ellas. Y, sobre todo, por ella.

¿Cuál es el germen de Una pasión escrita?

La idea de escribir Una pasión escrita surgió mientras me documentaba para mi anterior novela, Un destino propio. Encontré un documento sobre las mujeres literatas y periodistas durante la Restauración monárquica en el que se nombraban a una serie de mujeres de quienes nunca había oído hablar, no me sonaban de nada. Eso espoleó mi curiosidad y mi deseo de saber más sobre ellas, quiénes eran y cómo fueron capaces de ejercer su vocación literaria en una época que les negaba esa posibilidad. 

¿Por qué te interesaste por el mundo en que se movían las mujeres a finales del siglo XIX? ¿Qué te atrajo de ese periodo? 

En realidad, de la época de la Restauración en el XIX me interesaba casi todo porque creo que existen muchos ecos y paralelismos de lo que somos ahora como sociedad en aquellos años de finales de siglo. Erróneamente, creemos que muchos de nuestros problemas actuales son fruto de nuestro siglo y no es así: los arrastramos desde el XIX. La escasa inversión en educación, la desconfianza del pueblo hacia sus políticos, las tensiones de clase, la tolerancia con la corrupción, el debate sobre la salud pública o sobre la vivienda social y, por supuesto, del papel que se le reservaba a las mujeres como ángeles del hogar, depositarias del ideal de esposa, madre y mujer virtuosa, sensible y femenina volcada en su familia. 

Lo que más me llamó la atención es que a pesar de este discurso mayoritario, había ya un buen número de mujeres, y no solo Concepción Arenal o Emilia Pardo Bazán, que reclamaban la necesidad de que las mujeres recibieran una buena educación intelectual, similar a la que recibían los niños, para que no estuvieran sometidas a la voluntad de sus maridos, padres, hermanos. Y entre ellas estaban las literatas, un grupo de mujeres con inquietudes intelectuales, que no dudaron en buscar la manera de ejercer su vocación literaria a pesar del menosprecio y las burlas a las que las sometían los hombres. 

 ¿Qué era lo más destacable del Madrid de tu novela?

Supongo que lo más destacable de aquel Madrid de 1880 era su condición de centro de decisión política, económica, social, cultural e intelectual en España. El país entero se regía por las decisiones, acuerdos o manejos de aquellas élites privilegiadas que lo dominaban todo. Por otra parte, la vida de Madrid transcurría en gran medida en la calle, se discutía en las tertulias de cafés y salones privados, los madrileños se entretenían en funciones diarias de teatro, en verbenas, bailes. 

¿Cómo se relacionan Diego y Victoria? ¿Qué es, para ti, lo más enriquecedor de su relación?

Diego y Victoria pertenecen a clases sociales distintas y, por lo tanto, si nos atenemos a las costumbres de la época,  tenían pocas posibilidades de encontrarse o incluso, de enamorarse. Victoria es una joven que pertenece a la nobleza, que ha vivido en varias ciudades europeas y por lo tanto, tiene más mundo y más inquietudes que otras jóvenes de su entorno, mientras que Diego es miembro de una familia pequeño burguesa que regenta una imprenta familiar en el barrio de Lavapies, y cuya máxima aspiración es trabajar en uno de los principales diarios de la capital. A pesar de esa distancia social que los separa, a ambos los une la pasión que sienten por las letras, por la palabra escrita y, tanto uno como otra, tendrán que superar obstáculos muy distintos para poder dedicarse a ello. Y es ahí, de esa vocación que ambos sienten, de donde surgirá la atracción y también los sucesivos encuentros y desencuentros que vivirán a lo largo de la novela.  

¿Por qué comenzaste a escribir? ¿Cómo fueron los inicios de tu carrera como escritora? 

La verdad es que escribo desde que era niña y me creaba mis propios cuentos, que incluso ilustraba con mis dibujos. Desde muy temprano quise ser escritora y por eso estudié Periodismo. Pensaba que era la carrera que más me acercaba a la escritura. Luego, las circunstancias de la vida me llevaron más por otros derroteros profesionales distintos a la literatura, hasta que hace seis años decidí dejar mi trabajo y darle un cambio a mi vida. No me había planteado dedicarme a escribir, era algo impensable para mí, pero de hecho, fue lo que hice en cuanto me vi en casa. Me puse a escribir sin ninguna expectativa ni ningún plan preconcebido. Simplemente ocurrió, me dejé llevar y terminé mi primera novela, que autopubliqué en Amazon. Desde entonces, he tenido la inmensa suerte de que mis novelas han estado respaldadas por las lectoras, y eso es algo increíble en estos tiempos. 

¿Cuáles crees que han sido los principales cambios en el periodismo desde que la mujer encontró una voz en él?

No creo que la incorporación de la mujer haya sido un elemento de cambio en el periodismo, la verdad. Los medios de comunicación han reproducido desde siempre las dinámicas de poder masculinas de la sociedad y la presencia de las mujeres en esos medios era, hasta hace pocas décadas, casi anecdótica. Eso está cambiando en estos últimos tiempos y ya nadie cuestiona la profesionalidad, la capacidad o el rigor de una mujer periodista a la hora de contar la realidad del mundo en que vivimos. Sí que creo que aportamos una mirada distinta y muy necesaria, por otra parte: a fin de cuentas, somos el cincuenta por ciento de la población mundial. Creo que la visión del mundo que transmitimos como mujeres es más rica, más compleja, más compasiva y más pegada a los problemas reales de la gente. 

¿Cuáles son las mujeres reales en las que te has inspirado para crear esta ficción?

Son muchas y, por desgracia, sus nombres posiblemente no nos suenen de mucho, porque han sido ignorados o silenciados en la Historia, al igual que ha pasado con mujeres de otras épocas: son Carolina Coronado, Rosario de Acuña, Concepción Gimeno, Faustina Sáez, Matilde Cherner, Pilar Sinués, Sofía Casanova, Sofía Tartilán y muchas otras que sería largo enumerar. Todas ellas se las ingeniaron para ejercer su vocación literaria conciliándola como pudieron con el papel de esposas, madres y mujeres virtuosas que les exigía la sociedad. Muchas de ellas tuvieron que vivir en una contradicción constante consigo mismas, pero era la única forma que encontraron de hacerlo. 

UNA PASIÓN ESCRITA, MARÍA MONTESINOS

Cuando la joven Victoria regresa a Madrid después de unos años en Viena, se enfrenta a la encorsetada vida social de las mujeres de la alta burguesía española. La época en que frecuentaba los salones literarios vieneses y cultivaba su afición por la escritura parece haberse quedado atrás, pero ella no está dispuesta a resignarse. Mientras tanto, en la zona más popular de la capital, Diego trabaja en la imprenta familiar al tiempo que lucha por abrirse un hueco como reportero. Son años efervescentes para el periodismo, en los que los artículos de El Imparcial, El Liberal y La Correspondencia son comentados por todos los madrileños. Será precisamente en uno de estos diarios donde los destinos de Victoria y Diego se crucen por primera vez.

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VICTORIA GABALDÓN

“Mi experiencia se remonta a los años 80, cuando mis padres adivinaron que las letras y yo teníamos buena química y me apuntaron a un curso de mecanografía. Más tarde, estudié Periodismo y seguí escribiendo. Trabajé en una discográfica y seguí escribiendo. Trabajé en una agencia de marketing y seguí escribiendo. Trabajé en varias revistas y grupos editoriales, en eventos y publicidad, y seguí escribiendo. Bajo pseudónimo, pero seguí escribiendo. Soy madre de dos criaturas, Darío y Julieta. Y sigo escribiendo. En un año y medio online, al frente de MaMagazine, he escrito más de 400 artículos, he hecho más de 200 entrevistas y sigo sumando. En esta aventura no estoy sola: me acompañan poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad”.

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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