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Ilustración: Elia Mervi

¡HACÉ VIDA NORMAL! SER MADRE POR OVODONACIÓN

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Lo normal, antes, era que las mujeres se casasen muy jóvenes. El futuro más próspero era encontrar un buen marido y tener hijos sanos (y muchos). Como se empezaba pronto, lo normal era que esas mujeres pariesen pronto. Y muchas veces. Nada mejor en el panorama había para ellas: no tenían acceso a los estudios, al mercado laboral, a tomar decisiones sin estar tuteladas por sus padres, primero; por sus maridos, después.

Esto dejó de ser común y lo normal comenzó a ser que las mujeres tuvieran acceso, gracias a la lucha feminista, a una educación, a estudios superiores, al mercado laboral, a ciertas libertades. A esas mujeres les hicieron creer que todos los privilegios del género masculino estaban a su disposición. La gran estafa. La gran mentira. Muchas de ellas debían apearse de sus carreras cuando decidían ser madres.

Lo normal, antes, es que las mujeres tuvieran hijos antes de los 30 años. De hecho, se calificaba a una mujer embarazada a partir de los 30 años como «una madre añosa». De hecho, cualquier embarazo de una mujer por encima de los 35 años se consideraba un embarazo de riesgo.

Los cambios sociales que venimos experimentando, sobre todo los que están relacionados con las aspiraciones personales y laborales de las mujeres, han provocado un retraso generalizado de la maternidad. Sin embargo, los que no cambian son los tiempos biológicos. La edad fértil de las mujeres no se retrasa ni se alarga. La reserva ovárica continúa disminuyendo. Resulta fácil quedarse embarazada de forma natural alrededor de los 20 años. La fertilidad comienza a disminuir a partir de los 30 y se complica a partir de los 35. Esto no significa que sea imposible: simplemente que no es tan fácil.

Lo normal, antes, es que se escondieran los problemas relacionados con la fertilidad, cuando no son tan infrecuentes: afectan a una de cada seis parejas. Antes de conocerse estos datos, se cargaban todas las tintas sobre las facultades reproductivas de la mujer. Qué estigma el de una mujer con problemas de fertilidad… cuando resulta que tanto la infertilidad masculina como la femenina afectan a un 30% de las parejas. En el 20% de los casos se debe a un problema en ambos miembros de la pareja, mientas que otro 20% corresponde a una causa inexplicable que no puede ser identificada.

Sabemos poco sobre ovodonación pero si queremos saber más, como siempre, tenemos los libros para ello. Estos días ha caído en mis manos un libro sencillo, conciso y muy necesario llamado «¡Hacé vida normal! Reflexiones sobre una (ovo)donación». Lo firma la argentina Daiana Liber y en él cuenta su experiencia como mujer embarazada a través de la donación de un óvulo. Su testimonio es tan directo que es poco probable no empatizar con ella, estés o no en una situación parecida a la que ella ha transitado. Y es tan necesario porque nos recuerda que debemos calzarnos las botas de alguien y caminar con ellas durante varias lunas para poder comprender y dejar de utilizar fórmulas que intenten normalizar lo que no es normal. 

Porque una mujer que quiere quedarse embarazada y no lo consigue es frecuentemente interpelada con una frase del tipo «pero tú estate tranquila, haz vida normal, que todo llega». ¿Cómo vas a hacer vida normal cuando tu deseo de ver madre se ve aderezado por consultas médicas, tomas de temperatura, coitos programados y barrigas de embarazada a tu alrededor que te recuerdan lo que no has conseguido? Esta ligereza al restar importancia a asuntos que tienen que ver con los deseos más íntimos de una mujer me recuerda mucho a la ligereza con que se intenta animar a una mujer que ha sufrido un aborto. Esas mujeres no necesitan ánimos: necesitan empatía, ser escuchadas y comprendidas.

Este libro incluye interesantes reflexiones sobre la identidad a varios niveles: en el social, en el religioso, en el familiar. Destaco una de ellas que creo es muy útil para comprender el deseo de ser madre y lo que somos junto a nuestras madres o sin ellas: «Como hija mayor, muy deseada, el vínculo con mi madre era fresco, inquebrantable. Tener una madre presente es una especie de casa donde poder acudir. Esa casa se derrumbó hace algunos años. Ya no hay un hogar donde volver, una palabra contenedora, un cafecito por las noches o un mensaje para saludarme. No está más ese techo que me protegía. La partida de mi madre dejó un vacío que me obligó a moverme».

Como dice la autora en su libro: «Ayuda poco que los nombres de los diagnósticos sean tan negativos: todo es bajo, poco, no responde, disminuye, se pierde, es chiquito, poquito, no funciona. Es un aplazamiento permanente. Tal vez no existan palabras suaves, sutiles, que no lastimen tanto el alma. Tal vez es lo que es y ya». En la brevedad de este texto no hay ninguna fuga de detalles: se habla de identidad, se habla de prejuicios, se habla de violencia obstétrica, se habla de falta de visibilidad, se habla de procesos, de tratamientos. Se habla de todo lo que no se habla y tiene que ser escuchado. Daiana Liber es otra de esas mujeres que, ante la falta de relatos disponibles, ha tenido que mostrar el suyo propio. Ante la falta de referencias, ha puesto su experiencia personal al servicio de la necesidad de visibilización de estos temas. Hay que agradecer su valentía, sin duda. Como a todas las mujeres que se mueven, porque saben que el cambio llega con el movimiento y no dejan de dar los primeros pasos para conseguirlo.

 

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¡HACÉ VIDA NORMAL!, DAIANA LIBER

¿Qué significa acaso hacer vida normal cuando buscas quedarte embarazada y no lo logras? ¿Cómo hacer vida normal cuando tu vida cotidiana está atravesada por consultas, diagnósticos cambiantes, medicación, relaciones sexuales programadas, estudios e intervenciones invasivas y emociones cambiantes?

Este es un relato íntimo en primera persona sobre las dudas, la soledad y la incertidumbre a la que se enfrentó la autora a la hora de decidir quedarse embarazada por un proceso de ovodonación. Desde el imperativo externo de vivir dentro de la normatividad, Daiana muestra fragmentos de un diario íntimo que abre preguntas acerca la sororidad, la medicalización de los cuerpos, la culpa, la espiritualidad y la genética.

¿Cómo hacer vida normal cuando tienes que hacerte preguntas que nunca imaginaste hacer? Después de un proceso como este, ¿cuándo tu vida vuelve a ser normal?

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