(c) Carol Loewen

MIRIAM TOEWS Y SUS “PEQUEÑAS DESGRACIAS SIN IMPORTANCIA”

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Pequeñas desgracias sin importancia (Sexto Piso, 2022) es la novela escrita en 2014 por la canadiense Miriam Toews, una historia basada en su vida en la que narra una situación de duelo con un toque de humor irónico que sorprende. Es la historia de Yolanda —la narradora de la novela— y su hermana Elfrieda. Criadas en una comunidad menonita canadiense, sus vidas toman rumbos distintos. Elfrieda es una concertista de piano de éxito, bella, con una situación familiar envidiable… pero que no encuentra la paz. Yolanda, caótica, escritora en dificultades, es la persona elegida por Elfrieda para que le ayude a suicidarse de manera asistida y acompañada. Como muestra de esta peculiar manera de contar las cosas, un botón: “Nuestro padre murió al lado de unos árboles sobre unas vías de hierro Después la policía le entregó a mi madre una bolsa con sus pertenencias, las cosas que llevaba encima cuando murió. Por extraño que parezca, no se le rompieron las gafas, puede que simplemente salieran volando y acabaran sobre un colchón de tréboles, o quizá él mismo tuvo a bien quitárselas y dejarlas en el suelo, aunque cuando mi madre las sacó de la bolsa de plástico se le desmenuzaron en las manos. Y lo mismo con el reloj. Tiempo. Estrellado. La alianza y el anillo de compromiso estaban aplastados y casi todos sus doscientos seis huesos rotos. Llevaba encima setenta y siete dólares y utilizamos el dinero para pedir comida a un tailandés porque, como dice mi amiga Julie en situaciones así, comer hay que comer”.

Toews acaba de visitar España en un viaje de prensa y aprovechamos la ocasión para charlar con ella sobre su maternidad (también es abuela), literatura y salud mental.

¿Cuántos hijos tienes y de qué edades?

Tengo dos hijos: el mayor tiene 36 y la pequeña, 32. También tengo cuatro nietos: mi hijo tiene dos hijas y mi hija dos hijos, todos menores de ocho años. Así que es una coincidencia agradable. Estos años anteriores están siendo muy divertidos.

¿Cambió tu trabajo cuando fuiste madre?

Cuando fui madre por primera no estaba trabajando todavía: tenía 21 años y estaba en la universidad, era muy joven para los estándares de estos días. Todavía no escribía. Cuando mi hijo cumplió 3 años, comencé a estudiar Periodismo y estuve trabajando como periodista freelance. Cuando mis hijos empezaron a ir al colegio, comencé a escribir ficción. Sabía que tenía que hacerlo en esas dos horas libres que tenía al día.

¿Qué es, para ti, lo mejor y lo peor de la maternidad?

Lo mejor es ver crecer a estos seres humanos a los que tanto quieres. Solo observar su progreso, verlos crecer… es suficiente. También descubrir ese amor, que es diferente a cualquier otro. Lo peor es no poder cargar en tus hombros con sus problemas y estar constantemente preocupada por cosas de las que no tienes el control: su salud, su felicidad, su seguridad, si sus sueños se hacen realidad…

La relación con tu hermana era muy fuerte y cercana. Cuando decidió terminar con su vida, te eligió y confió en ti para que la ayudases a morir, algo que no pudiste asumir. Ella, finalmente, se quitó la vida. ¿Cómo se convive con una decisión tan irrevocable?

Cuando mi hermana estaba muriendo, víctima ese tremendo dolor que le hacía querer acabar con su vida, fue una situación imposible de asumir para mí. Ella sabía, todos sabíamos, que iba a concluir con éxito su misión, que era quitarse la vida. No haberla ayudado es de lo que más me arrepiento, porque al final tuvo que hacerlo sola, por su cuenta. Ahora sé que hubiera actuado diferente, ojalá lo hubiera hecho. Tengo grandes sentimientos de culpa y arrepentimiento con los que tengo que convivir. En ese momento, ella no pudo entender lo imposible era esta situación para mí. Ella me rogaba, suplicaba, era muy persuasiva… Es muy duro vivir con todo esto.

Quizá lo más positivo que se pueda extraer de esta situación imposible es la total confianza que tu hermana depositó en ti, pidiéndole que la acompañaras y ayudaras a morir. Eras la persona elegida.

Todos los días me recuerdo a mí misma que ella no habría entendido mi actitud, que yo actuaba desde mi propia desesperación. Ella hizo el primer movimiento, terminó suicidándose. Pero yo no me sentía capaz de llevar a mi hermana a un lugar donde estuviera permitido el suicidio asistido.

Cuando suceden situaciones como la que tú has vivido, hay veces que, entre el sinsentido, quizá exista el sentido de escribir sobre ello y permitir a otras personas conocer qué ha pasado.

Sentí la responsabilidad, desde luego, de escribir y de hablar sobre ello. Mi hermana era mi primera lectora, hablábamos mucho sobre libros; incluso ella escribió dos libros. Desde luego, no es la única excusa para escribir, podría haber escrito sobre cualquier otra cosa sin la aprobación de nadie. A veces, las cosas no tienen sentido. Las cosas suceden, las sentimos, las procesamos o no… y continuamos.

¿Cómo fue el proceso de escritura de este libro?

Me costó bastante empezar a escribir este libro. Mi padre también se suicidó varios años antes de que mi hermana se suicidase y yo me encontraba paralizada. Pensé que ya nunca más sería capaz de escribir. En algún momento, me sentí más fuerte y pensé que era agradable escribirlo porque así mantenía a mi hermana a mi lado, imaginando los diálogos, haciéndolos reales, divertidos… entonces, escribirlo no me costó demasiado tiempo.

Partiendo del hecho triste de perder a tu hermana, en realidad, esta historia no es una historia triste, sino que tiene un gran sentido del humor y ternura.

Es una ficción autobiográfica en la que hablo de mi hermana y nuestra relación, de cómo éramos. Y nuestra relación era muy divertida. El humor es una herramienta para sobrevivir, es una forma de mirar al mundo, de verlo a través de su brillo y su luz. No era algo de lo que fuera consciente al escribir: es cómo soy.

¿Cómo se trata la salud mental en Canadá?

El estigma todavía está ahí, el silencio alrededor de la salud mental, del suicidio… es terrorífico. Tendemos a huir de las cosas que nos asustan. Hay una parte, también, en la que la religión influye. Mi padre era un hombre muy religioso, inmerso en una comunidad muy conservadora en la que la enfermedad mental era una debilidad, una vergüenza.

El sistema de salud público está, como en muchos otros lugares, roto. Puedes tardar muchos meses en conseguir una cita con un psiquiatra. Es más fácil recetar medicamentos que hacer terapia. Por supuesto que dentro del sistema público de salud hay psiquiatras buenísimos, pero el sistema no funciona.

¿Qué alegrías te ha dado la escritura de este libro?

Escribir, para mí, ha sido una tabla de salvación. Literalmente, salvó mi vida. Estar aquí, en otros países, estar hablando de este libro con distintas personas… Espero que mi hermana sepa cuantísimo echo de menos su inteligencia, su belleza, su sonrisa, su apoyo, su ternura… este libro me permite mantenerla viva en mi mente.

¿Reconoces a los personajes de tu novela en su adaptación cinematográfica?

¡Sí! Creo que recogieron perfectamente la relación entre las dos hermanas. Mi madre y mi hija acudieron a la première y, después, mi madre comentó: “Sí, así es como fue”. La película retrata con mucha honestidad lo emocional de este proceso.

Las vidas de las hermanas Von Riesen no podrían ser más dispares. La existencia de Elfrieda parece perfecta: es una pianista de renombre internacional, una mujer glamurosa y felizmente casada. La de Yolandi, en cambio, es un verdadero desastre: en pleno divorcio, a duras penas logra llegar a fin de mes y siente que sus hijos adolescentes crecen demasiado deprisa. Y sin embargo Elf no quiere seguir viviendo, mientras que Yoli daría lo que fuera por mantener a su hermana mayor con vida. Sentada junto a la cama de Elf en el hospital tras su último intento de suicidio, y mientras lidia con sus propias pequeñas desgracias, Yoli se pregunta cómo transmitirle a su hermana la fuerza necesaria para seguir adelante, cómo resistir ella misma con el corazón hecho pedazos y, en definitiva, cómo ayudar a alguien que desea morir.

Pequeñas desgracias sin importancia guarda un equilibrio perfecto entre lo entrañable y lo desgarrador, entre la comedia y la tragedia. El genio literario de Miriam Toews logra lo imposible: desarmarnos y hacernos reír en la cara de la desgracia. Una novela cautivadora, tierna e inteligente, cuya memorable protagonista, Yoli, lucha con todas sus fuerzas contra lo inevitable, poniendo de relieve lo frágil que es nuestra existencia y contagiando al lector un poderosísimo anhelo de vivir.

 

 

Podrás encontrar, también, la edición en catalán publicada por Editorial Les hores.

 

 

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VICTORIA GABALDÓN

Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.
Madre de Julieta y Darío, periodista y escritora. Creadora de MaMagazine, orgullosamente apoyada por una tribu de comadres poetas, escritoras, fotógrafas, creativas, ilustradoras, psicólogas, docentes y periodistas especializadas en maternidad.

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