Imagen: Carlos Gurpegui

JAUME FUNES Y LA AVENTURA DE LA ADOLESCENCIA

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La adolescencia es, quizás, uno de los momentos más temidos y tenebrosos de la vida de los padres. También es uno de los momentos más difíciles para la vida de los jóvenes. Es una etapa, sin dudas, difícil para todos. Los padres, porque ya hemos cruzado ese río y sabemos de las dificultades, de las tablas rotas y de los atajos. Los hijos, porque van a cruzarlo y tienen que crear sus propias herramientas, elegir sus propios zapatos, sus compañeros de fatigas y sus propias decisiones.

Una de las personas que más sabe acerca de la adolescencia es Jaume Funes (Calatayud, 1947). Porque la ha vivido en sí mismo, porque ha pasado la de sus hijos (tiene un hijo y una hija de 44 y 39 años respectivamente) y porque, seguramente, la verá de cerca otra vez en sus dos nietos (de 14 y 11 años). Jaume es, además de padre y abuelo, psicólogo, educador y periodista.

La vida profesional de Jaume como padre ha transcurrido entre la educación, el trabajo de calle, la docencia y las responsabilidades institucionales. Por suerte, las flexibilidades de su trabajo y el de su esposa,  profesora de secundaria y su similar compromiso con la crianza les permitió, en palabras de Jaume, «prestar siempre la suficiente atención y hacerlo sin demasiadas tensiones. Una parte importante de la dedicación cuando eran más pequeños también fue posible porque teníamos nuestras comunidades educativas entre amigos con los que compartíamos cuidado mutuo de los hijos».

Su trayectoria vital/familiar se une a su trayectoria personal inevitablemente: así lo es para todo el que, con vocación, trabaja con otras personas: «la gran influencia tiene que ver con vivir en carne propia las complejidades de la educación y aprender a situarse en la piel de los padres y madres a los que profesionalmente iba ayudando. Se aprende a estará al lado y a no dar lecciones de buena educación».

Jaume lleva desde 1980 editando libros: «con » Psicología del preadolescente » (1980) y » La nueva delincuencia infantil y juvenil » (1982) comenzaba mi tarea de convertir las experiencias profesionales en documentos para compartir. Los libros escritos han sido textos generadores de debate en la escuela, en la atención a las dificultades sociales, en la comprensión del mundo de los adolescentes y jóvenes».

Ahora, cuarenta años más tarde, vuelve con Quiéreme… pero necesito que me cuentes más, la continuación de su exitoso Quiéreme cuando menos lo merezca… porque es cuando más lo necesito.

Aprovechamos la ocasión para preguntarle por la influencia de su vida familiar en su trabajo… y viceversa. Y requeteaprovechamos para pedirle algún consejo desde su experiencia.  Que falta nos hace… o falta nos hará.

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DE PADRES A HIJOS

Mis padres vivieron, en gran medida, para sus hijos. Éramos su gran orgullo. Aunque nuestra lógica de grupo familiar haya sido muy diferente, aprendí que hasta que los hijos no llegaran a ser jóvenes autónomos debía proporcionales un ambiente familiar de suficiente calma y afecto, con las correspondientes renuncias de los adultos.

Aprendemos a hacer de padres porque fuimos hijos y aprendemos a cuidar a las otras personas (mi profesión) descubriendo que no siempre tuvieron tus oportunidades, descubriendo que se merecen lo mismo que tus hijos.

 

Foto: Carlos Gurpegui

la aventura de la adolescencia

LO MEJOR Y LO PEOR DE SER PADRE

No podría destacar una sola experiencia. Gracias a sus muchas experiencias vitales hoy son ciudadanos razonables, comprometidos y suficientemente felices, y puedo sentirme orgulloso de ellos.

Las dificultades que sentí más fueron las que tenían que ver con aplicar a sus adolescencias (que fueron de manual) todos los “consejos” que daba a otros padres.

LAS DIFICULTADES DE LA CRIANZA Y EL MIEDO A LA ADOLESCENCIA

Objetivamente, es mucho más complejo y determinante educar en los primeros años de la vida. La educación más significativa es la infantil (la vinculación, los afectos, la curiosidad, las gana de crear, etc… se desarrollan en esos años). Lo que pasa es que como no protestan, se dejan hacer, nos parece más fácil y, en todo caso, creemos que el tiempo ya arreglará los desperfectos.

Con los chicos y chicas adolescentes nos parece más difícil porque nos llevan la contraria, nos hacen preguntas impertinentes, nuestra experiencia no les sirve y quieren descubrir y experimentar, se siente omnipotentes y omniscientes. Nos ponen en crisis y no siempre tenemos cintura para gestionar la confrontación y la complejidad de sus vidas. Para acabarlo de arreglar, nos angustian sus riesgos, no queremos que se metan en ningún lío, que esperen…

Pero es una etapa apasionante si no se nos agota la paciencia y no perdemos la esperanza. Cada día puedes descubrir una perspectiva nueva de la vida que nuestra “madurez” nos va ocultando. Son sujetos en cambio, en un mundo en cambio y te obligan a pensar cada día en nuevas formas de estar a su lado.

la aventura de la adolescencia

¿EXISTE UNA FÓRMULA MÁGICA PARA LIDIAR CON LA ADOLESCENCIA?

En los dos libros “Quiéreme …”  he resumido algunos criterios y decantado cuatro largas décadas de trabajo con ellos y ellas. De todas las “reglas” la más importante es saber estar a su lado, suficientemente próximo pero sin inmiscuirse, demostrándoles que te interesa su vida, que eres accesible y estás disponible par acompañarlos de la manera que ellos quieran. Todo comienza con la mirada de alguien que no ve nunca en primer lugar un problema y que no deja de confiar en que cambiarán.

HABLAR CON LOS HIJOS

En realidad, hablamos de pocas cosas con nuestros hijos. Quedamos atrapados por la idea de encontrar un momento y establecer una conversación formal. Nos falta conjugar otros verbos como el mirar, ver, escuchar, tratar de observar, aprovechar ocasiones y motivos de la vida diaria…

En el libro reciente dedico algunas páginas del capítulo sobre la sexualidad a recordar que las “charlas” se producen siempre en los momentos más inoportunos para nosotros, que a menudo son perifrásticas, hablan (hablamos) de los “otros”, que se trata de ir dejando caer ideas, sugerencias, de aceptar debates en los que nos llevaran la contraria, de ver alguna serie juntos, de… Es importante garantizar que otras personas adultas positivas con las que se relacionan (tutores, educadores de los centros jóvenes, pediatras, etc.) completen en serio el currículo de su educación para vivir en el mundo actual. Luego, las madres y los padres, con curiosidad por saber lo que saben, trataremos de ayudarles a integrar en sus vidas aquello que descubren y aprenden.

 

 

Foto: Carlos Gurpegui

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QUIÉREME CUANDO MENOS LO MEREZCA... PORQUE ES CUANDO MÁS LO NECESITO

Este libro nos habla de las principales incertezas educativas que solemos tener tanto padres como maestros respecto a la sobreprotección, el papel de la escuela, el equilibrio emocional y la comprensión de la sociedad. Intenta resumir criterios y reflexionar para ayudarnos a convivir activa y positivamente con nuestros adolescentes. Un libro que, sin querer aleccionar, nos inspira y permite escuchar su verdadera voz.

QUIÉREME... PERO NECESITO QUE ME CUENTES MÁS

¿Cómo se enamoran los adolescentes cuando la pornografía está omnipresente en sus vidas? ¿Cómo conseguir que las drogas tengan menos preeminencia en un contexto en el que todos percibimos que el alcohol es sinónimo de pasárselo bien? ¿Cómo podemos contribuir a que sus relaciones personales sean plenas y satisfactorias en un mundo digital dominado por las pantallas y las redes virtuales? ¿Qué hacer ante los adolescentes que vivieron una infancia en la que todo pareció romperse?

Estas son algunas de las preguntas a las que Jaume Funes da respuesta en este libro, una guía imprescindible sobre cómo los padres, las madres y los educadores podemos acompañar a nuestros adolescentes e influir positivamente en su constante e impaciente búsqueda de felicidad.

Y recordad, tratad de entender siempre sus respuestas, aparentemente duras: no son más que mensajes ocultos para continuar sintiéndose queridos, para no descubrir la vida en soledad.

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