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AMOR DE MADRE, UNA EDITORIAL CON VOCES PROPIAS

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Poco hay más bello en el mundo que el amor de una madre. Qué bien hicieron Inmaculada y Victoria al elegir «Amor de Madre» como título para su pequeña y especialísima editorial. Qué bonito sacar estas letras de los brazos de los marineros y aplicarlas a la literatura. Madre e hija, hija y madre, luchan para dar voz y espacio a voces frecuentemente ignoradas, silenciadas o calladas hasta ahora.

A través de sus libros, hilvanan historias de superación, de amor, de lucha y de valentía. Juntas, han creado un microcosmos literario donde la visibilización de los colectivos LGBTQ+ y los movimientos feministas son la norma y no la excepción.

Juntas forman ese tándem -muchas veces insuperable- de frescura y madurez, de experiencia y de experiencias, y lo ponen al servicio de la comunidad literaria a través de obras primorosamente elegidas, cuidados artes y una comunicación e imagen realmente originales.

En esta entrevista nos hablan de su experiencia como madre e hija formando un negocio. Inmaculada es, como se define en la web de Amor de Madre, el 50% de la plantilla y el 100% de las madres que forman esta editorial. Le encanta hacer punto, leer y usar sus poderes mentales para crear libros fantásticos. Victoria es el otro 50%, es la hija de Inmaculada y por eso es tan divina. Le encanta comer croquetas, achuchar a su gato y lanzar encantamientos literarios.

Si quieres saber cómo trabajan juntas madre e hija, cuál es su motivación o cómo surgió esta coqueta y comprometida editorial, no dejes de leer. No sobran ni faltan las palabras.

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MI TRABAJO ANTES DE SER MADRE

Inma:

Mi primer embarazo fue un aborto, así que cuando volví a quedarme embarazada decidí que tenía prioridad en mi vida y dejé el trabajo durante tres años, el tiempo en el que nacieron mis dos hijos. Una vez que nació mi hija decidí volver al trabajo.

Antes tenía un puesto de responsabilidad en una Administración Local. Una vez que nacieron mis hijos, decidí volver al trabajo y opté por buscar otro entorno laboral. Mis hijos no han sido un problema para mí a la hora de desarrollar mi vida profesional. De hecho, cuando eran pequeños yo trabajaba como Gerente del Consorcio Provincial de Desarrollo Económico de la Diputación de Córdoba, lo que suponía un desplazamiento diario de más de tres horas de coche y un ritmo laboral bastante intenso, pero me organizaba lo mejor posible. Es cierto que mi pareja y yo hemos hecho equipo en la crianza de los hijos y que nos hemos apoyado en nuestros retos profesionales.

Después de tener hijos no tuve cambios significativos. Al contrario, después de tener a  mis hijos, dediqué más tiempo a mi trabajo. Me convertí en una madre cansada, pero pienso que dedicaba tiempo de calidad a mi familia. Esto sí lo he tenido siempre claro. Más vale calidad que cantidad.

LA HUELLA DE MIS HIJOS EN MI TRABAJO

Inma:

Durante mucho tiempo, pienso que mis hijos no han dejado huella en mi trabajo. De hecho, al volver a trabajar después de ser madre decidí buscar trabajo fuera de mi entorno familiar porque quería desarrollar mi vida profesional al margen de mi familia y mi entorno. Sin embargo, cuando mis hijos crecieron sí han dejado mucha huella en mi trabajo. Su forma de gestionar los tiempos de trabajo, la productividad, formas de trabajar más flexible, el uso de herramientas de organización y gestión. Ahora, sí dejan mucha huella en mi trabajo y mi forma de trabajar.

CONSEJOS DE CRIANZA DE LOS PADRES

Inma:

No recuerdo ningún consejo de mis padres. Mi madre se enfadó cuando le dije que estaba embarazada. Es algo que luego no hemos hablado y que me chocó mucho, pero al comentarlo con otras amigas me dijeron que también les pasó algo parecido.

Sí recuerdo que cuando mis hijos eran muy pequeños sentía el peso de la responsabilidad de su bienestar como algo que me angustiaba mucho. El pensar que les pudiese pasar algo, el sentir que dependían de mí me generaba cierto nivel de estrés.

LO MEJOR Y LO PEOR DE LA MATERNIDAD

Inma:

Me encantó estar embarazada. Fue una época muy bonita y plena. Yo padezco de migrañas y durante los embarazos no me dolía la cabeza. Estaba llena de energía y me sentía francamente feliz. Los embarazos fueron preciosos.

Me encanta que la relación con mis hijos haya evolucionado a otro nivel que me resulta muy enriquecedor. Hoy somos socios y compañeros de trabajo. Nos apoyamos y trabajamos juntos. Es una evolución que ha tenido sus retos, pero que cada día me hace más feliz. Mis hijos son mis amigos y esta evolución me ha encantado.

Para mí lo peor de ser madre es mi gestión de mis propios sentimientos en cuanto a su bienestar. El pensar que les puedan hacer daño, que sufran. Es más una visión mía que he de ir cambiando. Un reto personal.

También creo que hay mucho misticismo y mucha “poesía” en torno a la maternidad. Pienso que se madre es algo normal en una mujer y que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Tener un hijo es una experiencia maravillosa, pero también una responsabilidad y es cierto que te cambia la vida para siempre. En un primer momento porque todo tu mundo gira en torno a la crianza de los hijos, luego porque siempre hay algún pequeño problema. Me sabe mal que se nos exija a las mujeres el no afrontar la maternidad como todas las cosas de la vida, con momentos buenos y con momentos malos. Que tengamos que dar la imagen que ser madre es siempre maravilloso. Es maravilloso, pero no lo es siempre, porque nada es maravilloso siempre. Es la vida, con momentos buenos y momentos de dolor. Normalidad.

UN FUTURO PROFESIONAL JUNTO A MI MADRE

Victoria:

Creo que en el momento en el que mi madre empezó a dedicarse a la literatura, una parte de mí sabía que acabaríamos compartiendo nuestras dedicaciones, que nuestro futuro estaba unido. Yo estudié Crítica Literaria y Literatura Comparada, y empecé a colaborar con mi madre como ilustradora para las cubiertas de la editorial que montó ella previamente, así que no era difícil imaginar un futuro en el que trabajásemos juntas.

UNA MISIÓN COMO EDITORAS

Victoria:

Amor de madre parte de la necesidad de aportar un granito de arena a la lucha por construir una cultura donde se represente la sociedad diversa en la que vivimos. Donde las personas LGTB+, migrantes, mujeres y, en general, todos aquellos grupos que salen de lo hegemónico, conquisten el centro. Nuestro objetivo es facilitar un espacio de lucha política desde lo subalterno y, desde aquí, generar una cultura que sea diversa y que nos represente a todas.

TRABAJAR CON MI MADRE: ¿FÁCIL O DIFÍCIL?

Victoria:

Sin duda todo lo que nos hace diferentes hace que nuestros abordajes sean diversos y más ricos, y en cierto modo esto nos obliga a repensar aquellas ideas que consideramos inamovible y a tener una constante actitud crítica hacia nuestros propios saberes. Sin embargo, también es importante tener presente que Amor de madre está formada por dos personas, cada una con su camino individual y sus propios aprendizajes. Aunque trabajamos juntas en un proyecto común, nuestra trayectoria es distinta, y también el punto en el que nos encontramos cada una. Esto es inevitable. De manera que, trabajando juntas en un proyecto común, podemos tener opiniones o maneras distintas de ver algunas cosas, y creo que eso también es enriquecedor.

A veces ocurre que, cuando una está hablando desde la editorial, parece que seamos una suerte de “ente unipensante”, que estamos “hablando por las dos”, que yo puedo hablar por mi madre y mi madre por mí, pero no es así. Somos criaturas independientes y hablamos desde la editorial sí, pero también desde una misma, con nuestras opiniones y nuestras contradicciones personales, que a veces son compartidas y a veces no. De hecho, me parece maravilloso que en esta entrevista haya preguntas específicas para cada una, porque recuerda que en esta editorial somos dos personas, con trayectorias distintas, de generaciones distintas, y a las que une una lucha común. Y eso es muy bonito.

Como en todo en esta vida, este hecho, sin duda, puede dificultar algunos procesos en el trabajo, claro. A fin de cuentas, los conflictos más habituales de la vida se dan o en la familia o en el trabajo, y en nuestro caso esto está unido además por profundos convencimientos ideológicos, así que sí, a veces puede llegar a ser complicado. Pero siempre que hay un contratiempo, salimos con aprendizajes nuevos y más fortalecidas. Lo diverso y lo múltiple es lo que enriquece, ese es el motor de nuestra lucha, y lo aplicamos también en nuestra forma de ver nuestro trabajo en equipo.

LOS INICIOS DE "AMOR DE MADRE"

Inma:

Yo inicié un proyecto editorial en solitario a partir de una conversación que tuve con mi hijo Carlos. Fue un reto para mí el que, al cumplir los 50 años en vez de regalarme un viaje a Japón que había sido mi plan, me regalase el reto de montar mi propia editorial. Yo no vengo del mundo literario, sino del mundo de la empresa y de la gestión, así que era un reto y, al mismo tiempo, un sueño. Con el paso del tiempo, cuando Victoria terminó la carrera de Literatura General y Comparada me propuso trabajar en la editorial y fue un punto de inflexión para el proyecto porque Victoria incorporó frescura al proyecto y también reflexión y creatividad.

Estábamos juntas en BookStock, un evento de libros en Sevilla y tomando café en el stand hablábamos sobre la editorial, sobre nosotras y Victoria planteó que nosotras, nuestros planteamientos, nuestra visión del mundo debería ser parte esencial de la editorial. Que podíamos apoyarnos en el bagaje que ya teníamos, pero con un proyecto nuevo que iniciásemos juntas. Me pareció preciosa la propuesta y decidimos crear Amor de Madre. La idea del nombre de la editorial también fue de Victoria. Como te digo, para mí ha sido una socia magnífica.

AMOR DE MADRE, UNA EDITORIAL DIFERENTE

Ambas:

Queremos pensar en Amor de Madre como un proyecto transformador. Es una editorial, pero también un espacio de activismo, de contenido político y de posición frente al mundo. Nos gusta pensar que los libros son verdaderas armas frente a la desidia, frente al no ser consciente del otro como igual, frente a la desigualdad. Sabemos que somos muy pequeñas, pero sentimos que formamos parte de algo muy bonito, muy transformador y enriquecedor. Hay gente joven muy potente, muy preparada, muy generosa en su visión del mundo y para nosotras es un lujo el que formen parte de Amor de Madre.

LO QUE MÁS VALORAMOS DE TRABAJAR JUNTAS

Ambas:

Trabajar juntas significa que constantemente nos estamos aportando la una a la otra nuevas formas de ver el mundo. Nos hacemos crecer y cambiar. En mi caso (Inmaculada) trabajar con ella me acerca a personas que de otra forma no conocería; y en el mío (Victoria), trabajar junto a mi madre es trabajar en un lugar seguro, pues nos unen aspectos mucho más fuertes que el trabajo. Esto nos permite crecer sin miedo, arriesgar. Nos gusta pensar que somos unas “guerrilleras” y que juntas podemos aportar nuestro pequeño grano de arena para transformar. Nos apoyamos, discutimos, debatimos, generamos ideas, nos lo pasamos bien. Es un trabajo y es duro el trabajo en una editorial independiente como la nuestra, pero también nos hace fuertes el estar juntas.

LA LITERATURA Y EL SEXO

Ambas:

Sorprendentemente (aunque, en realidad, cero sorpresas), recibimos más manuscritos escritos por hombres. Las mujeres escritoras nos enfrentan a muchísimas barreras a la hora de publicar sus libros, y la primera somos nosotras mismas: estamos acostumbradas a pensar que, o lo que hacemos es perfecto (y nunca será lo suficientemente bueno) o no tenemos “derecho” a luchar por ello, a presentarlo al mundo y defenderlo. El síndrome del impostor es nuestro mejor amigo, sobre todo en el ámbito creativo, y por cada mujer que se decide a enviar su manuscrito, hay 5 hombres que lo mandan sin ningún tipo de problema. Esto se percibe mucho también en la forma de presentar los textos. Hay una gran mayoría de textos escritos por autoras que vienen en un correo de casi disculpa, mientras que los que recibimos de hombres suelen venir acompañados de textos tipo “¡la mejor novela del mundo!” “¡Me congratula presentarle este gran libro que tal tal tal!”.

LA HISTORIA DETRÁS DE "CUADERNOS DE MEDUSA"

Ambas:

Buscábamos construir un libro que representase, en un único objeto, toda la filosofía que hay detrás de Amor de Madre. Cuadernos de Medusa nos parece la metáfora perfecta de lo que buscamos conseguir con nuestro proyecto: un lugar donde lo múltiple y lo diverso es la norma. Un lugar que se escribe desde y hacia una visibilización LGTB+ y un feminismo. El nombre surgió a raíz de una reinterpretación del mito que en el que se hablaba de Medusa no como un monstruo condenado a la vergüenza y al aislamiento, sino como una mujer que, tras ser violada por Poseidón, recibía de Atenea el poder de convertir en piedra a aquel que buscase de ella más de lo que ella estuviese dispuesta a darle. Nos parecía una narrativa alternativa bonita, y pensamientos que estos relatos son, en cierto modo, un arma que nos permite defendernos de una sociedad que puede resultar violenta hacia los colectivos LGBT+ o las mujeres. Casi veíamos cada relato como una serpiente de la cabeza de Medusa, que está ahí para ayudarnos a luchar por lo que es nuestro.

EL LIBRO QUE NOS ENCANTARÍA PUBLICAR

Ambas:

Pues muchos de ellos ya están en proceso de que los publiquemos, pero todos comparten lo mismo: son libros escritos por personas luchadoras, conscientes, activistas. Por personas que construyen su propia narrativa. Estamos cansadas de leer textos en los que autores que son hombres hetero hablan de la experiencia de una mujer lesbiana, o personas blancas escribiendo sobre la experiencia negra. Nos parece importante construir nuestra propia historia, apropiarnos de nuestras propias narrativas, que son múltiples y cambiantes. Además, buscamos textos en los que se supera lo ‘LGTB’ como temática. Para nosotras es más importante que personas que se han visto reducidas a su identidad sexual o de género puedan aparecer en narrativas en las que normalmente no han aparecido. Queremos que historias protagonizadas por mujeres y personas queer también conquisten el centro, también sean universalizables, también se consideren ‘historia de la humanidad’, y no solo aquellas escritas y protagonizadas por hombres blancos cisheterosexuales.

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