¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES?

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Victoria Gabaldón
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Me encanta ir a un museo. Me encanta. Desde muy pequeña. Recuerdo con gratitud las visitas escolares a los museos de mi Zaragoza natal, incluso recuerdo con especial cariño esa vez que mi madre nos acompañó a todo el curso (había algún padre más infiltrado) y, entre cuadro y cuadro, me vigilaba con su mirada (éramos adolescentes y que uno de tus padres fuese a una exposición del colegio no era lo más guay en ese momento).

He visitado museos, muchos. En Roma. En Nueva York. En Berlín. En prácticamente todas las ciudades nacionales o internacionales que visito. Los he revisitado, algunos, en cuanto he tenido la oportunidad. He pasado horas y horas en ellos. Hubo un tiempo en el que nada me preguntaba, solo disfrutaba, aprendía, me dejaba llevar por las audioguías, por las explicaciones de una visita en grupo, por la soledad de una sala.

La cosa es que ya no puedo visitar un museo igual que hace diez años. Porque se me ha caído ya ESA venda de los ojos. Porque ahora, cuando visito un museo, constato con decepción el número ínfimo de artistas mujeres expuestas en ellos. Porque las mujeres, en los museos, son musas, son retratos o son paseantes. Pero no artistas. Cuelgan sus cuerpos de muchos lienzos. Pero pocos nombres en la plaquita de autoría que acompaña cada obra.

Me preguntaba dónde estaban las mujeres. Y no solo en el mundo del arte. En todos los campos. No dejaba de preguntármelo. Constantemente. Hasta que descubrí Herstóricas, un proyecto de carácter cultural y educativo que visibiliza y valora la aportación histórica de las mujeres en la sociedad y reflexiona sobre la ausencia de éstas desde una perspectiva feminista. Les pregunté a ellas, entonces… y esto es lo que me contó Sara López, Licenciada en Historia y mediadora cultural, del equipo de coordinación de Herstóricas en Madrid:

¿Dónde están las mujeres en el mundo de arte? ¿Tienen mayor o menor visibilidad las artistas españolas en nuestro país, comparadas con la visibilidad de las mujeres artistas en otros países?
Las historiadoras del arte llevan desde los años setenta reivindicando el papel de las mujeres en ese campo. Cada vez son más las mujeres artistas que van siendo visibilizadas. Y esto en mayor o menor medida se va asentando en las instituciones culturales. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer por los responsables de los museos españoles y europeos. En general es una asignatura pendiente, pero se están realizando iniciativas que ponen el arte realizado por mujeres en relevancia. Esperemos que se mantenga una tendencia hacia una mayor visibilidad
¿En qué lugares de Madrid podemos descubrir a estas mujeres silenciadas?
Las mujeres están y han estado en todas partes. Lo que no quita que se les haya permitido ser ciudadana de pleno derecho en todos los espacios. Por lo que si queremos encontrar a las mujeres, por ejemplo, en el Congreso de los Diputados, vamos a tener que esperar hasta los años treinta del siglo XX. Sin embargo, la política se puede entender como algo mucho más amplio.
Hay otros espacios donde la presencia de las mujeres es mayor y que no se ha tenido tan en cuenta en la historia hegemónica. La vida cotidiana y la vida privada es tan importante para comprender el devenir histórico como lo son los parlamentos. Hay espacios feminizados desde donde se ha hecho mucho trabajo para crear una sociedad democrática y que no son recordados por los libros de texto ni se estudian en los centros educativos. Son esos espacios los que desde Herstóricas queremos que se instalen en el imaginario colectivo para cambiar una idea incompleta de la historia.
¿Y dónde escondió el mundo a las mujeres lesbianas?
En el fondo más profundo del armario. ¿Mujeres teniendo deseos sexuales? ¿Y que esos deseos no vayan dirigidos hacia un hombre? No es un combo que interese mucho a una sociedad donde se pretende que el centro del universo sea el varón. Pero estar han estado siempre y se las descubre, por ejemplo, en los diarios y las cartas.
¿Qué podemos encontrar en las rutas feministas que preparáis?
Historia, debate y reflexión. Queremos estimular el pensamiento crítico y exponer una parte de la historia que no ha interesado que estuviese en los discursos oficiales. Se puede encontrar genealogía, reivindicación por el trabajo de historiadoras que llevan más de cuatro décadas trabajando para que tengamos referentes históricos. Por lo tanto también se celebra. Se puede encontrar memoria colectiva y apropiación del patrimonio histórico. Las ciudades en las que trabajamos, Madrid y Granada, son lugares maravillosos para ello.
– ¿Ha habido mujeres artistas silenciadas… o es que directamente no ha habido mujeres artistas?
Las mujeres han estado silenciadas en todos los ámbitos, pero no significa que no existieran y que no aportaran. Cuando ocultas algo es más difícil que vea la luz. Pero también se ha hecho un trabajo para que esta injusticia histórica desapareciera y se demostrase que estuvieron presentes en la cadena artística: desde trabajando en los talleres hasta siendo las mecenas.
¿Nos podéis contar alguna anécdota de vuestras visitas guiadas por el Museo Del Prado?
Es muy interesante cuando tratamos el papel de las mujeres a través del arte y vemos cómo se han perpetuado ciertos comportamientos machistas. No hay tanto que nos diferencia a una mujer del siglo XVIII a una mujer del siglo XX. En las visitas en las que hay distintos rangos de edad una setentañera y una veinteañera se crea un espacio colectivo y de compartir saberes que hace que la apropiación del espacio cultural por el grupo cambie el concepto con el que habíamos entrado.

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